ESQUEMA PARA LA TOMA DE DECISIONES


Nuestra vida exige tomar decisiones constantemente, elegir entre distintas posibilidades, tomar una y desechar el resto…  Y no es fácil hacerlo.  Pese a ser ésta una experiencia común a todos los seres humanos, no recuerdo haber tenido en el colegio una asignatura sobre esta materia…  Y estoy convencido de que nos habría resultado útil.

Solemos ser autodidactas en una de las cuestiones capitales de nuestra existencia…  Y no siempre nos sale bien.  Hoy trataré de ofrecerte mi granito de arena para ayudarte en esta importante labor de la que nadie puede sustraerse.

El siguiente esquema es el resultado de los apuntes que tomé durante la lectura del libro “Sí o no, guía práctica para tomar mejores decisiones” de Spencer Johnson (el autor de “¿quién se ha llevado mi queso?”).  Un libro más que recomendable, sintetizado en un esquema que me resulta tremendamente práctico a la hora de aplicar sus recomendaciones:

Las malas decisiones se basan en ilusiones que, en su momento, tomamos por realidades; mientras que las decisiones acertadas se basan en realidades reconocidas a tiempo.

 

Para tomar una decisión mejor, primero dejo de ejecutar una decisión desafortunada porque, sólo cuando aquello que no te funciona queda definitivamente fuera de tu camino, te ves realmente libre para encontrar algo mejor.  Debemos tener cuidado porque tendemos a sentirnos más seguros con lo conocido, aunque no sea lo más eficaz.

 

Es tan importante cuándo tomamos una decisión como lo que decidimos hacer.

 

No hay cosas complicadas, sólo complejas: hay que analizarlas por separado para encontrar soluciones simples y evidentes.  A partir de ahí, unirlas para solucionarlo todo como una unidad.

 

Las decisiones deben tomarse con la cabeza fría y con el corazón caliente (la mayoría solo usamos una de las dos alternativas).  PRIMERO HAY QUE UTILIZAR LA CABEZA.  SI LA RESPUESTA ES “QUIZÁS”, ENTONCES DEBE USARSE EL CORAZÓN.

 

 

1. ¿ESTOY ATENDIENDO A LA NECESIDAD REAL?

  • No es lo mismo, y no debemos confundir, el deseo con la necesidad.  Queremos muchas cosas, pero necesitamos muy pocas.
  • Deseo: apetencia, ¿qué me gustaría poder hacer?
  • Necesidad: lo que la situación requiere, ¿qué me gustaría haber hecho?
  • Hay que establecer la necesidad real como objetivo para poder decir sí a todo lo que nos aproxime a su consecución y no a todo lo que nos aleje.  Esto, además facilita la toma de decisiones intermedias.

 

2.  ¿ME ESTOY INFORMANDO DE LAS OPCIONES DISPONIBLES?

 

  • Se tarda menos en tomar una buena decisión que en corregir otra mala.
  • El miedo puede llevarte a pensar que no tienes opciones. Tranquilízate, sólo pasa que todavía no eres consciente de ellas.
  • Hablar con gente con más experiencia, leer y observar son distintos caminos para obtener información sobre las opciones disponibles.
  • ¿Cuándo tengo la información necesaria?  Cuando puedo tomar una decisión mejor, aunque no sea la mejor.
  • Una mayor información supone una mayor conciencia de opciones disponibles.

 

3.  ¿LO ESTOY PENSANDO A FONDO?

  • Examinar las decisiones pasadas y sus correspondientes resultados.
  • Anticiparse a todo lo que puede suceder: ¿qué puede pasar? ¿Y luego? ¿Qué opciones tengo en cada caso?
  • Cuando no pensamos a fondo nuestras decisiones suele ser porque creemos que no tendrán efectos más que a corto plazo.  Pero a menudo no es así.

4.  ¿REFLEJA MI DECISIÓN QUE ESTOY SIENDO HONESTO CONMIGO MISMO?

 

  • Ni sobrevalorarte ni infravalorarte.
  • Los demás suelen ver nuestros errores con más facilidad que nosotros mismos.

5.  ¿ESTOY CONFIANDO EN MI INTUICIÓN?  ¿CÓMO ME SIENTO CON ESTA DECISIÓN?

 

  • La intuición es mi experiencia anterior almacenada por el inconsciente y manifestada en forma de sentimiento.

 

6.  ¿CREO REALMENTE QUE ME MEREZCO ALGO MEJOR?

 

 

7.  ¿QUÉ HARÍA SI NO TUVIERA MIEDO?

 

Si respondes con sinceridad a estas siete preguntas antes de tomar una decisión importante, puedo asegurarte -por experiencia propia- que las posibilidades de que aciertes en tu elección se multiplicarán exponencialmente.  Vale la pena dedicar unos minutos a estas reflexiones, porque tanto el acierto como el error tienen consecuencias que pueden arrastrarse toda la vida.

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3 comentarios en “ESQUEMA PARA LA TOMA DE DECISIONES

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