En torno a la riqueza: o sobre necesidades y desapegos


 

Creo que es importante, para cada uno de nosotros, dedicar unos minutos a meditar en torno a la riqueza y el dinero, buscar cuál es su función natural y el modo en que pueden ayudar a desarrollar nuestra naturaleza propia y la de quienes nos rodean.  Porque, de lo contrario, es posible que pasemos nuestra vida persiguiendo una riqueza que no es más que un espejismo y que, por eso mismo, resulta inalcanzable…  Siempre está un paso más allá.

Y el perseguir algo que nunca vamos a alcanzar nos hace esclavos de la carrera, nos agota, nos entristece…  Porque nos lleva a seguir un camino que no es el nuestro, nos roba la vida y la libertad…  Y no hay felicidad –ni auténtica riqueza- sin libertad.

Platón –autor cuyos planteamientos me resultan fascinantes y visionarios, por muy malinterpretados que resulten habitualmente en la actualidad- lo tenía claro: la riqueza tiene menos que ver con lo que uno tiene que con lo que uno necesita.   De hecho, es rico el que no necesita más que lo que tiene.

Por tanto, tenemos dos caminos distintos para acceder a la riqueza:

1. LOGRAR AUMENTAR EL NÚMERO DE NUESTRAS POSESIONES Y ENGROSAR NUESTRA CUENTA BANCARIA: esta primera opción supone dedicar nuestro tiempo y esfuerzo a lograr “cosas”, implica situar la riqueza en lo externo –fuera de uno mismo- y, por ese mismo motivo, es un planteamiento al que acompaña el miedo y la inseguridad…  Porque lo que hoy tienes, mañana puedes perderlo.

2.  DISMINUIR EL NÚMERO DE NUESTRAS NECESIDADES: si la riqueza depende de la relación entre lo que tienes y lo que necesitas, la segunda opción para alcanzar la riqueza consiste en realizar un trabajo interior de simplificación y desapego.  Probablemente sea una vía más exigente y lenta, pero sin duda da lugar a una riqueza definitiva, que nadie puede arrebatarte porque no depende de lo externo, de los fluctuantes bienes, sino de ti mismo…  Por eso es la vía recomendada por los sabios de todos los tiempos.

Pero hay que evitar las simplificaciones y los errores de bulto: la mayoría de esos filósofos a los que hago referencia no son contrarios a las riquezas materiales, no son apóstoles de una vida miserable (aunque sí simple), lo que nos recuerdan es que las cosas deben ser instrumentos para nuestro desarrollo como personas y que, por ese motivo, debemos ser nosotros quienes las poseamos y utilicemos según nuestro criterio…  Y no ellas las que nos esclavicen.  Lo expresa con rotundidad Séneca, un filósofo con fortuna:

“¿Quieres saber hasta qué punto tú y yo no le damos el mismo valor a las riquezas?  Si mis riquezas se pierden, no me quitan nada de mí mismo; tú, en cambio, te quedarás pasmado y te parecerá que estás perdiendo algo fundamental si se alejan de ti.  En mí, las riquezas ocupan algún lugar; en ti, el más alto.  En suma, las riquezas son mías, tú eres de las riquezas”.

Y nosotros…  ¿Poseemos las cosas o somos poseídos por ellas?  Creo que es una buena meditación para comenzar el día, y puede que para comenzar una nueva vida.

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Un comentario en “En torno a la riqueza: o sobre necesidades y desapegos

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