Dinero y conciencia, de Joan Antoni Melé


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Hace dos meses colgué en el blog una muy recomendable conferencia de Joan Antoni Melé ( https://meditacionesdeldia.wordpress.com/2012/10/06/dinero-y-conciencia-conferencia-de-joan-a-mele-video/ ), anuncié que iba a leerme el libro que llevaba el mismo título, y prometí transcribir mis habituales apuntes sobre el mismo.

Hoy cumplo  con la palabra dada, aunque debo reconocer que me ha resultado muy difícil no colgar directamente el libro entero, porque es una joya que debería leer todo aquél que se interese por la relación entre el desarrollo de su humanidad y el uso de su dinero.  Impresionante y delicioso, de verdad.  Leedlo, no os arrepentiréis y todos ganaremos con vuestra decisión.

1.  Este libro es como la medicina que todos debemos tomar si queremos estar sanos en lo individual y en lo colectivo. (…)  Pero, ¿se tomaría el enfermo una medicina amarga si sintiera que no sufre ningún mal, pero para su médico fuera evidente que padece una dolencia gravísima todavía no manifestada en síntomas?  Seguro que no.  Es más, despreciaría al médico y lo tacharía de alarmista innecesario.

2. ¿Es necesario producir seres humanos enfermos para tener una economía sana? (Erich Fromm)

3. La situación que estamos viviendo es una bofetada que nos ha hecho abrir los ojos a todos.

4. La crisis económica que estamos viviendo no es más que un síntoma, la punta del iceberg de un proceso mucho más sutil y complejo.  Se trataría, en definitiva, de una crisis de conciencia entre cuyos ingredientes esenciales cabría destacar la avaricia, el egoísmo, el narcisismo, la paranoia y abundantes trazos psicopáticos como la falta de sentido de alteridad, de responsabilidad, de integridad, de visión sistémica, ecológica y a largo plazo.

5. En buena parte, la impotencia actual es la consecuencia de la prepotencia del pasado.

6. Quizás ya ha llegado el momento de que ampliemos los indicadores de desarrollo económico con otros que nos hablen del estado psicológico de las personas que crean, viven, disfrutan o sufren de esa economía.  Porque la economía más que cifras son personas.

7. Todas las dimensiones de lo que supone ser un ser humano, y el ser tratado como tal, no han sido aún incorporadas al cálculo económico del capitalismo (Peter Drucker)

8. Según las decisiones que, como individuo, tomo en relación con mi dinero, estoy favoreciendo un tipo de realidad social u otra.

9. Si no hay conciencia, tampoco puede haber libertad

10. El estudio del dinero y de nuestro comportamiento con él, nos lleva a confrontarnos con nosotros mismos, con todo aquello que llevamos como lastre en lo más profundo de nuestro subconsciente.

11. Resulta llamativo, aunque no admirable, que a pesar de tanto progreso científico y técnico hayamos alcanzado una situación medioambiental insostenible. (…)  La tierra está gravemente enferma.

12. También en la medicina hemos conseguido grandes avances, pero han surgido y están surgiendo nuevas enfermedades que sólo podemos calificar como nuevas epidemias de la humanidad. ¿En qué medida depende de nuestro comportamiento ese crecimiento de nuevas enfermedades? ¿Puedo aportar algún cambio positivo que contribuya a invertir esta tendencia?

13. Parece que se ha desarrollado en los últimos años una mayor conciencia humanitaria y de paz…  Pero lo cierto es que en las últimas décadas se han mantenido una media de unos cuarenta conflictos armados en el mundo.

14. A pesar de la crisis, nunca como ahora ha circulado tanto dinero sobre la tierra.  La crisis económica está aquí, pero no es nueva: tres mil doscientos millones de personas en el mundo no viven en crisis sino en miseria absoluta.

15. El Producto Nacional Bruto de los 41 países más pobres y endeudados del mundo (con 567 millones de habitantes) es inferior a la suma de las riquezas de las 7 personas más ricas del mundo.

16.  Si se han destinado miles de millones a la ayuda humanitaria…  ¿Por qué estamos peor?

17.  Al colapso de la economía especulativa lo estamos llamando crisis.

18.  Sobra dinero falso y en cambio, falta el dinero verdadero para que las empresas y las familias puedan desarrollarse.

19.  El sistema de mercado somos todos y, si todos cambiamos nuestra manera de pensar, de ser, de actuar y de invertir nuestro dinero, cambiará el funcionamiento y la dirección que tome el modelo económico.

20.  El poder del ciudadano no reside tanto en su voto, como en la dirección a la que dirija su dinero, su forma de consumir…  Conscientemente.

21. ¿Qué compro? ¿Por qué lo compro? ¿Dónde lo compro?

22. Hay que preguntarse a costa de qué o de quién se obtienen los beneficios.

23. Te estás manifestando contra la guerra de Irak mientras tus ahorros, sin tú saberlo, están financiando el armamento que se utiliza en ella.

24. Para que las cosas cambien, es necesaria una mayor preocupación por el impacto de nuestras acciones sobre la humanidad y la naturaleza de la que formamos parte.

25.  El beneficio es dinamizador de la vida personal y comunitaria y un indicador de que dichos instrumentos económicos se están gestionando correctamente.  El beneficio es bueno (en caso contrario se llamaría “maleficio”); por esto es tanto más abyecta su perversión: el beneficio se pervierte en el momento en que se busca por sí mismo y se someten a él los instrumentos económicos básicos: el trabajo y el ahorro.  El beneficio es la consecuencia de la creación de riqueza, no su causa.

26. Las personas han de poner el dinero allí donde estén sus valores.

27.  Los problemas del mundo son, en el fondo, un reflejo de nuestros propios problemas y contradicciones, y la única forma de solucionarlos es resolviéndolos en nuestro interior.

28. Las ideas nunca son inocuas, uno siempre actúa en el mundo en función de aquello en lo que cree.

29. El capitalismo parte de la fatalidad según la cual el ser humano es esencialmente egoísta y nunca se podrá cambiar.

30. Es un error pensar que el objetivo de una empresa es ganar dinero; ganar dinero es el resultado.   Cuando el objetivo es crear algo bueno para uno y para el mundo, el resultado será un beneficio.

31.  Los seres humanos crecemos mientras somos niños y, cuando llegamos a una cierta edad, nuestro crecimiento se detiene y en ese momento empieza la maduración.  Eso es lo que tiene que acontecer en la sociedad: no es posible seguir creciendo indefinidamente porque ni el planeta lo permite, ni hay demanda suficiente.

32. El beneficio debe existir, pero en su sitio: al final de la cadena.  El centro es el ser humano.

33. Compramos donde el mismo producto esté más barato, siempre y cuando no está muy lejos…  No nos planteamos más. Pero, si un empresario tiene que bajar precios, intentará por todos los medios repercutir a otros ese descenso…  Normalmente a los más débiles…  Quizá debiéramos preguntarnos: ¿A cuántas personas afecta mi decisión de compra?  Porque el trabajo es la dignidad del ser humano, y el salario su reconocimiento, y con esto no se puede jugar.

34. Hay un componente del ahorro que es la previsión sensata para algunas necesidades futuras.  Pero también ahorramos porque tenemos miedo (del futuro).

35. El piso que compramos por doce millones lo hemos vendido por cincuenta…  Hemos hecho el gran negocio… de impedirles a nuestros hijos que puedan comprarse ellos su propio piso.

36. Estamos creando un mundo en el que sólo existe la palabra “yo” para indicar a las personas.  Estamos creando un problema al mundo.

37. La ventaja del dolor y del sufrimiento es que despiertan a las conciencias dormidas.

38.  El problema del dinero es que cuando ya no se puede ganar más, da la impresión de que se está perdiendo.

39. Somos responsables de lo que se hace en el mundo con nuestro dinero.

40. El creyente defiende a puño cerrado los principios fundamentales de la propia religión, mientras en su día a día puede vivir de forma contraria a tales principios sin que le tiemble el suelo bajo los pies.

41. Nos encontramos en una sociedad en la que los seres humanos  viven sin un sentido pleno, sin paz interior…  Y por esto en el mundo de hoy no es posible la paz.

42. Si no introducimos la conciencia en nuestros comportamientos cotidianos, entonces será verdad que no funcionamos como seres humanos sino como animales dotados de una cierta inteligencia.

43. Ninguno de nosotros es autosuficiente en todas las necesidades de nuestra vida, y por tanto nos necesitamos unos a otros, y precisamente por eso todos debemos procurar que las necesidades de los demás se satisfagan.

44. La economía actual tiene su base en la búsqueda del máximo beneficio personal, es decir, en el egoísmo.  Si educamos a nuestros hijos en las leyes de la supervivencia y la fuerza, no debería sorprendernos que se acaben comportando como animales violentos.

45. También en el sistema financiero es posible la ética, es decir, la gestión de los ahorros con conciencia y responsabilidad.

46. [Normalmente estamos] únicamente preocupados por los intereses que nos van a pagar; los que menos suele preocuparnos es qué comportamiento va a atener esa entidad con respecto a las inversiones que realizará con nuestro dinero.

47.  Un sistema bancario ético debería utilizar el dinero de sus clientes para mejorar la calidad de vida de las personas y la del medio ambiente, es decir, para mejorar nuestro mundo.

48.  No podemos pedir a los gobiernos y empresas que mantengan una actitud ética hacia los demás si nosotros no somos capaces de tomar decisiones coherentes con nuestros valores en algo tan sencillo como la gestión de los ahorros. (…)  Nuestro ahorro debe ser coherente  con nuestras ideas y con nuestro corazón.

49.  La expresión más alta de libertad del ser humano con respecto al dinero es la donación: darlo para que el otro se realice.

50.  Una donación significa un compromiso que une a quien la hace con quien la recibe.

51.  No podemos permitir que con nuestro dinero se hagan en el mundo cosas que, si las conociéramos, jamás permitiríamos.

52.  Adam Smith reconocía que el ser humano es intrínsecamente egoísta y que esto no se podía cambiar.  Lo primero es verdadero, lo segundo falso.

53.  Lo malo se contagia, pero lo bueno también.

54.  Entrega lo que llevas dentro y no te faltará nada.

55. Nuestro valor es el valor real de lo que estamos haciendo.

56. Tristemente muchas escuelas de negocios educan a los alumnos para crear empresas con la exclusiva finalidad de ganar dinero.

57. Es preciso tener confianza, porque haciendo lo que interiormente te llena, podrás ganarte tu sueldo.

58.  Hay tres tipos de dinero: Dinero de compra, de ahorro-préstamo y de donación.  El dinero que ganamos es para una necesidad presente, el que ahorramos es para una necesidad del futuro, pero una vez hechas las pertinentes proyecciones, lo que sobra deberíamos ser capaces de donarlo.

59. No es preciso reinventar sistemas.  No hay que introducir un nuevo modelo, sino cambiar nosotros.

60.  El problema no son los bancos, el problema es el egoísmo individual, la fascinación por ganar dinero sin hacer nada.

61. ¿Qué compras, por qué lo compras y dónde lo compras?  Son tres preguntas y tres oportunidades para cambiar el mundo.

62.  Los grandes cambios comienzan por los pequeños.

63. Rudolf Steiner dice que todo paso que demos hacia el conocimiento ha de ser útil, no sólo para nosotros, sino que ha de estar a disposición del mundo.  Añade, que por cada paso que demos hacia el conocimiento, habremos de dar tres en el ámbito de la ética y de la moral.  El conocimiento solo, puede ser peligroso.  El orgullo espiritual, el considerarse más sabio que el otro, es realmente una grave tentación.  “Vale, eres más sabio, pero ¿en qué ha mejorado el mundo contigo?”

Y termino estos apuntes con una recomendación e invitación a la acción del propio Joan Antoni Melé: “Ahora es el momento de complicarse la vida o, mejor dicho, de implicarse en la vida”.  Hagámosle caso, demos a luz nuestro mejor yo…  También al usar nuestro dinero…  Con sentido, coherencia y conciencia.

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5 comentarios en “Dinero y conciencia, de Joan Antoni Melé

  1. Seguramente uno de los libros que debería estar en las estanterías más prestigiosas de las mejores librerías de este país. Imprescindible para superar la obsesión con unas instituciones que presuntamente nos están esquilmando, sin caer en la cuenta de lo poco que nos queremos a nosotros mismos.

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