Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

El simbolismo metafísico y religioso del árbol de Navidad


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El fin de semana pasado celebramos la fiesta de la Inmaculada y, en muchos hogares, hay costumbre de poner y decorar –por estas fechas- un árbol de navidad.

Hay muchas tradiciones que repetimos como autómatas, sin preguntarnos más, y perdiéndonos gran parte de su profundidad.  Párate un segundo a pensar:  ¿sabes qué significa el árbol de Navidad? ¿Es algo más que un objeto decorativo?  En las próximas líneas voy a tratar de demostrar que sí, que es mucho más que algo bonito.

El origen de la tradición del árbol navideño lo encontramos en una antigua costumbre pagana del norte de Europa que consistía en celebrar el nacimiento de Frey -Dios del sol y de la fertilidad- en el solsticio de invierno (la noche más larga del año) decorando un árbol.

San Bonifacio, en el s. VIII, al llegar a los países nórdicos, se percató de parte del simbolismo que encerraba ese ritual y lo adaptó al cristianismo.  Para diferenciarse de los paganos, cortó el árbol que ellos tenían y lo substituyó por un pino que decoró con velas y con las manzanas del Edén.  Sin embargo, esta costumbre no llegó a España hasta el siglo XIX, de la mano de una noble de origen ruso.

¿Cuál era la relación que descubrió San Bonifacio entre la celebración del solsticio de invierno y la Navidad cristiana?  Que los nórdicos celebraban el 24 de diciembre que ya había pasado la noche más larga del año y comenzaba a dominar la luz del sol sobre la oscuridad…  Y los cristianos celebramos  el 25 de diciembre que, en medio de la oscuridad de la ignorancia y el pecado, ha nacido Cristo para traer una nueva luz y salvación al mundo.

Y, ¿por qué celebrarlo decorando un árbol?  Porque el árbol es un símbolo universal y antiquísimo del ser humano como beneficiario de la religión, un ser humano que hunde sus raíces en la tierra pero se eleva hacia el Cielo…  Siendo el intermediario entre la materia y el espíritu.

El hombre, como el árbol, necesita unas firmes raíces que se hundan en la tierra para así soportar el tronco que le eleva hacia las alturas.  Cuanto más desarrolla uno su humanidad, más se acerca a Dios.  Para crecer, para desarrollarse, el árbol necesita de la lluvia, y el hombre de las gracias que le llueven del Cielo.  Estas similitudes –y otras muchas que darían para un libro entero- hacen del árbol un interesante símbolo para enseñarnos cosas sobre nosotros mismos.

El árbol que decoramos los cristianos es un pino o un abeto, y esto es tanto por su forma triangular (que es un símbolo de la Santísima Trinidad) como por su hoja perenne (que nos recuerda que el Amor de Dios por nosotros es eterno y no se acabará jamás, hagamos lo que hagamos).

Pero también la decoración del árbol tiene un importante simbolismo:

  • La estrella que corona el árbol es una referencia a la estrella de Belén que llevó a los Reyes Magos hasta el pesebre.  Es un símbolo de la Fe que guía nuestras vidas para llevarnos al encuentro con Jesús.
  • Las manzanas con que decoró San Bonifacio el árbol nos recuerdan que, a pesar del pecado original, Dios sigue queriéndonos y por eso nos envía a su hijo Jesús, cuyo nacimiento celebramos en Navidad.
  • Las velas traen luz y calor, y simbolizan la Verdad y el Amor que nos ofrece Jesús
  • Las bolas de navidad representan las oraciones que elevamos a Dios durante las fechas navideñas, así como los frutos y buenas obras que son consecuencia de nuestro crecimiento espiritual.  Su forma esférica hace referencia al punto central que se expande, que se manifiesta.  El color de las bolas también tiene su importancia:
    • Las bolas doradas –color oro- simbolizan la alabanza
    • Las bolas plateadas –como la luna, que recibe su luz del sol- el agradecimiento
    • Las bolas azules –como las aguas que purifican- el perdón
    • Las bolas rojas –como el ardor del necesitado- la petición

Ahora que ya hemos sido iniciados en el significado profundo del árbol de Navidad y de sus principales objetos decorativos, os propongo que lo vivamos como lo que es: un símbolo de nosotros mismos.

Así que, más allá de lo que hagamos con el árbol navideño,  intentemos decorarnos a nosotros mismos con oraciones y buenas obras para elevarnos hacia lo alto, encontrar a la estrella de Belén y seguirla hasta ese pesebre donde está a punto de nacer Jesús y que se encuentra en lo más profundo de nuestros corazones.  Así –recuperando el valor simbólico del árbol navideño-seguro que todos tendremos una muy feliz y santa Navidad…  Seamos o no cristianos.

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2 comentarios el “El simbolismo metafísico y religioso del árbol de Navidad

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Esta entrada fue publicada en 12 de diciembre de 2012 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , , , , , , , , .
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