No concibo un Dios que no sonría


sonrisa dios

Me dijeron ayer que un antiguo conocido, sacerdote él, está siendo víctima de una de las peores enfermedades del último siglo: la depresión…  Infierno en la tierra para quien la sufre.

Los psiquiatras suelen diferenciar entre depresiones endógenas (las que nacen de causas internas –en muchos casos físicas- del individuo) y exógenas (las que parten de las circunstancias que te toca vivir).  En este caso concreto, me decían, no ha habido ninguna desgracia ni circunstancia excepcional, por lo que entienden que debe tratarse de una depresión endógena, pero la medicación no está ayudando mucho.

Más allá del diagnóstico, hay un hecho que me preocupa: no es el primer sacerdote –ni persona religiosa- que conozco que ha caído víctima de esta enfermedad…  Y me parece una contradicción en los términos.

He defendido –y defiendo- que la religión es aquella experiencia y práctica que te religa con Dios, contigo mismo y con el mundo que te rodea…  Aquello que te hace releer cuanto existe y sucede de un modo nuevo y más profundo  porque en todo (en lo bueno y en lo malo) ves la mano y el rostro de Dios…  La conexión con el Agua de Vida, con la Fuente de la auténtica felicidad, paz y alegría.  ¿Cómo es posible, entonces, que una persona que ha dedicado su vida a la religión esté depresiva?

Dice el salmo 16: “Tú me enseñarás el sendero de la vida, la hartura de alegría ante ti, las delicias a tu diestra para siempre”…  Y creo que es cierto…  Como cierto es también que no todo el mundo vive la religión de este modo: para muchos es un conjunto de creencias y obligaciones a los que debes someterte por deber, respeto, miedo o temor.  Y yo no soy amigo de los sometimientos, porque las represiones terminan aflorando con una fuerza dolorosa e inusitada.  Mañana profundizaré más en esta cuestión, pero hoy quiero llamar tu atención sobre el peligro de esas espiritualidades que vuelven agrio el carácter, esas religiosidades que crean muros y tensiones, esas morales que te crispan y entristecen, esos dioses que te hacen sufrir un infierno en la tierra… 

Si sientes tristeza, o bien has equivocado el camino y estás siguiendo la vocación que haría feliz a otro –pero no a ti- o bien eso que crees una religión no es tal, no es un camino hacia Dios y el paraíso sino hacia el más lúgubre y profundo de los infiernos donde se ocultan todos los demonios…  ¡Cuidado con los lobos disfrazados de corderos!  Sigue sólo a pastores alegres, es un buen signo de que saben lo que hacen.

Dios no puede estar triste, no imagino a un Dios que no sonría.  Y la risa se contagia…  Mira si no este vídeo.

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3 comentarios en “No concibo un Dios que no sonría

  1. Delirar es tener una creencia interna errónea con total convicción, que se manifiesta a pesar de las razones contrarias y sensatas.
    El egoísmo es el padre de la mentira y del delirio, el causante de no ver las cosas con sensatez. Es en el egoísmo donde hay que fijarse para poder comprender el comportamiento irracional del ser humano, y la sensatez del Intercesor que nos ha sido enviado, el espíritu de verdad que esta con todo el que dice la verdad, y da testimonio de Cristo, el Espíritu Santo Jn15:26.

    Para comprender mejor ciertos comportamientos políticos y religiosos, podemos ver una página copiada de psiquiatría, para mejor razonamiento del evangelio y argumento propio.

    Síntomas positivos mentales: ( psicóticos)
    Síntomas positivos quiere decir que el individuo esta en condiciones de razonar
    Alucinaciones: son engaños de los sentidos, percepciones interiores que se producen sin un estimulo externo. No está en condiciones de reconocer que lo percibido surge únicamente de sus vivencias interiores y no está presenta en el mundo externo. Pueden ser de tipo auditivas, táctiles, visuales, gustativas y olfativas.
    Delirio: se trata de una convicción errónea de origen patológico que se manifiesta a pesar de razones contrarias y sensatas. El alcance con la realidad está restringido. El paciente ve el delirio como la única realidad válida. Aunque los propios pensamientos son contrarios a las leyes de la lógica, el enfermo es inaccesible a esta objeción. Tipos: persecución, de culpa, de grandeza, RELIGIOSO, somático, de referencia…

    Esta es mi opinión razonada desde una página de psiquiatría. Que haya muchos casos de religiosos puede ser por ese delirio de grandeza que creen tener cuando son simples hombres,
    o una señal del cielo para que obedezcan a Dios antes que a los hombres.

    1. Gracias por tu comentario, Saulo. Sólo quiero hacer una puntualización a tu nota final: la auténtica religión tiene muy poco que ver con el delirio de grandeza, y mucho con la sensatez y la humildad. Ser auténticamente humano es, en el fondo, ser divino.

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