Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

La Iglesia del Amor, imprescindible texto cátaro de 1148 dC


cataros

No soy yo muy amigo de la caricatura del catarismo que se explica en las aulas, del que describieron feroces inquisidores, ni del extraño cocktail New Age que bajo esa etiqueta proponen libros cargados de desvaríos, de imágenes sesgadas y de profundas incomprensiones simbólicas en torno al movimiento restaurador de los albigenses.

Tampoco soy partidario de dualismos, ni de gnosticismos de ir por casa, ni del menosprecio de la creación, de la materia ni mucho menos del sexo…  Así que, por si había dudas, no soy cátaro…  Ni creo que los cátaros sean lo que se dice de ellos…  Pero ya les dedicaremos un artículo otro día, que bien se lo han ganado.

Hoy no quiero hacer grandes argumentaciones sino compartir un texto cátaro de 1148 que he encontrado reproducido en una obra de Willigis Jäger.  El antiguo escrito se titula “La Iglesia del Amor”.  No lo conocía y me ha impresionado.

Supuestamente quemados por herejes, no veo más que sensatez y atisbos de verdad y sana utopía en este breve y actual texto.  Lo pongo a tu alcance con la esperanza de que lo disfrutes y aproveches tanto como yo, te gusten o no los cátaros:

LA IGLESIA DEL AMOR

No vive como una institución cerrada,

sino sólo en conformidad de las personas

 entre ellas.

No tiene más miembros que aquellos

que se sienten unidos a ella.

No tiene ninguna competencia,

porque no compite con nadie.

No tiene ninguna ambición,

porque sólo desea servir.

No marca fronteras,

porque eso va en contra del amor.

No se encierra en sí misma,

porque pretende alcanzar a todos los grupos

y religiones.

Respeta a todos los grandes maestros de todos

los tiempos

que han revelado la verdad del amor.

Quien pertenece a ella, practica la verdad

del amor

con todo su ser.

Quien pertenece a ella, lo sabe.

No pretende adoctrinar a los demás;

sólo pretende ser y dar a través de su ser.

Vive el conocimiento de que toda la Tierra es

un ser vivo y que nosotros somos

una parte de ella.

Sabe que ha llegado el tiempo de la última

transformación;

alejándose del egocentrismo

para regresar por propia voluntad de la unidad.

No se da a conocer con grandes voces,

sino que actúa en los ámbitos más

delicados del ser.

Se inclina ante todos

los que iluminaron el camino del amor

y dieron su vida por ello.

No permite ninguna jerarquía en sus filas

ni se fija en la organización,

porque nadie es más que otro.

No promete ninguna recompensa,

ni en ésta ni en la otra vida,

sólo la alegría de ser en el amor.

Sus miembros se reconocen en la forma

de actuar,

en la forma de ser y en los ojos

y no en ningún gesto externo

que no sea un abrazo fraternal.

No conocen el temor ni la vergüenza,

y su testimonio siempre será válido,

tanto en las épocas buenas como en las malas.

La Iglesia del Amor no tiene ningún secreto,

ningún misterio ni ninguna consagración,

excepto la profunda sabiduría sobre el poder

del amor

y a través de él el mundo se transformará,

cuando lo quieran los hombres,

pero sólo si primero nos cambiamos

a nosotros mismos.

Todos los que se sienten sus miembros,

le pertenecen.

Pertenecen a la Iglesia del Amor.

Puedo entender que llamaran los “hombres buenos” a aquellos que trataban de poner por obra estos principios…  Principios que siguen hoy tan vigentes como entonces y siguen formando las columnas invisibles de esa Iglesia del Amor en la que nos encontramos todos aquellos que buscamos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todo nuestro cuerpo…

Mantengamos viva la llama, que no se pervierta –de nuevo- el mensaje…  No nos quedemos contemplando, una vez más, el dedo que señala a la luna.  Deus Caritas Est…  Dios es Amor…  Y la Suya es la Iglesia del Amor.

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Un comentario el “La Iglesia del Amor, imprescindible texto cátaro de 1148 dC

  1. jorge
    19 de marzo de 2013

    Muy deacuerdo contigo y con lo que reza este texto cataro, tampoco soy partidario del asunto del New Age ni de castigar el cuerpo prohibiendole todo, pero si soy partidario definitivo del amor. Creo que sin importar dogmas o religiones, todos podemos pertenecer a esta Iglesia si ponemos en practica una vida de Amor en el mundo, como aqui dice, siendo mas que enseñando. Gracias por compartir esto. Y a cambiar el mundo cambiandonos primero a nosotros mismos Saludos!

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