A palabras necias, oídos sordos


a palabras necias oidos sordos

Decía el maestro Unamuno que “gracias a Dios, no oigo todo lo que pueden decir de mí”.

Y qué razón tenía porque, salvo que hayas cultivado muchísimo el carácter, a la mayoría nos afecta –de uno u otro modo- el qué dirán sobre nosotros.  Y siempre habrá alguien a quien no le parecerá bien cómo actuamos.  No somos billete de 500 euros que a todo el mundo gusta…

Así que debemos saber que criticarnos, nos criticarán.  ¡Faltaría más, es el deporte nacional!  Algunas opiniones tendrán su fundamento, y es propio de los sabios el tomarlas en consideración.  Pero otras muchas serán críticas injustas… No hay duda al respecto.  Sin embargo, debiéramos plantearnos qué diferencia hay entre la crítica injusta que conocemos y la que desconocemos…  ¡Ninguna!  ¿Por qué tenemos entonces que dolernos e inquietarnos por ofensas que, con no oírlas, sería como si no hubiesen sucedido?

La crítica injusta nos duele porque nosotros dejamos que nos afecte, nosotros le otorgamos el poder sobre nuestras emociones y, por tanto, nosotros podemos quitárselo.

De ahí la profunda sabiduría y validez del refrán que da título a este artículo: “a palabras necias, oídos sordos”.

Pongámoslo en práctica, es de los mejores consejos que nos pueden dar para que sigamos por el camino hacia el centro de nosotros mismos con paz, tranquilidad y alegría.

Atended sólo a los comentarios veraces, inteligentes y bienintencionados…  Ante el resto, una sana sordera selectiva.  Lo agradeceréis.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s