Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

EL SIMBOLISMO METAFÍSICO DE LOS CARNAVALES, o sobre el Carnaval como inicio de la Alquimia Interior


carnavales

En estos días es habitual ver, por nuestras calles, a muchos niños –y a algunos adultos- disfrazados con las más variopintas vestimentas y máscaras: ha llegado el Carnaval. 

Sin embargo, sería una auténtica pena que dejáramos pasar esta festividad sin profundizar –al menos un poco- en su simbolismo y significación, en la enseñanza que trata de transmitirnos esta antigua tradición que antecede a la Cuaresma cristiana.

Su origen histórico resulta controvertido: hay quien dice que estas fiestas proceden de las antiguas bacanales romanas, otros las vinculan a las saturnales, otros a las luparcales, hay quien encuentra relación con las celebraciones en honor del egipcio Apis… etc.  Como veremos, lo más probable es que tengan relación con todas ellas -y con muchas otras como la “fiesta del asno” medieval- al ser su simbolismo y función los mismos en la mayoría de los ejemplos citados.

Tampoco existe unanimidad respecto a la etimología del término.  De hecho, tradicionalmente se proponen dos raíces contradictorias cuya aparente oposición sólo puede ser entendida y superada (la coincidencia de los opuestos) gracias a la comprensión del simbolismo que envuelve a sus celebraciones:

Carne-levare: que significa, abandonar la carne

– El término italiano “carnevale”, que significa época en la que se puede comer

¿Contradictorio? Como veremos, sólo en apariencia.  Más bien en esa oposición se encuentra uno de los secretos mejor guardados del hermetismo: la alquimia espiritual.

Todos los posibles orígenes históricos de los Carnavales, todas las fiestas con las que se los relaciona, tienen un elemento común: son épocas de inversión del orden establecido, de liberación de la sombra personal y social, de efervescencia de lo reprimido, de eclosión de las más viles inclinaciones del ser…  Celebración de carácter “siniestro”, de satisfacción de los vicios más propios del hombre caído, de las características más rastreras de su ser.

La pregunta es: ¿por qué distintas tradiciones y culturas mantienen viva una tradición como ésta? Y, ¿por qué, en nuestro caso, justo antes de la Cuaresma?

Una primera razón de ser de los Carnavales es la canalización de todas estas bajas tendencias, el intento de controlar y regular su manifestación para evitar sus peligros y hacerlas así inofensivas.  No puede uno reprimirse permanentemente, acaba explotando…  Tiene que permitirse ciertas licencias, aunque con mesura…  Sólo así consigue restar fuerza a sus más bajas pulsiones.  Ya lo he dicho en alguna otra ocasión: el enfrentamiento directo es uno de los caminos más seguros hacia el fracaso en la lucha por el desarrollo espiritual.

Del mismo modo que hay quien recomienda -para dejar de fumar- el pegarse un atracón de tabaco, un auténtico exceso que te siente fatal, no está de más “soltarse el pelo”, permitirse una última cena, antes de iniciar un periodo de purificación y transformación como es la Cuaresma.  Para dejar de comer carne (carne-levare) se hace preciso, primero, comerla (carnevale).

Ahora bien, para evitar ser reconocido en pleno “desenfreno” es propio de estas fechas el recurrir a máscaras o disfraces que, como mínimo, le cubran a uno el rostro ante la mirada de los curiosos.  Sin embargo, como bien apunta Guénon, mientras cubren la faz, descubren el alma porque “cada cual elegirá obviamente la máscara que más le convenga, aquella que represente lo que es más conforme a sus propias tendencias, de modo que podría decirse que la máscara, cuya aparente función es ocultar el verdadero rostro del individuo, descubre a los ojos de todos lo que uno lleva realmente dentro, pero que habitualmente debe disimular”.

En este sentido, durante la orgía carnavalesca -si uno la vive con plena conciencia- es posible identificar todos los demonios y sombras que habitualmente se encuentran agazapados en nuestro interior…  Así podremos darles caza durante la Cuaresma, ese periodo de ayuno y purificación que tiene por objeto que muramos a lo superfluo y peor de nosotros mismos para así resucitar, en Pascua, como hombres nuevos.

Es, por tanto, capital la importancia de los Carnavales –de ese momento de distensión y descubrimiento de lo peor de nosotros mismos- para iniciar correctamente la Cuaresma.  Aprovechad estas celebraciones para conoceros mejor, para reíros de vuestros defectos e imperfecciones, para no darles más importancia de la que tienen y para despediros de ellos…  Porque durante la Cuaresma mudaréis de piel como la serpiente, abandonando al hombre viejo y resucitando como hombres nuevos.

Es cierto que conviven en nosotros luces y sombras, pero no os desaniméis ni olvidéis jamás que en nuestro interior hay un Sol… Somos estrellas capaces de llenar nuestro mundo de luz y calor –de comprensión y amor- si conectamos con nuestro corazón. Y… Podemos hacerlo.

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14 comentarios el “EL SIMBOLISMO METAFÍSICO DE LOS CARNAVALES, o sobre el Carnaval como inicio de la Alquimia Interior

  1. Maria V
    8 de febrero de 2013

    Convertirnos en hombres nuevos sólo es posible estando en comunión con Cristo.

    • Administrador
      8 de febrero de 2013

      Matizo porque, al menos en mi opinión, los no-cristianos también pueden llegar a ser hombres nuevos: en comunión con Dios, o la Trascendencia, o el Tao… O como quieras llamarle.

  2. irma flores
    9 de febrero de 2013

    Entonces es hipocresía, porque cada año hacen lo mismo.

    • Administrador
      9 de febrero de 2013

      Que cada barco aguante su vela… Tal vez una mejor comprensión de esas celebraciones facilitaría el cambio que tú reclamas.

  3. Raul
    18 de abril de 2013

    En “La Flauta Mágica”, uno de los significados que posee el símbólico “Papageno”, es la de la parte inferior del alma, lo que en la Iglesia se denomina “alma instintiva”. Y es muy significativo que antes de la iniciación de Tamino, se le ofrezca a Papageno algo con qué calmar su “sed”, específicamente, y si mal no recuerdo, mujeres y vino. Y es que si no se termina con la carne no se puede volver a nacer.

    • Administrador
      18 de abril de 2013

      Esta vez, Raúl, sólo comparto tu comentario en parte. Puede que algún día profundice algo más en “La Flauta Mágica”, fantástica obra de Mozart a la que se ha asociado tradicionalmente con el simbolismo masónico… Aunque de un modo un tanto superficial.

      Digo que sólo comparto parcialmente tu comentario porque no creo que el modo adecuado de trascender lo instintivo sea saciar el apetito, como podría entenderse al calmar la “sed” mediante mujeres y vino… Aunque tampoco considero adecuado enfrentarse a esos instintos a golpe de voluntad, pues uno termina quebrándose. Los carnavales nos permiten hacer visible nuestros demonios ocultos para, así, poder deshacernos de ellos mediante el amoroso abrazo que produce la alquimia interior. No se trata de satisfacerlos, se trata de identificarlos para asumirlos y superarlos, sacando lo mejor de ellos mismos, transformando la sombra en luz, aprovechando lo que tienen de positivo.

      En mi opinión, el agua que realmente sacia esa “sed” tiene sabor a eternidad, y “las mujeres y el vino” no son más que sombras de ese deseo esencial al que todos tendemos y que mantiene nuestro corazón inquieto mientras no reposemos en Él. Es difícil expresar con palabras la danza que uno debe bailar para descubrir esa Esencia que está más allá de la luz y la sombra, del consciente y lo inconsciente, del apetito y del estar saciado… Ese es el arte de la alquimia interior, el arte de convertirlo todo en combustible para avanzar hacia el centro del laberinto… Hacia ese centro que nos permitirá salir de la caverna… Hacia ese centro al que nos acercamos por distintos caminos.

  4. Raul
    18 de abril de 2013

    En una de las cartas de Guénon, no recuerdo a quien, apuntaba a no pretender forzar o apurar este “descenso a los infiernos”, sino que debía realizarse segun la medida de cada uno y en un marco social tradicional adecuado. Es interesante, ya que como dicen los alquimistas, la separación que propone la “obra al negro” es lo más dificil de obtener, y resulta peligroso insistir demasiado en ello. De allí que estas fiestas, cuando recibían un orden tradicional, no pudieran excederse en sus términos, lo cual no sucede desde hace mucho tiempo por falta de una tradición que las regule. La Iglesia Católica ya no tiene ningun tipo de ingerencia en esto. Y, cómo dice Guénon, las mismas fiestas carnavalescas se han convertido en superstición, tanto para las autoridades tradicionales como para quienes participan en ellas.

    • Administrador
      18 de abril de 2013

      He estudiado a Guénon, he meditado varias de sus obras, he disfrutado con su lectura y me ha aportado mucho… Muchísimo. Es indiscutible su profundidad en cuestiones relacionadas con el simbolismo, la metafísica y el orientalismo… Aunque, en mi opinión, le falta “corazón”. Encuentro que el riesgo de la escuela guenoniana es el de un cierto y frío “intelectualismo” que puede llegar a carecer de “alma”. Esta peculiaridad, por su parte, hace difícil para Guénon (y para alguno de sus seguidores) el lograr una comprensión “vivencial” de la práctica religiosa, lo cual les lleva en ocasiones a realizar valoraciones que no comparto. En este sentido, pueden resultar interesantes algunas de las matizaciones realizadas por Schuon y sus seguidores (los cuales también me han aportado mucho pero entre los cuales tampoco me encuentro… Por si había dudas). En mi opinión, el catolicismo -como otras tradiciones religiosas- sigue teniendo las semillas del conocimiento iniciático-metafísico en sus cimientos, a la espera de que aquel capaz de descubrirlas, regarlas y saborear su fruto.

      Es cierto que muchos ritos y símbolos han dejado de ser comprendidos por una mayoría, pero su poder transformador sigue allí, esperándonos. De ahí la importancia de obtener y transmitir una hermenéutica adecuada, de profundizar y comunicar un modo profundo y trascendente de contemplar la creación, la existencia y a nosotros mismos. En eso estamos… ¿O no?

      • Raul
        18 de abril de 2013

        “En mi opinión, el catolicismo -como otras tradiciones religiosas- sigue teniendo las semillas del conocimiento iniciático-metafísico en sus cimientos, a la espera de que aquel capaz de descubrirlas, regarlas y saborear su fruto.”

        Si, pero solo el tradicional, es decir, aquel que se continúa practicando entre los denominados “sedevacantistas”. Igualmente el conocimiento esotérico, (y me refiero al estrictamente intelectual, no erudito) llega mediante revelaciones “privadas”, no dentro de la “estructura” de la Iglesia, la cual es totalmente exotérica.

      • Administrador
        18 de abril de 2013

        Ahora sí que ya no puedo extenderme más. Sintetizo lo máximo posible: no lo comparto, no soy partidario de la extrema sujeción a la forma en nombre de la Tradición, ni soy amigo de las instituciones (sean éstas eclesiásticas o de fraternidades que supuestamente guardan el depósito de un conocimiento esotérico u oculto) que suelen terminar reducidas a estructuras de poder y autocentramiento.

        He encontrado esoterismo y exoterismo en la Iglesia, en el budismo, en el Islam, en la masonería y en otras órdenes supuestamente iniciáticas. Algunos serán “salvados” por el exoterismo, otros serán “liberados” por el esoterismo… Otros descubrirán la adualidad que está más allá de toda etiqueta. Lo repito una vez más: no me importa el camino, si conduce a la cumbre.

        El catolicismo, en mi caso, me ha mostrado tesoros que son comunes a las distintas tradiciones religiosas y que no todos están disfrutando. A mí me ha servido, tal vez a otros también. ¿Qué hay quien lo vive como una imposición moral carente de espíritu, vacía de metafísica? Cierto. ¿Que Rama P. Coomaraswamy criticó las reformas litúrgicas? Lo sé, pero eso no hace perder su valor a una tradición espiritual. También en nombre de la Igualdad, Libertad y Fraternidad se hicieron auténticas barbaridades y no por ello renunciamos a tan altos ideales, cuando éstos son bien comprendidos.

        No me gusta atacar a las religiones por los errores que se han cometido (y se cometen) en su nombre, prefiero apostar por el abono de esas semillas -de las que son depositarias- para que todas crezcan en Espíritu y Verdad. Creo que así todos saldremos, a la larga, ganando.

  5. Raul
    18 de abril de 2013

    Te cito Joaquín:

    “No puede uno reprimirse permanentemente, acaba explotando… Tiene que permitirse ciertas licencias, aunque con mesura… ”

    “no está de más “soltarse el pelo”, permitirse una última cena, antes de iniciar un periodo de purificación y transformación como es la Cuaresma.”

    Esto significa lo que dice, satisfacción de los bajos impulsos, que el fín sea alquímico y no profano no cambia la cosa. De hecho Guénon apuntaba en su artículo sobre los carnavales, y que es el artículo en el que nos apoyamos ambos, que justamente debido a la “no satisfacción” de estos impulsos por la prohibición de las fiestas durante el Renacimiento, se produjo un mayor desorden e inclusive apuntó a un desarrollo de la magia negra como no hubo entonces.

    “Los carnavales nos permiten hacer visible nuestros demonios ocultos para, así, poder deshacernos de ellos mediante el amoroso abrazo que produce la alquimia interior. No se trata de satisfacerlos, se trata de identificarlos para asumirlos y superarlos, sacando lo mejor de ellos mismos, transformando la sombra en luz, aprovechando lo que tienen de positivo.”

    No sé cómo te planteas esto en la práctica, pero yo te digo que conozco fiestas tradicionales que todavía se realizan, pero en un marco privado, no social, y que la superación que se logra es por la satisfacción (el agote) de impulsos inferiores, inclusive mediante influencias errantes, como también apuntó Guénon. Esto es realmente agotar las posibilidades inferiores, el mismo Guénon lo ha explicado muchas veces. Hacía refrencia a los carnavales como un “descenso colectivo”. La saciedad de Papageno no no es gracias al “agua” de Cristo, no, pues esta agua debe venir una vez que Papageno no tenga más sed de la otra agua.

    La idea de “abrazo amoroso” “indentificarlos”, “asumirlos” “superarlos” se realiza mediante ciertas técnicas que no consisten precisamente en un abordage poético o de psicología jungiana, sino en cosas bastante dificiles y peligrosas de realizar, y que se aprenden por tradición, y no están al alcance del público. Los carnavales de Brazil (o de otra parte) son solo una sombra de las verdaderas fiestas tradicionales que desde hace mucho tiempo solo se realizan en un ámbito privado.

    • Administrador
      18 de abril de 2013

      No puedo seguir escribiendo y por eso seré breve. Espero no perder por ello claridad.

      Cuando hablo de permitirse ciertas licencias con mesura, de soltarse el pelo, de una cana al aire antes de la purificación y transformación, estoy citando mecanismos para dejar aflorar “la sombra”, no para eliminarla por exceso -pues determinadas fuerzas, bien lo sabes, se retroalimentan con su satisfacción- sino para identificarla y así poder transformarla.

      Repito que Guénon me ha aportado mucho, pero no soy guenoniano… Lo cual me lleva por caminos y prácticas que no siempre coinciden con sus senderos. De hecho, yo no soy partidario de agotar las posibilidades inferiores por dos motivos:

      Primero, porque no creo que sean inferiores. La misma libido, bien dirigida, es una energía poderosísima. Lo mismo podríamos decir de la ira o, incluso, de la ambición…

      Segundo, porque si intentas superar estas pulsiones por agotamiento, me dice la experiencia que sus cabezas se duplican como si de la hidra se tratara, aumentan sus fuerzas y, en lugar de liberarte y emplear esas energías para tu crecimiento personal, terminas sometido a sus caprichos… Y a la necesidad de esos ritos-celebraciones de carácter privado-discreto que terminan repitiéndose con cada vez mayor asiduidad. Soy poco amigo de elitismos espirituales, creo que cada uno debe encontrar su camino pero que existe una iniciación al alcance de cada persona. El humanismo, la preocupación por el ser humano, me lleva a buscar el modo adecuado de acercar lo que antiguamente eran saberes ocultos y prácticas iniciáticas a todos aquellos que buscan respuestas… Cada uno profundizará en la medida de sus capacidades y necesidades… Pero a todos hará bien descubrir aquello que da auténtico sentido a la vida. Nada debe permanecer oculto, todo debe quedar a la vista… Aunque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

      Imagino que no coincidirás conmigo, intuyo que transitas por otros caminos… No importa, si es que a ti te ayudan a crecer. A mí sólo me sirvieron parcialmente y tuve que buscar mi propio sendero. Pero es el mío, el de nadie más. Y en este blog no pretendo lograr compañeros de viaje sino comentar los paisajes que contemplo, por si a alguien le sirve para ponerse en marcha, por si le anima a dar su primer paso. Así que no hay discusiones, sólo diálogos… Dos comprensiones que se encuentran, se enriquecen mutuamente y se agradecen lo aportado.

      Un fraternal abrazo,

      Joaquín

      • Raul
        18 de abril de 2013

        Otro fraternal abrazo para tí Joaquín.

        Raul

  6. koralina10
    15 de febrero de 2017

    Eres millones de galaxias, y solo has visto una estrella. Saludo fraterno.

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