Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Las posesiones que nos roban la tranquilidad


Las posesiones que nos roban la tranquilidad

San Agustín era un tipo curioso en cuyos escritos y sermones se encuentran grandes verdades enlazadas junto a grandes barbaridades…  Ambas expuestas –eso sí- con igual lucidez.

Esta mañana he empleado uno de sus textos como soporte meditativo, y me ha parecido estupendo.  Dice así, hablando sobre cualquiera de nosotros:

“Hasta en los mismos lucros tiembla con la alegría, por el peligro de perder lo que adquirió, y de ser inquietado por lo habido el que, antes de tenerlo, de nadie era molestado.  Verdadera infelicidad, mentida felicidad.  El abatido desea subir, el ensalzado teme bajar”.

¿Quién puede negar que todos tenemos cosas y que su posesión nos afecta, de uno u otro modo?  Es importante tener presente que la felicidad del ser humano se encuentra en equilibrar las polaridades, en superar la aparente dualidad de los opuestos y que, entre estos enfrentamientos, uno de los más habituales es –como recuerda Erich Fromm- el que se da entre nuestra sed de ser y nuestro afán por tener.

Hay que tomar en consideración que la mayoría de tradiciones espirituales llaman nuestra atención sobre el hecho de que, cuanto más tengamos, más sencillo resultará que nuestra balanza se decante del lado del tener…  Poniendo nuestra felicidad en nuestras posesiones, poniéndonos en sus manos, permitiendo que seamos poseídos por ellas.

Cuando uno olvida la suficiencia de su ser, lo poco que necesita realmente el ser humano para ser feliz, y hace depender su bienestar de los bienes materiales que le rodean (y muchas veces de las superfluas necesidades que uno mismo se ha creado) entonces ha sembrado la semilla de la inquietud en su vida…  Desapareciendo, desde ese mismo instante, la paz de la que había disfrutado hasta entonces.  Porque lo material ofrece una satisfacción efímera, que desaparece con el disfrute.  Pero pronto surgen las preguntas propias de esta materialista y consumista cosmovisión: ¿y si pierdo todo lo que he conseguido? ¿Qué será de mí? O, aun más triste: ¿no sería yo más feliz si tuviera más?

Infelices, creen que encontrarán la felicidad en la posesión de lo que hoy no tienen…  Angustia existencial tras un velo de aparente confort y satisfacción…  Retrato robot de la sociedad en la que vivimos.

Más nos vale seguir el consejo de Agustín de Hipona, simplificar nuestra vida y decrecer en lo material si queremos lograr paz interior y dejar espacio así a esos bienes inmateriales que no tienen precio y que se acrecientan al compartirlos…  Signo de auténtica abundancia y riqueza de corazón.

Ese es el camino hacia la solución de toda crisis, la senda que nos hará cada día más humanos…  Y divinos. Mira hacia adentro, descubre tu riqueza y compártela.  En el dar lo mejor de ti mismo encontrarás la felicidad que no caduca, el Cielo en la tierra.  Venga a nosotros tu reino…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: