Una vía sapiencial perdida: la etimología


toth

En uno de los primeros artículos publicados en este blog -que llevaba por título “El peligro de las palabras” (https://meditacionesdeldia.wordpress.com/2012/09/25/el-peligro-de-las-palabras/)- afirmaba que éstas no son la cosa, que son un símbolo, un dedo que apunta a la luna…  Como indica su propia etimología, ya que el término palabra procede del étimo parábola, esto es, comparación o símil. 

En ese primer texto alertaba del peligro de creer que las palabras constituyen la realidad, así como del riesgo de convertirlas en piedras arrojadizas o en rocas con las que construir muros que nos separen de la realidad última y de los demás.  Sin duda son éstos riesgos reales en los que todos hemos incurrido en alguna ocasión…  Pero no los únicos.

De hecho, existe otro modo pernicioso de acercarse al verbo sobre el que no traté en ese artículo y sobre el que hoy me gustaría centrar nuestra atención: la banalización de las palabras, el olvido de su simbolismo por defecto y no por exceso, la pérdida de la reverencia a la hora de acercarnos a ellas, el absoluto desconocimiento de su etimología, del origen de la palabra y de su sentido más verdadero, el que relaciona el término con lo nombrado, la forma con el fondo.

La mayor parte de las tradiciones culturales afirman tener un origen sagrado, sitúan el nacimiento de su ciencia y arte en el patrocinio de un Dios o Diosa en los tiempos míticos, in illo tempore.  De entre esos patrocinios, uno de los más importantes –no cabe duda, pues es el presupuesto de la transmisión de los demás- es el del lenguaje.  El propio Yavé, nos recuerda el salmo 33, crea mediante la palabra, pues mediante ella se expresa: “Por la palabra de Yavé fueron hechos los cielos, y todo su ejército por el aliento de su boca”.  Pero no sólo Él, también el Aius Locutius de los romanos, el egipcio Toth, Hermes y Mercurio en la tradición greco-latina, el persa Ahura Mazda, o la diosa Vac del hinduismo, son deidades relacionadas con el Logos al que tanta importancia da San Juan en el inicio de su cuarto evangelio: “Al principio era el Verbo y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios”.  El Verbo, la manifestación, la expresión, la aproximación a la Esencia a través de un nombre que es simbólico…

Ya hemos expuesto en múltiples ocasiones que el símbolo es relación, un puente que relaciona lo visible con lo invisible, un punto de unión entre lo aparente y lo oculto, entre lo expresado y lo inmanifiesto, entre nuestro entendimiento de las cosas y su esencia última…  Las palabras ponen a nuestro alcance lo inasible  (https://meditacionesdeldia.wordpress.com/2013/01/24/el-simbolismo-como-camino-hacia-el-paraiso-perdido/).

En las tradiciones arcaicas se afirma que el lenguaje es sagrado porque es entregado –de uno u otro modo- por Dios a un ser humano, que –en algunos casos- participa en su elaboración, desarrollo y cuidado.  Podemos comprobarlo, incluso en el caso de nuestra tradición judeo-cristiana, remitiéndonos al texto del Génesis en el que se pone de manifiesto que, inmediatamente después de la creación, “Yavé Dios trajo ante el hombre todos cuantos animales del campo y cuantas aves del cielo formó de la tierra, para que viese cómo los llamaría, y fuese el nombre de todos los vivientes el que él les diera”.

Parece que sea aquí Adán quien nombra a las criaturas, el creador del lenguaje, pero hay que prestar atención a que no les pone nombre hasta que Yavé muestra ante él su obra “para que viese cómo los llamaría”.  Aquí el “viese” resulta esencial: uno puede nombrar tras contemplar, pues el auténtico nombre de las cosas no se inventa, se des-cubre, pues des-vela su esencia más profunda.  La palabra es espejo que revela el alma de las cosas, y nos ofrece cierto dominio sobre ellas, como con maestría recordaba Valle Inclán:

“Son las palabras espejos mágicos donde se evocan todas las imágenes del mundo. Matrices cristalinas, en ellas se aprisiona el recuerdo de lo que otros vieron y nosotros ya no podemos ver, por nuestra limitación mortal, aun cuando todas las imágenes y todos los verbos sean eternidades en el seno de la luz, como explicaba el mago Apolonio de Tyana. Para el iniciado que todas las cosas crea y ninguna recibe en herencia, la luz es numen del Verbo. Las palabras en su boca vuelven a nacer puras como en el amanecer del primer día, y el poeta es un taumaturgo que transporta a los círculos musicales la creación luminosa del mundo. (…)  El idioma de un pueblo es la lámpara de su Karma. Toda palabra encierra un oculto poder cabalístico: es Grimorio y Pentáculo… El pensamiento toma su forma en las palabras como el agua en la vasija”.

La palabra es letra que contiene espíritu, vasija llena de sentido que no debemos vaciar…  La letra sin espíritu muere, el espíritu sin letra se nos vuelve inaccesible.  No podemos renunciar a la palabra, ni detenernos en ella.  Es un punto de partida que nos invita a trascenderla, y la mejor guía para lograrlo –como recuerda el esoterismo de todas las tradiciones- es atender a su etimología, a su fuente y origen, pues en las raíces de las palabras descubriremos la savia que les da vida y las analogías y relaciones que nos permitirán ascender por la escala de un conocimiento que conduce a la auténtica Sabiduría, y que está vedado a quien olvida el carácter sagrado, simbólico e iniciático del lenguaje, profanando y banalizando las palabras.

Dios nos libre de caer en tal error y -siguiendo el consejo del sabio Confuncio- ayudemos a restablecer la significación verdadera de los nombres, a recuperar el respeto por la etimología de la palabra y a saber guardar silencio cuando nada se puede decir…  Porque, no lo olvidemos, el Silencio precede a la Palabra.

Anuncios

Un comentario en “Una vía sapiencial perdida: la etimología

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s