Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

El simbolismo metafísico del grano de mostaza


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Quienes hemos sido educados en el cristianismo no es raro que tengamos todavía ecos en nuestra memoria de una de las parábolas que emplea Jesús para referirse al Reino de Dios: el grano de mostaza.

La podemos encontrar en Mt. 13, 31-33, en Mc. 4, 30-33 y en Lc. 13, 18-19, pero también en Homero y los clásicos griegos encontramos la referencia simbólica a la semilla.

Con pequeñas diferencias en la redacción, la parábola cristiana viene a decir que si uno siembra en tierra fértil un grano de mostaza (la más pequeña de todas las semillas), de ésta surge la mayor de las hortalizas, que crece y crece hasta llegar a hacerse un árbol capaz de dar fruto, cobijo y sombra…  Un árbol en el que vienen a anidar –en sus ramas- toda suerte de aves del cielo.

Cristo hablaba en parábolas para tratar de trasmitir con palabras lo que está más allá de toda palabra.  Por ello, es preciso meditar las imágenes, contemplarlas, interiorizarlas, rumiarlas, digerirlas, dejarlas actuar en nosotros…  Sólo así lograremos obtener todo el alimento espiritual que contienen.

A continuación te muestro algunos “bocados” e intuiciones que he recibido al meditar este texto, por si te sirven de punto de partida para tus propias contemplaciones:

LA MÁS PEQUEÑA DE LAS SEMILLAS: el grano de mostaza debe ponernos en contacto con nuestra insignificancia, con nuestra impotencia, con nuestras limitaciones…  Debe llamarnos a la humildad.  En sí mismo, el grano de mostaza es una ridiculez, algo minúsculo e inservible.  Sin embargo, la paradoja se encuentra en su interior, en el que se oculta algo infinitamente mayor que él mismo.

MORIR PARA DAR FRUTO: ¿Cómo se transforma el insignificante grano de mostaza, la más pequeña de las semillas, en la mayor de las hortalizas?  Sembrándose en tierra fértil (rodeándose de aquello necesario para poner en marcha un proceso de transformación) y muriendo a sí mismo para liberar lo que hay en su interior.  Si intentáramos llenar el grano de mostaza de cualquier cosa, terminaríamos pronto.  Al ser diminuto, parece que dispone de poca capacidad.  Sin embargo, la lógica de Dios y de la naturaleza es distinta, y en la vacuidad cabe el infinito, la nada conduce al Todo.  Así que, cuando el grano de mostaza renuncia a lo poco que es, rompe su envoltura y se pierde a sí mismo, libera el potencial infinito que se ocultaba en su interior y que dará a luz al árbol que ni tan siquiera podía imaginar que estaba llamado a ser.  Muriendo a sí mismo, el grano de mostaza se encuentra con quien realmente es.  ¿Cuántos de nosotros seguimos apegados a quienes creemos ser, permaneciendo como granos de mostaza cuando podríamos ser robustos y hermosos árboles?

TÚ ERES ESO:  Cuando el grano de mostaza se contempla en el espejo puede convencerse de que él sólo es eso, una diminuta y colorida pelota como tantas otras.  Sin embargo, hay algo en su interior que le llama y que le hace prestar atención a quienes le dicen que es mucho más que lo que se ve, que no es eso sino Eso.  También a nosotros puede sucedernos algo parecido: aprendamos la lección del grano de mostaza y tomemos conciencia de que sólo en la realización de nuestra más profunda naturaleza se encuentra el sentido de nuestra vida, de nuestro valor para los demás y de nuestra relación con la tierra y con el cielo.

Porque el grano de mostaza se encuentra aislado de todo y de todos en su insignificante circularidad.  No tiene conexión con nada ni con nadie, ni tan siquiera consigo mismo.  Sin embargo, al fructificar hunde sus raíces en la tierra y, al mismo tiempo, eleva sus ramas hacia el cielo.  Y, como dice la parábola, entonces sí que puede dar sombra y cobijo al viajero y a los animales, mientras que las aves del cielo (símbolo de los ángeles, de los mensajeros de lo Alto, de las Gracias y Acciones que proceden del Innombrable) pueden anidar en su hermoso y majestuoso ser.

No temamos a renunciar a lo que creemos ser, desapeguémonos y muramos a la imagen que nos hemos forjado de nosotros mismos, dejémonos fecundar por el Espíritu y permitámosle actuar en nuestro interior para que haga de nosotros lo que estamos llamados a ser.

Sólo en la renuncia a nosotros mismos nos encontraremos, sólo en la pérdida ganamos, sólo muriendo a nuestra nada podremos dar a luz al Todo en nosotros.  Pongamos los medios, cultivémonos para dar fruto…  Vaciémonos para ser llenados hasta rebosar…  Abrámonos al infinito que lucha por surgir desde lo más profundo de nuestro interior.

Pobreza espiritual, vaciamiento, muerte y resurrección…  Desprendámonos del hombre viejo para que pueda surgir ese Dios en el que vivimos, nos movemos y somos.

¿Seremos capaces?

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6 comentarios el “El simbolismo metafísico del grano de mostaza

  1. diaeconomina
    31 de octubre de 2013

    Viva el camino de la fe!

  2. jordi_morrós
    31 de octubre de 2013

    Sugerentes sin duda estos “bocados” y/o intuiciones.

    Comento solo un par de tus aportaciones y lo que me han evocado. Ahí van.

    1ª: “en la vacuidad cabe el infinito, la nada conduce al Todo”

    Esta primera me evoca la tradición budista-zen con sus koans donde se reitera muy a menudo esta intuición.

    2ª “TÚ ERES ESO”

    Esta segunda evocación tiene truco porque justo estos días estoy releyendo a Henri Le Saux (Swami Abhishiktananda), y él cita a menudo en sánscrito esta expresión “Tat Tvam Asi” extraída de los Upanishads y que es el origen de la expresión que tu recoges.

    Que disfrutes de la castañada (“perhaps Halloween, I don’t know, and I don´t hope so”) y del largo fin de semana.

    • Administrador
      31 de octubre de 2013

      También yo te deseo una feliz y familiar castañada… Y te agradezco las dos referencias, que son de lo más acertado y sugerente… Como siempre.

      Por cierto, a Henri Le Saux… ¿Le estás leyendo en catalán o en castellano? ¿Qué obra? ¿Qué te está pareciendo? Ya comentarás.

      Un abrazo,

      Joaquín

  3. Alberto Brehme P.
    1 de septiembre de 2016

    FE COMO UN GRANO DE MOSTAZA
    Los felicito por su página. Hacen falta conceptos profundizantes sobre la fe, que superen a repetir dogmas como grabadora. Con el tema del granito de mostaza, Cristo dió en el clavo.
    La unidad entre ciencia, filosofía, religión y fenómenos naturales, ya está integrada en la ley natural de Dios, solo nos falta: descubrirla de mejor manera, reconocerla, rectificar planteos obsoletos degradantes, dejar de ofender a Dios mediante conceptos insultivos, aplicarla, y para eso necesitamos usar la fe, o poder de interiorización transdimensional.
    Si Dios y las almas no están en la dimensión de nuestros cuerpos biológicos, y queremos profundizar, necesitamos una visión holística, dentro del alcance que pueda lograr el humano terrícola.
    Sin considerar lo trascendente, ¿qué conseguiríamos avanzar, en el estudio de esta ley natural multidimensional? No lograríamos más que apilar piedra sobre piedra, como en la Torre de Babel, sin llegar jamás a cielo alguno. La verdad Es Dios, y Su ley natural. Acá abajo solo opinamos, pero no alteramos esa ley. ¿Qué parte de la sabiduría sobre la ley natural que maneja Dios representan todos los escritos humanos sumados, omitiendo contradicciones? ¿Alcanza a uno entre mil millones? Y si no alcanza, ¿deberíamos cerrarnos en lo que creemos saber, como si nadie, ni Dios, tuviese algo nuevo para enseñarnos?
    Tal como un sabio no entregaría a trogloditas una botonera que detone bombas atómicas, ¿no será que Dios dosifica la información que envía al ser humano, ajustándose al tiempo? ¿Quiere Dios que el ser humano descarte la mayoría de Sus leyes naturales, solo porque no figuran en X libros antiguos, aunque sirvan para elevar el porcentaje humano de realización de Dios, y la calidad de vida en la Tierra? Aun así, falta mucho por desentrañar en lo que ya está.
    Lo dicho en la Biblia: Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera (al demonio)? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviéreis fe como un grano de mostaza, diríais a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno. (Mat 17:19-21), y, Y los apóstoles dijeron al Señor: ¡Auméntanos la fe! Entonces el Señor dijo: Si tuvieras fe como un grano de mostaza, dirías a este sicómoro: «Desarráigate y plántate en el mar». Y os obedecería. Lucas 17.5–6 (LBLA), se vuelve menos misterioso, cuando definimos fe como “poder de interiorización transdimensional hacia Dios”.
    ¿Es solo una metáfora, eso de mover montañas? Indagando en nuestro interior, consiguiendo profundizar, descubriremos una pequeña montaña fácil de mover: el péndulo que usan los radiestesistas para buscar agua. El método de la colección de libros SFO para mover péndulos, parte por nombrar a Dios, pidiéndole Su energía para mover el péndulo suspendido, inerte, de nuestra mano. Lograrlo, usando como password el nombre de Dios que más nos agrade, implica, metafóricamente, entrar a navegar al Internet Cosmico Radiestésico. El péndulo se mueve, porque Dios lo permite en Su ley natural, luego de nombrar Su santo nombre. Si re-ligar al hombre con Dios necesita experiencias, si conseguimos nuestra experiencia personal de mover la pequeña montaña que es el péndulo, ello nos re-vinculará de un modo especial con Dios, y entreabrirá la puerta a lo que quiso decir Cristo con “una fe de la magnitud de un grano de mostaza”. Nos sentiremos menos aislados Del Supremo, si podemos interactuar de mejor manera con Su campo natural de información, el ICDD, o Internet Cósmico de Dios, que ha ayudado tanto a la humanidad, como al encontrar agua enterrada en tierra árida.
    A quienes les interese el tema de la fe como poder de interiorización hacia Dios, y que el péndulo radiestésico es una pequeña montaña fácil de mover, en EEUU hay una página Web, en un sitio seguro (Weebly): http://www.internetcosmico.com, donde se regalan libros. Bajar gratis el minicurso de radiestesia, R2-SFO, y las tablas, R4-SFO. Y que les vaya bien.
    Alberto Brehme P.

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