Las cuatro vías (complementarias) de acceso a la Divinidad


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Cada uno es como es, por lo que es importante conocerse para tratar de trabajar sobre nuestra materia prima…  Sólo así se obtienen buenos resultados.  Esta idea -cargada de sentido común- ha sido ampliamente desarrollada en el hinduismo, que ha llegado a establecer cuatro vías de acceso a la Divinidad, cuatro carismas religiosos, cuatro espiritualidades distintas, en función de la naturaleza propia de cada uno: la vía del conocimiento, la vía de la devoción, la vía de la acción y la vía de la obediencia, sometimiento o aceptación.

Hay quienes tienen una percepción natural de Dios como Verdad, otros que intuyen Su Amor, otros que Le descubren en la acción ética -la que transforma y perfecciona al ser humano- y, por último, hay quienes perciben a Dios como un Poder Absoluto, como un Crador Omnipotente al que hay que someterse con reverencia, temor y respeto.  Todos ellos son puntos de partida para empezar el camino que conduce al encuentro con el Innombrable, con el que se encuentra más allá de toda definición.  Y cuanto más nos acercamos a Él, más próximos se encuentran los caminos, más se unifican las percepciones, más comprensibles se hacen las distintas vías para unos y para otros.

Sin embargo, es fácil que algunos nos atrincheremos en nuestra posición, que la consideremos la única vía de acceso válida para llegar a Dios.  No es raro escuchar frases como las siguientes:

– ¿Cómo vas a amar a Dios si no Le conoces? No puede amarse lo que no se conoce (vía del conocimiento, o de los brahmanes)

– ¿Cómo vas a conocer a Dios si no Le amas?  Sólo conocemos realmente a aquellos a quienes amamos.  Sin amor no hay auténtica comprensión ni unión (vía de la devoción, o de los vaishyas)

– ¿Cómo puedes decir que amas a Dios si no lo manifiestas en tus acciones? Obras son amores, y no buenas razones (vía de la acción ética, o de los kshatriya)

– ¿Cómo te atreves a tratar de llegar a Dios?  Todo se lo debes a Dios, deberías ser todo agradecimiento.  No debes dejarte llevar por tu soberbia…  No eres nada, no eres nadie, hay una distancia infinita entre tú y Él.  Basta con someterte a su voluntad, con obedecerle, con alabarle (vía del sometimiento, o de los shudra)

¿Tienen o no tienen todos su parte de razón? ¿No es la espiritualidad, al final, una conjunción de las cuatro posturas?  ¿No conviven todas ellas dentro de cada una de las tradiciones religiosas bajo la forma de distintos carismas? Sí, pero cada uno parte de una de ellas…  Porque una de ellas es la que te pone en movimiento, en camino.

Por eso es tan peligroso tratar de hacer de nuestra senda la única senda…  Y por eso me ha parecido tan inspirador -a mí, que parto de la vía del conocimiento o la contemplación- este texto de Anthony de Mello que me resitúa en los límites de mi camino, haciéndome percibir la grandeza de otras vías.  Dice así:

“Diálogo entre un recién convertido a Cristo y un amigo no creyente:

– ¿De modo que te has convertido a Cristo?
– Sí.
– Entonces sabrás mucho sobre él. Dime: ¿en qué país nació?
– No lo sé.
– ¿A qué edad murió?
– Tampoco lo sé.
¿Sabrás al menos cuántos sermones pronunció?
– Pues no… No lo sé.
– La verdad es que sabes muy poco para ser un hombre que afirma haberse convertido a Cristo…
– Tienes toda la razón. Y yo mismo estoy avergonzado de lo que poco que sé acerca de Él.  Pero sí que sé algo: hace tres años yo era un borracho. Estaba cargado de deudas. Mi familia se deshacía en pedazos. Mi mujer y mis hijos temían como un nublado mi vuelta a casa cada noche. Pero ahora he dejado la bebida, no tenemos deudas, nuestro hogar es un hogar feliz, mis hijos esperan ansiosamente mi vuelta a casa cada noche. Todo esto es lo que ha hecho Cristo por mí. ¡Y esto es lo que sé de Cristo!

Conocer realmente. Es decir, ser transformado por lo que uno conoce.”

Ojalá también nosotros unamos en nuestra espiritualidad el conocimiento, el amor, la acción y el sometimiento a Aquél en el vivimos, nos movemos y existimos…  A Aquél que se encuentra a un tiempo en lo más profundo de nuestro corazón y en el rostro del que sufre, en el silencio del contemplativo y en el grito de indignación de quien dedica su vida a transformar un mundo lleno de injusticias.  Muchos puntos de partida que conducen a una misma cumbre…  Y cuanto más ascendemos, cuanto más nos acercamos a nuestro destino, más se acortan las distancias que nos separan, y más se parecen los paisajes que contemplamos.  No hagamos un absoluto de nuestra parcialidad.  Deus semper maior.

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4 comentarios en “Las cuatro vías (complementarias) de acceso a la Divinidad

  1. Probablemente, en esos distintos caminos para acceder a la divinidad de acuerdo con la naturaleza de cada uno, esté el origen de las castas aunque luego se desvirtuara su auténtico sentido en ese afán que tiene el hombre por jerarquizarlo todo.
    Igual conoce el libro de swami Vivekananda “Las cuatro vías del yoga para llegar a Dios” en la edición de Dave DeLuca, si no, se lo recomiendo. En él se concentra toda la sabiduría del Bhagabad Gita. Es bellísimo y revelador…
    Muchísimas gracias por sus meditaciones diarias.
    Un saludo

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