Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

El sentido del sufrimiento


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No creo que os descubra ninguna novedad si os recuerdo que soy más partidario de un hedonismo espiritual renacentista que de una dura y oscura vida ascética de renuncia y privación, que me motiva más la alegría de la Buena Nueva (Evangelii Gaudium) que el rostro agrio de la obligación, el cilicio y las disciplinas: https://meditacionesdeldia.wordpress.com/2013/01/02/el-buen-hedonismo-llegar-a-dios-a-traves-del-placer/ y https://meditacionesdeldia.wordpress.com/2013/03/19/los-planteamientos-humanistico-renacentistas-en-torno-a-la-religion-como-ejemplo-a-seguir/

Sin embargo, es de justicia reconocer que el sufrimiento es -en muchas ocasiones- el camino que escoge el destino para abrirnos los ojos, una senda de liberación, una vía iniciática. 

El sufrimiento y el dolor están asociados a la pérdida, a la fragilidad, a la inseguridad, a nuestros apegos y limitaciones.  La vida, en ocasiones, nos depoja de cuanto amamos y, al dejarnos desnudos, tiritamos de frío y vergüenza… Pero en nuestra desnudez puede que nos descubramos por primera vez como realmente somos, sin el disfraz de nuestros ropajes.  En nuestro anonadamiento, en la experiencia de nuestra nada, es posible que nos abramos al Todo y recibamos una nueva vida en la que no dependamos de nada pero nada nos falte, en la que todo pase y todo quede, en la que seamos elevados al rebajarnos, en la que dándonos nos descubramos en toda esa grandeza que nos corresponde por filiación.

Pero hay otra aproximación interesante al sufrimiento, a esos momentos en los que nos sentimos en lo más hondo de un pozo sin fin.  Cuando nos encontramos en los abismos más insondables de nuestra existencia y de nuestra alma, cuando la oscuridad es nuestra única compañera, al mirar hacia lo alto descubrimos la luz.  Creo que fue Tycho Brahe, el maestro de uno de los más conocidos astrónomos -Kepler- el que constató que desde el interior de un profundo y estrecho pozo podían percibirse las estrellas a pleno día.  ¿Por qué?  Porque la refracción que da su color azul al cielo no es capaz de llegar a la entraña de la tierra, lo que hace de ella el observatorio ideal para descubrir las estrellas sin ser cegado por la luz del sol…  ¡Cuántas pequeñas cosas cobran especial importancia ante la pérdida de todo lo demás! ¡Cuántas veces las dificultades nos llevan a descubrir y apreciar detalles que hasta ese momento habíamos pasado por alto! ¡En cuantas ocasiones debemos morir a nuestra existencia, debemos sufrir martirio de cruz, para renacer a una nueva vida mucho más profunda, satisfactoria y feliz!

Aunque prefiero la Pascua al tormento, no privemos a éste de su sentido…  No dejemos que nos inmovilice el miedo.  El sufrimiento es, en ocasiones, el fuego que nos consume…  Pero puede ser también ese fuego purificador que hace posible la alquimia interior.

En ocasiones hay que descender a los infiernos para descubrir en ellos la puerta que conduce al Paraíso perdido.  Más nos vale no olvidarlo…  Porque nadie escapa al sufrimiento, nadie escapa al dolor…  Así que -cuando llegue- abracémosle como a un amigo para exprimir todo su jugo, toda su enseñanza, todo lo que puede aportarnos.

Y no olvidemos que tras la noche, por muy larga y oscura que parezca, llega siempre el amanecer…  Con la hermosura y esperanza que le acompaña.

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Un comentario el “El sentido del sufrimiento

  1. jordi_morrós
    6 de diciembre de 2013

    Muy interesante, como de costumbre, el post de hoy.

    Tendré que repasar el enlace en el que hablas del planteamiento humanístico renacentista de la religión.

    En cuanto a la relación entre “descender a los infiernos” y “Paraíso perdido” te recomiendo los escritos de Starets Silouane, un monje y místico ortodoxo que vivió entre los siglos XIX y XX y que fue canonizado hace unos 26 años

    Vivió de forma escondida como un simple monje en un monasterio de tradición rusa en el monte Athos. Lo había leído en mi juventud y me impactó su expresión:

    “Tiens ton esprit en enfer et ne désespère pas”

    http://www.mariedenazareth.com/15204.0.html?&L=0

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