Fabricación en cadena de personas


fabricación en cadena

Los seres humanos tendemos a considerarnos a nosotros mismos como paradigmas de todas las perfecciones.  Ya dicen que el más lucrativo negocio que uno podría hacer es comprarse por lo que vale y venderse por lo que cree que vale… 

Dejando las bromas de lado, es cierto que -si no nos conocemos en profundidad- tendemos a considerar que somos ejemplo para todos los demás, por lo que -si disponemos de algún tipo de poder- es fácil que intentemos asemejar -tal vez con la mejor de las intenciones- a los demás a nuestro modo de ser y hacer.  ¿No será ésta la causa de que muchos padres traten de replicarse en sus hijos, o de que los distintos grupos, asociaciones, congregaciones o carismas eclesiales impriman un “sello” a sus miembros -que se refleja en su modo de hablar, de vestir y de relacionarse- que coincide hasta extremos insospechados con el de su líder o fundador?

Me repelen estos mimetismos, los considero una pérdida y no una ganancia.  Tal vez porque soy de la opinión de que la educación consiste en dar a luz lo mejor que uno lleva dentro, y no en llenarlo de ideas y formas impuestas desde el exterior, me cuesta asumir -por ejemplo- que la naturaleza íntima de todos los hijos de un matrimonio sea tan similar a la de sus progenitores.  A menudo no enseñamos a pensar a nuestros hijos, sino que les enseñamos lo que deben pensar…  Lo cual no tiene nada que ver.

Adoro la diversidad, la diferencia…  Me parece que es una bella imagen del Absoluto que no puede contenerse en ninguna forma concreta, pero se refleja en todas.  Pese a nuestra común naturaleza, somos distintos, únicos e inimitables…  La función de nuestra existencia consiste en ser auténticos de nosotros mismos, porque somos distintos órganos de este gran organismo que es la creación, todos diferentes, pero todos necesarios, imprescindibles…  Sólo de la diferencia surge la sinergia…  La identidad no aporta novedad.

Tomemos consciencia de que no podemos pretender hacer calcos de nosotros mismos, porque privaremos al mundo de una manifestación única de Aquél que está más allá de toda manifestación, limitando Su presencia y su acción en nuestro mundo, ahogando Su expresión en el otro.  Y, por esta vía, todos saldremos perdiendo.

No fabriquemos personas en cadena, mejor ayudémosles a pulirse hasta dar a luz su mejor rostro, la mejor imagen de sí mismos.

Que paséis un buen fin de semana.

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Un comentario en “Fabricación en cadena de personas

  1. Pienso que hay que dejar que los hijos tengan su personalidad porque la verdad es que sí que siento que los padres siempre pretenden que pensemos igual que ellos y me niego por muchos enfados que tenga que aguantar :), cada uno debe seguir su camino que ellos también hicieron el suyo a su manera.

    UN ABRAZO Y BUEN FIN DE SEMANA!

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