Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

No hay mejor discurso que una buena vida


dorian gray discurso vida

Imagino que tú, como yo, habrás conocido a gente capaz de proponer fantásticas teorías, picos de oro capaces de hilvanar hermosos y conmovedores discursos, moralistas que definen con acierto dónde se encuentra el límite entre el bien y el mal, personas capaces de aconsejarte sobre cómo debes conducir tu vida mientras que las suyas -en cuanto rascas un poco- son un auténtico nido de falsedad, podredumbre y vacío.

Aunque soy consciente de que los seres humanos no siempre actuamos como creemos que debemos actuar, la experiencia de estos años viene demostrándome que la rigidez y la falta de tolerancia suelen ser inversamente proporcionales a la grandeza interior de las personas.  Todos cometemos equivocaciones, pero es justamente la conciencia de nuestras limitaciones y de los daños cometidos lo que nos lleva a medir nuestras palabras y juicios…  Pues al sabernos débiles podemos comprender también los tropiezos del prójimo.

Así que estate atento frente a los apóstoles de la perfección, frente a los cruzados de la certeza, frente a los apologetas inmisericordes de la Verdad.  No hay Verdad sin misericordia. Toda idea debe pasar por el corazón para ser propiamente humana…  Y las teorías desencarnadas, meramente abstractas, son un peligro real para el hombre y la civilización.

No atiendas a quienes traten de convencerte del poder transformador de sus planteamientos mientras su vida fluye por otros cauces.  ¿Cómo va alguien a entregarte aquello de lo que carece?  ¡Miedo me dan los abogados de la castidad que se divierten en un burdel!  Tiene que existir una coherencia entre el mensajero y el mensaje para que, tanto el uno como el otro, merezcan nuestra atención.

Mira si la idea que te ofrecen ha mejorado la vida de quien te la propone.  Porque, como defendía con acierto Evagrio Póntico ya en el siglo IV, “a una teoría siempre se le podrá contraponer otra teoría.  Pero, ¿quién podrá refutar nunca una vida?”.

Que nuestro actuar sea nuestro discurso, que nuestras obras sean nuestra mejor tarjeta de presentación.  Sólo así cambiaremos el mundo.

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Esta entrada fue publicada en 12 de marzo de 2014 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , .
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