Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Lo que la empresa puede aprender del Acompañamiento Espiritual


acompañamiento

En el pasado ya he escrito sobre la diferencia existente entre la Dirección y el Acompañamiento espiritual, por lo que a ese texto me remito ( https://meditacionesdeldia.com/2013/01/08/sobre-la-confesion-la-direccion-y-el-acompanamiento-de-libertades-y-esclavitudes-espirituales/ ) para iniciar la meditación de hoy en torno a la relación de estos conceptos con la libertad y la esclavitud en la empresa.

No es extraño encontrar directivos que, cual nuevos Narcisos enamorados de su propio reflejo en el lago, llegan a creer que su función consiste en crear clones de sí mismos en todos sus colaboradores.  Tan bueno soy -parece que piensen- que voy a replicarme.  Y por ello dan poco margen de maniobra a sus subordinados, dirigen sus objetivos, sus estrategias, sus dinámicas…  Todo.  Y, en muchos casos, sin atender a sus peculiaridades…  Porque están ahí para ser pulidas.  Estamos ante los directores de personas, quienes creen que pueden dirigir a la gente, que para ellos no son más que recursos humanos… No es necesario decir lo que me parece convertir al ser humano en un mero recurso , y además económico, ¿no?

El acompañamiento espiritual, sobre el que trataba el artículo que he citado al comienzo de este post, llama nuestra atención sobre la necesidad de que el directivo establezca las metas de la empresa y acompañe a las personas, en algo parecido a una tutoría o coaching, para que -dando lo mejor de sí mismas- le ayuden a establecer la mejor estrategia y los mejores procesos para llegar a la anhelada meta.  

Porque, una vez esté claro el objetivo, hay que tratar por todos los medios de que cada miembro de la organización sea capaz de autogobernarse.  Es lo más práctico y menos cansado para todos, es el único medio que permite a cada uno realizar una aportación única al proyecto.  ¿Que no siempre es fácil?  Por supuesto. ¿Que a menudo exige controles exhaustivos por parte de la dirección?  Lo sé.  ¿Que parece que algunos no se integran en esa forma de trabajo y aprovechan la confianza para no cumplir con sus obligaciones?  Lo he vivido…  Y sólo hay dos opciones: o les das tiempo para que te demuestren que son capaces de involucrarse en el proyecto y dar lo mejor de sí, o les invitas a que busquen una empresa que realmente les ilusione y saque lo mejor de sí mismos.

Que sea difícil de lograr no implica que sea imposible.  Además, como ideal nos muestra el camino a recorrer…  Porque no hay paraísos en esta tierra…  Pero sí lugares mejores y peores.

Y los mejores lugares son los más humanos, los que ponen en el centro de sus planteamientos a la persona.  Y somos personas adultas, no niños.  Los directivos deben ayudarnos a crecer, no deben estar ahí para dirigir todos nuestros pasos.  Eso no es desarrollo personal ni profesional, eso es esclavitud o dependencia.  Y ninguna de las opciones es buena.

Acompañamiento, no dirección…  Buena aportación de la espiritualidad al mundo de la empresa.  Ése es el camino para tratar con las personas, para ayudarlas a recorrer su propio camino de desarrollo, crecimiento y éxito.  ¿Seremos capaces de hacerlo?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 19 de marzo de 2014 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: