Decepciones


traición

(Escrito el viernes, lo publico hoy)

Hay días en los que uno se encuentra, cara a cara, con lo peor del ser humano.  Jornadas en las que el universo pone a prueba tu creencia en la bondad última de nuestra naturaleza.  Fechas en las que parece que alguien ha abierto la puerta a nuestros peores demonios y éstos campan a sus anchas por estos lares.  Días, como hoy, en que aquellos a quienes más has favorecido, a quienes más has ayudado, por quienes más has peleado, por quienes más te has sacrificado y a quienes más has apoyado, no te devuelven gratitud sino una puñalada por la espalda.

Duele la decepción y, como todo sufrimiento, ese desasosiego procede del apego…  Del apego a una idea concreta del ser humano…  La que nosotros mismos forjamos en base a nuestro modo de ser.  No me cabe en la cabeza que alguien pueda actuar de un modo tan desagradecido y miserable porque yo sería incapaz de hacerlo, no está en mi ADN.  

La conducta que hoy me toca sufrir no sólo me perjudica en lo exterior, en lo circunstancial, sino que también es un acto de terrorismo moral que pone a prueba mi confianza en las personas, una confianza que ahora mismo se me presenta como una muestra de estúpida ingenuidad.

¿Es el ser humano, realmente, el ser egoísta, retorcido, envidioso, mentiroso, falso y ladrón que se desprende de la conducta que está dando lugar a este post?  ¿He sido realmente un imbécil al confiar en personas a priori, sin que me hayan demostrado su valía y calidad humanas?  ¿Debería invertir la carga de la prueba y no confiar en nadie, no apoyar a nadie, no hacer ningún favor a nadie que no me haya demostrado con actos su valía y fidelidad?

Hoy no tengo más remedio que reconocer que probablemente soy un ingenuo, que confío en las personas mucho más de lo que algunas merecen.  Pero tras meditarlo en profundidad llego a la conclusión de que, aunque sea así, aunque mi falta de sagacidad y desconfianza me hagan sufrir, aunque me sigan esperando graves decepciones como la de hoy…  Prefiero seguir sufriéndolas por culpa de los demás, a protegerme de ellas convirtiéndome en una bestia para el ser humano como la que otros están demostrando ser.  No quiero convertirme en lo que ellos son, no quiero vivir en un mundo como el que están creando…  Es insostenible.

Si lees estas líneas, sabrás que estoy hablando de ti.  Te aseguro que lamento -y mucho- lo que has hecho, no puedes imaginar cuánto me has decepcionado.  No me esperaba algo así de ti, después de cuanto hemos pasado juntos.  Te garantizo que la ley kármica funciona, y que te encontrarás con las consecuencias del daño que has causado.  Entonces, puede ser que me busques porque vuelvas a necesitar ayuda…  Y, te seré sincero, no sé yo si me vas a encontrar…  Debería perdonarte, pero es difícil y tampoco yo soy perfecto…  El tiempo dirá…  Aunque espero no decepcionarme a mí mismo.

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4 comentarios en “Decepciones

  1. Ese dolor que sentimos es precisamente una enseñanza. No debemos ser como ellos. Estudia los síntomas, cómo no viste su alma, sus intenciones y una vez aprendida la lección y superada cierra página y sigue adelante con una sonrisa y siempre con un gracias a Dios. Recuerda que tus hijos beberán de ti como fuente y necesitan no sólo un agua fresca sino un agua que colme sus ansías y necesidades y eso te “obliga” a depurar el agua que bebemos como adultos en una tierra donde por momentos parece que la podredumbre invade silenciosamente nuestras aguas de vida.

  2. No me cabe la menor duda de que, si has escrito esto, debes estar muy, muy dolido. Déjalo pasar. No encierres la ira en tu interior. Si es necesario, ves al monte y pega cuatro gritos (desahoga de lo lindo). En estos momentos, busca el consuelo de tus seres más queridos, sobretodo de tus hijos. Ellos, aún siendo pequeños, son muy inteligentes y, donde tú ves problemas, ven posibles soluciones.

  3. Qué decir ante tanta sinceridad cuando el silencio es la mejor respuesta por estar venerando su forma de ser. Hace bien no vivir siendo “muerte” en vida por culpa de alguien deshonesto que al final no le mereció la pena.

    Creo que en un principio es bueno ser una persona que demuestra confianza hacia los demás, ya que para mí es sinónimo de libertad y no coartar nuestra felicidad, pero después -en mi caso- siempre espero a que pase el tiempo para ver cómo se van desarrollando los actos de una persona, aunque sí es verdad que a veces, el paso de los años lleva a determinadas circunstancias que pueden llevar a la gente a enseñarte una cara que nunca habías visto, ya que no pudo descubrirse antes por falta de instrumentos necesarios para su vida y una vez conseguidos ya te abandonan o te traicionan.

    Aún así, siempre abogaré por ser fiel a mi misma, y no volverme como el que me hizo daño.

    MUCHISIMOOOOOOO ANIMOOOOOO! Creo que algo positivo tiene todo lo que le ha ocurrido y es que se enorgullezca aún más de su forma de ser. :).

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