Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

¿Realmente vivimos en un mundo sin Dios?


sociedad sin Dios

Hace unos días, en una conversación con un amigo, acepté -sin someterla a crítica- la tesis de que vivimos en una sociedad sin Dios.  Sin embargo, durante la meditación de esta mañana me he dado cuenta de que no comparto ese aserto.

No creo que vivamos en una sociedad sin Dios -entendido éste como el Alfa y Omega de nuestra existencia, como el origen y fin de todos nuestros actos y decisiones- sino en una sociedad que ha substituido el rostro de un Dios al que ya no conoce por el de un ídolo al que ha puesto en su lugar.  Porque estamos genéticamente llamados a saciar nuestra sed de trascendencia, y si no podemos beber en una fuente, echamos mano de otra.

¿Cuál es tu Dios? ¿A qué dedicas tu vida? ¿Cuál es el horizonte de tu Destino? ¿De dónde vienes y a dónde vas? ¿Qué aporta tu Dios a tu vida? ¿Qué tienes tú que ver con Él?

Pregúntate si te gusta el rostro de tu Dios, y si hace resplandecer el tuyo.  Si no es así…  Mejor sigue buscando…  Todavía no has dado con Él…  Sigue sus huellas en el camino que es la vida.  Muchos querrán ocupar Su lugar, pero sólo la auténtica Divinidad te conducirá a tu plena humanidad y felicidad.  Es un buen criterio de discernimiento que no deberíamos olvidar.

¿Cuántos ateos se enfrentan, no a Dios, sino a la falsa imagen de Dios que otros han tratado de inculcarles?  ¿Cuántos ateos son más espirituales que muchos creyentes? ¿Cuántas personas religiosas están apegadas a un objeto, una ideología o unas creencias que poco tienen que ver con la auténtica noción de Dios?

No seamos simplistas en nuestros análisis, la superficialidad debería ser pecado: el ser humano está naturalmente llamado a la trascendencia, y busca saciar esa sed por los más variados medios.  Y, todas y cada una de las fuentes a las que acude son, para él, su dios…  Le ponga el nombre que le ponga.

Puede que vivamos en una sociedad sin Dios, pero no en un mundo sin dioses…  Unos dioses que, a menudo, cuesta diferenciar de los demonios.  

Sólo nos queda caminar, siempre caminar…  Recorrer nuevos senderos acordes con los nuevos vientos, con los nuevos tiempos, que nos lleven a nuevos lugares de encuentro y realización…  De aproximación a lo sagrado, a lo más real dentro de lo real.

Porque, nos guste o no, cuando varían las circunstancias, el entorno,  a menudo hay que cambiar para poder seguir siendo uno mismo.  Siempre en camino, peregrinos de un Absoluto al que se puede seguir, pero nunca enjaular o apropiar.

Ésa es Su naturaleza, ésta es la nuestra.

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Esta entrada fue publicada en 17 de abril de 2014 por en meditaciones y etiquetada con , , , , .
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