Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Un poema de Amor y reencuentro


poesia

La poesía tiene el perfume de lo eterno, crea resonancias interiores que nos ponen en sintonía con los mundos más excelsos y profundos.

Lenguaje abierto, figura desdibujada en la que el autor hace partícipe de su obra al lector…  Somos cada uno de nosotros, al leer el poema, quienes lo dotamos de auténtica alma…  Por eso disfruto con estas meditaciones, capaces de entrever en un poema de amor, la metafísica mística del reencuentro con el Dios perdido y hallado en el templo.

Me he topado con este poema de José Hierro por casualidad, hojeando una antología de poemas que corría por casa…  Estaba marcado, lo señalé en mi adolescencia…  Casi juventud.

No fue por una mujer…  Ni por un hombre (lo aclaro para evitar especulaciones).  Marqué estos versos porque describían con acierto mi experiencia de jugar al escondite con Dios…  Me removieron, y siguen erizándome la piel…  A ver a ti qué sensación te despiertan:

Vienes hacia mí.  

De lejos te conozco.  

No has cambiado nada.

Te conocería siempre.

Me traes en los labios viejas palabras,

recuerdos que no mueren.

No has cambiado nada.

Cuando llames, yo te abriré la puerta.

Cuando me veas, me besarás,

te sentarás a mi lado como otras veces.

Reiremos como otras veces.

“Los años -dirás- no nos han herido”.

Pero todo habrá cambiado, querido,

pero todo habrá cambiado.

Te conocería siempre.

Esperándote han pasado los días.

Ni un pensamiento mío dejó de ser tuyo, amado,

ni un pensamiento dejó de ser tuyo.

No has cambiado nada.

Te veo venir hacia mí.

Los viejos ramos están verdes.

Soy la misma y eres el mismo.

Parado ha estado para nosotros el tiempo tres años largos,

querido, parado el tiempo.

“Los años -dirás- no nos han herido”.

Pero todo habrá cambiado,

querido,

pero todo habrá cambiado…

“Una eternidad -dirás-.

Y nadie ha de separarnos”.

Pero tú sabes, querido,

tú sabes que se han quemado 

horas que no nos tuvieron,

unidos, entre sus brazos,

querido,

dormidos entre sus brazos.

“Una eternidad”, dirás.

Qué eternidad puede darnos nuestro instante roto.

Cómo ganarlo y recuperarlo.

Y cómo amarnos vencidos,

cómo amarnos sin buscarnos en nuestras sombras,

en nuestras estelas,

en el pasado feliz,

en la vieja música muerta.

Cómo contemplarnos sin amarguras,

sin lágrimas,

amado,

cómo mirarnos vencidos,

derrumbados.

Y qué fuerza ha de poder

restituirnos los años,

devolvernos nuestra joya.

Ahora todo habrá cambiado,

querido,

ahora todo habrá cambiado.

Sí, todo habrá cambiado…  Y por eso ahora es posible el amor que entonces se apagó, porque las circunstancias eran otras, porque éramos otros…  Disfrutemos del reencuentro, y convirtamos este instante en eterno.

Buen fin de semana.

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2 comentarios el “Un poema de Amor y reencuentro

  1. lemus.182
    18 de julio de 2015

    ¿Cuál es el nombre del libro?, de ante mano gracias.

    • Joaquín Muñoz Traver
      6 de agosto de 2015

      El libro en el que lo encontré se llama “Canción de canciones, los mejores poemas de amor de la lengua castellana”, de María Asunción Mateo y Rafael Alberti, editado por Anaya & Mario Muchnik dentro de la colección 1000 hojas, El poema de José Hierro, de 1922, se titula “Vuelta”

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Esta entrada fue publicada en 4 de julio de 2014 por en Citas, meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , .
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