Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Sin palabras ante Dios


rezar sin palabras

No creo que te descubra nada nuevo si te digo que trato de meditar cada día, y que también diariamente me reservo un rato para la oración.

Tanto mi meditación como mi oración mudan su forma en función de las circunstancias, interiores y exteriores.  No hay dos días iguales…  Pero sí que hay unos patrones que se repiten y que me balancean entre la actividad y la pasividad, entre la ascesis y el abandono, entre el tratar de tomar el fuego de los dioses y el dejarme arrebatar por su espíritu.  De veras, no hay dos días iguales…  Y ya no me preocupa.

Hubo un tiempo en que creí que sólo había un modo correcto de rezar, de hacer oración, incluso de meditar…  Era la oración de petición en la que, partiendo de mi insignificancia, pasaba el rato hablando con Dios, pidiéndole cosas, dándole gracias, pactando con él, compartiendo mis miedos y preocupaciones, suplicando su ayuda, haciéndole promesas que no siempre lograba cumplir…  No estaba mal del todo, pero era algo incompleto, que no siempre me nacía…  Lo cual dificultaba mi constancia.

Mas adelante aprendí a acallarme y a escuchar su voz…  Comprendí que Él sabía mejor que yo cuanto necesitaba, así que en lugar de pasarme el rato tratando de lograr hacer mi santa voluntad, presté atención a Sus susurros, a Sus consejos…  A esas recomendaciones o mociones que uno es capaz de percibir cuando logra hacer silencio en su interior.  Fue un cambio importante, que experimente como un avance -como un signo de madurez- en mi vida espiritual.

Pero había días en que no escuchaba Su voz en el silencio, y eso me entristecía, sentía una sequedad interior que experimentaba como un abandono, como una injusta falta de respuesta a mis esfuerzos, como un castigo…  Hasta que un día se hizo la luz y comprendí que, aunque hablo mucho con mi esposa, aunque comparto con ella todas mis ilusiones, preocupaciones y experiencias, aunque escucho con interés su consejo y sus recomendaciones, también hay largos periodos de silencio en los que, simplemente, disfrutamos de nuestra mutua compañía, del roce de nuestra piel, de una amorosa mirada, de un beso…  Y así comencé a sentir la caricia de Dios en el más absoluto Silencio, en esa expresión mutua en la que no hay palabras…  Paradójicamente, ése es el momento en el que más Uno somos, en el que menos distancia hay entre nuestros corazones, momentos de intimidad que me hacen comprender los simbolismos sexuales que decoran algunos templos hindúes y que remiten a la experiencia de volverse Uno con el Otro.  Tampoco siempre puede orarse así, pero no hay que temer a la experiencia, que puede uno perderse por no aceptarla tal y como viene, con pasividad, con apertura, permitiendo que se manifieste el goce…

Mi supuestamente “ortodoxa” formación religiosa (mejor microdóxica, según acertada expresión de Panikkar) me llevaba a pensar que esto no era oración, que ese Silencio no podía ser nada bueno…  El tiempo me ha llevado al convencimiento de que es más bien al contrario, que la plegaría más alta es la más pasiva, que cuanto menos espacio hay para nuestro yo más espacio hacemos a Dios, que sólo cuando renunciamos a la palabra damos un paso más allá de la dualidad, un paso hacia el encuentro místico.

Pero no tienes por qué verlo como yo, puede resultar más acorde con tu naturaleza espiritual el tratar a Dios como un Tú.  En ese caso, tampoco desesperes ante los periodos de silencio, tuyo o Suyo…  Voy a compartir contigo un texto de San Francisco de Sales que trajo sosiego a mi atribulado espíritu cuando éste no encontraba palabras, ni sentía nada al ponerse ante Dios.  Dice así:

Dícesme que no haces nada en la oración.  Pero, ¿qué quieres hacer en la oración sino lo que haces, esto es, presentar y representar tu vida y tu miseria a Dios?  Cuando los mendigos exponen sus llagas y sus necesidades a nuestra vista, éste es el mejor llamado que pueden hacer.  

Más, por lo que me dices, tú a veces no haces nada de esto, sino que estás ahí como una sombra o una estatua.  Ponen estatuas en los palacios simplemente para regalar la vista del príncipe.  Conténtate con ser esto en la presencia de Dios: Él dará vida a la estatua cuando le plazca.

(…)  Te ordeno que permanezcas en Dios o junto a Dios, sin intentar hacer nada allí y sin pedirle nada a Él, si Él no lo insta.

De veras que es un primer paso: ser, estar, contemplar… Esperar…  Se producirá el milagro, sentirás su caricia, su Amor encenderá tu corazón.  Y ya no importará cómo ores, cada día lo harás de un modo nuevo…  Y cada día Le sentirás como nunca lo habías hecho.  Porque cada día tiene su ritmo, en el que se conjuga lo de siempre, lo Eterno, con la más radical novedad y sorpresa…  Ése es el ritmo de la Vida, ése es el modo de hacer de Dios, ése es el milagro que está más allá de todas las palabras: habla, grita, escucha, llora, siente, calla…  Todo está bien en el orar, todo tiene su lugar y tiempo.

Anuncios

Un comentario el “Sin palabras ante Dios

  1. alberto
    22 de julio de 2014

    Los humanos estamos circunscritos en unas dimensiones de tiempo y espacio que hacen que en nuestra vida todo sea una secuencialidad, una cosa detrás de otra en un lugar o en otro, todo en perpetuo cambio. Así nuestra vida interior parece tener en el plano humano unas fases, pero hay algo superior, que lo trasciende que es la unión con Dios que no tiene tiempo ni espacio que lo limite.
    Por ello siendo muy humano la oración, la meditación hay algo que nos permite trascender que es la presencia y unión con Dios manifestación del amor.
    En todo momento y en todo lugar donde estemos Él está allí, nos ve, escucha nuestro corazón y lee nuestra mente. Él siempre está unido a nosotros, sólo hace falta que nosotros estemos unidos a Él, hasta que de algún modo nuestro actuar sea Su actuar, su Voluntad.
    Pienso que la clave está en entender “Dios es Amor”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: