¿Somos una minoría?


panem et circenses

Hace unos días mantuve una conversación con un amigo a cuyo contenido sigo dándole vueltas.  Le dejé leer el manuscrito del último libro que he escrito mano a mano con un buen amigo (y para el que estamos buscando un editor) para que me diera su sincera opinión y consejo.  Nos llevamos bien porque somos descarnadamente sinceros el uno con el otro -suaviter in modo, fortiter in re-, porque somos tan iguales y tan distintos que nos complementamos a la perfección.

Según me dijo, el libro le encantó, le removió por dentro, supuso su primera aproximación a perlas de sabiduría perenne que hasta ese momento desconocía completamente, abriéndole los ojos a ese maravilloso e invisible mundo que nos rodea -lleno de milagros- al que no siempre prestamos la debida atención.  El momento de la conversación que más me conmovió fue cuando afirmó que el libro le había reconciliado -en cierto modo- con la vida y con la espiritualidad, ofreciéndole una brizna de esperanza en el ser humano.

Yo estaba pletórico, ¿qué más se podía pedir?  Pero entonces llegó el jarro de agua fría que -como siempre cuando se trata con gente educada- comenzó con un “sin embargo”…  Sin embargo -me dijo- me temo que es un libro para minorías, a la mayoría de la gente no le preocupa descubrir nuevos mundos, no quieren oír hablar de la Divinidad sino de paz interior, no quieren vivir con menos sino tener más, no quieren disfrutar del paseo sino ganar la carrera, no quieren meditar sino que les den las respuestas, no quieren superar las dificultades sino un analgésico para el cuerpo y para el alma.  La gente no quiere despertar, sino tener lindos sueños…  La gente quiere vivir en Matrix y tú pretendes que miren cara a cara la realidad.

Su exposición se alargó, haciendo paralelismos entre la pretensión de mi libro y la de las antiguas iniciaciones en los Misterios, defendiendo que hay cuestiones que jamás se populizarán porque sólo interesan a una minoría.  Mis intentos de explicar que mi objetivo es hacer llegar a todo el mundo -a cada uno en la medida de sus posibilidades- esos saberes capaces de transformar a las personas y a las sociedades, procurando paz, desarrollo y felicidad no sirvieron de nada.  Su pronóstico era tajante: la inmensa mayoría de la ciudadanía disfruta con el pan y circo, hoy transformado en consumismo, fútbol y televisión…  Los “hijos de este mundo” no “perderán” su tiempo tratando de cambiar su vida para mejorarla, para enriquecerla, para dotarla de más amplios horizontes.  Según él, la única autoayuda que se vende en las librerías es la que no exige esfuerzo ni compromiso…  Y ni tan siquiera ésa siempre se lee.

Confío en que se equivoque…  No quiero creer en un mundo así.  Necesito pensar que todavía hay esperanza y que siempre habrá quien escuche la voz que clama en el desierto, quien se transforme gracias a ella, quien se abra a la Vida,  encienda su llama interior e ilumine con su luz la oscuridad en la que hasta entonces vivía, ofreciendo un nuevo paisaje a quienes le rodean…  Fuego he venido a traer al mundo, ¿qué quiero sino que arda?

¿Somos una minoría?  Confío en que no…  Al menos, los lectores de este blog no.

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5 comentarios en “¿Somos una minoría?

  1. Como cristianos, estamos en este mundo pero no pertenecemos a el. Esta no es nuestra casa. A nuestro lider lo crucificaron e insultaron, ¿qué harán con nosotros?. Pero al final llegará la alegría de la resurrección.

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  2. Hola, primero, enhorabuena por tu libro. En mi humilde opinión, no creo que seamos una minoría, tan sólo que las personas que prefieren disfrutar del circo, también se les oye,quizás más. Pero cada persona vive su proceso y todo llega a su debido tiempo. Hay que confiar siempre. Un abrazo y feliz fin de semana.

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  3. Sí somos minoría… pero nuestra labor (no “trabajo”) es transformar a la mayoría degenerada (materialista) a través de nuestro buen ejemplo y del hacer y hacer… Todo tiene una razón así que lo que hagamos siempre llegará a buenos ojos, como los que te leemos, porque así dispone el Universo.
    Y todo lo que hagamos, hagámoslo sin esperar reconocimiento ni lectoría ni seguidores porque todo tiene un tiempo y cuando nos dejamos a la VIDA, todo llega en su exacta medida y nos causa gran satisfacción una y otra vez, en pequeñas dosis pero para siempre…
    Un abrazo fortísimo!

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