Mercaderes del alma


mercaderes del alma

Ya de niño tuve una intuición que me ha acompañado hasta hoy: aquél que actúa moralmente por lograr un premio eterno o para evitar el castigo por los siglos de los siglos no actúa rectamente…  Hay algo que chirría en su modo de hacer…

El tiempo me ha permitido teorizarlo y descubrir que lo que me disgustaba de ese planteamiento es que permanece allí la semilla del egoísmo, de defender mis intereses, la mentalidad de lo que Eckhart denomina los mercaderes del alma.  Voy a citar el texto de este dominico alemán porque, más allá de su dureza, considero que no tiene desperdicio, que nos enfrenta a lo peor de nosotros mismos, a esa tendencia a pervertir hasta lo más sagrado que hay en nosotros.  Dice así:

Mirad, mercaderes son todos aquellos que se reservan de los pecados graves y a quienes les gustaría ser gente de bien y hacer buenas obras para agradar a Dios, como ayunar, velar, rezar y cosas por el estilo; todo tipo de obras buenas, y las cumplen con el fin de que Nuestro Señor les dé algo a cambio o que Dios haga algo por ellos que sea de su agrado: todos ellos son mercaderes.  Esto hay que entenderlo en un sentido burdo, pues quieren lo uno para dar lo otro y así comerciar con Nuestro Señor.  En ese tipo de negocio se engañan.  Pues si ofrecieran todo lo que poseen y cumplieran con todo lo que pueden por amor de Dios, si lo dieran y lo hicieran absolutamente todo por su amor, en modo alguo estaría obligado Dios a darles nada, a no ser que quisiera hacerlo gratuitamente.  Porque lo que son, lo son gracias a Dios, y lo que tienen, lo tienen por Dios y no por sí mismos.  Por eso Dios no les debe absolutamente nada a causa de sus obras y ofrendas, a menos que quiera hacerlo en virtud de su gracia; pues aquéllos nada dan de lo que es suyo, ni actúan por sí mismos, tal como Cristo mismo dice: “fuera de mí nada podéis hacer” (Jn 15,5).  La gente que quiere negociar así con Nuestro Señor es muy torpe y apenas conoce nada de la verdad, o bien poco.  Por eso Dios los echó a golpes y expulsó del templo.

Quiera Dios que sepamos vaciarnos de nosotros mismos, que el centro de nuestra vida se encuentre más allá de nuestro egoísmo, que dejemos de pavonearnos de lo que no es mérito nuestro sino que nos ha sido dado y que, por eso mismo, nos pongamos al servicio de los demás y de algo mucho mayor que nuestra persona como agradecimiento por cuanto nos ha sido dado…  Y no como negocio.  De lo contrario, seremos expulsados de la vida y del templo, como los mercaderes, porque en tales nos habremos convertido.

Todo nos ha sido dado, de justicia es entregarlo.

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2 comentarios en “Mercaderes del alma

  1. Hola Joaquín.

    Desde joven también he compartido este sentimiento de alergia ante lo que podríamos denominar el “business for getting the eternal life”.

    Ahora bien este tipo de “business” sin duda son algo muy arraigado en la psique humana y se pueden encontrar muchos ejemplos en las diversas tradiciones religiosas.

    Hasta la próxima.

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