Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

De maestros y caminos


alejandro jodorowsky ojo maestro

Alejandro Jodorowsky es un personaje -con su permiso, le trataré como tal- que me gusta y me disgusta a partes iguales.  Como la mayoría de genios, sus luces son muy luminosas y sus sombras de una oscuridad que ciega.  Pero me gustan sus luces, tolero sus sombras, y creo que ambas pueden resultarnos útiles a todos…  Porque, en su lacerante humanidad, podemos identificarnos con ellas y, como él o se cansa de decir -en una muestra de ancestral sabiduría- “si buscas la luz, ve a la raíz de la sombra”.

Su dominio de Twitter no tiene competencia…  Tan bien se le da la red social que sus escritos han dado lugar a un libro recopilatorio “Ojo de Oro (Metaforismos, Psicoproverbios y Poesofía)” que merece la pena comprar y leer.  De este texto extraigo la frase que hoy sustenta mi meditación del día.  Dice así:  Los Maestros nos ayudan a encontrar el camino, pero sólo nosotros podemos recorrerlo.

Obvio, ¿no?  Sí, pero de tan obvio, lo obviamos. Vayamos por partes:

El auténtico maestro no es el que nos muestra e impone su camino, sino el que nos ayuda a descubrir el nuestro.  Es el que -partiendo de nuestra situación personal- nos muestra la cima de la montaña y nos anima a ir siguiendo los senderos que nos conducen a ella.  El auténtico maestro no hace proselitismo de su camino, nos acompaña por el nuestro…  Y nos da ánimo en el momento en que nos invade el desaliento.

Nuestro camino es único, es el nuestro, el de nadie más…  Y del mismo modo que no debemos permitir que nos impongan uno, tampoco nosotros debemos convertir nuestro viaje en El Viaje, en el único viaje.  No confundamos la parte con el Todo, no aprisionemos la Realidad en los límites de nuestra muy particular experiencia.

El camino está para ser recorrido, no comentado, reflexionado, meditado o descrito.  De nada sirven los eruditos en espiritualidad que no han saboreado la transformación interior.  Hay que dar pasos, aunque sean hacia atrás…  Porque el movimiento mantiene con vida nuestros músculos del alma, y sólo así podremos después avanzar montaña arriba…  Nada hay peor que el estancamiento interior…  La inmovilidad produce atrofia, y ésta impide todo futuro avance…  Hay que caminar, aunque en el sendero tropecemos…  Las adversidades también forman parte del viaje y del aprendizaje.

¿Y quién será, pues, un buen maestro?  El que ha recorrido su camino de aciertos y errores, ha llegado a la cima y -desde allí- ha mirado de nuevo hacia abajo y ha descubierto mil otros senderos que ascienden por las laderas de la montaña, conduciendo también a la cumbre.  Ése es el auténtico iluminado, el que -a través de su particular experiencia- ha tenido acceso al Todo, sin confundir el Todo con la parte…  El que es consciente de que Es el que Es.

Mira a los ojos de quien se autodenomina maestro, atiende a sus palabras y recomendaciones y pregúntate: ¿fomenta mi libertad o trata de restringirla?  En el primer caso estás ante un maestro, en el segundo, ante un demonio…  Tú sabrás qué hacer con cada uno.

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Esta entrada fue publicada en 18 de septiembre de 2014 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , .
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