Vemos lo que vemos, no lo que es


ciegos elefante

Algunos parecen tener una confianza infinita en sus sentidos, y olvidan que su conciencia determina su visión.  La realidad es mucho más amplia que nuestra percepción de la misma, Dios es infinitamente más grande que la mejor aproximación que podamos hacer a Él…  No creo que la realidad sea relativa, pero estoy convencido de que nuestro conocimiento de ella sí lo es.

Voy a ponerte un par de ejemplos que a mí me han hecho pensar.  El primero me lo ofreció mi difunto abuelo.  Era como un niño: algo egocéntrico, inocente y sin maldad alguna…  Era incapaz de percibir la maldad, la doblez o la mentira en quienes le rodeaban…  ¿Por qué?  Porque no las albergaba en su interior…  Y, al final, sólo percibimos aquello que ya tenemos dentro.  El que tiene alma de ladrón, ve ladrones por todas partes.  El que no se fía de nadie, es poco de fiar.  El que sólo ve negocio, es capaz de poner precio a cualquier cosa.  El que sólo ve lo bueno de quienes le rodean, es que tiene un corazón limpio y hermoso.

¿Y tú?  ¿Cómo eres? ¿No lo sabes?  Observa tu forma de mirar, tus reflexiones naturales, en lo que fijas la mirada, lo que queda sujeto a tu alma…  Y así descubrirás de la pasta de la que estás hecho…  Es una buena vía de autodescubrimiento, una interesante fase previa al desarrollo personal o espiritual.

El segundo ejemplo, éste sí que lo hemos vivido todos, es el del experto…  El de aquél que percibe lo que nosotros no vemos al enfrentarse al objeto de su especialidad: el músico que se da cuenta de que el violín de la orquesta no sigue el compás, el pintor que llama nuestra atención sobre unos trazos que no cuadran con la técnica empleada en el resto de la obra, el osteópata que nos advierte de que nuestra columna vertebral no guarda su posición natural, el médico que distingue entre trece modalidades distintas de tos…

Nuestra formación y nuestra conciencia modifican nuestra percepción, nuestro punto de vista sobre la realidad.  Porque al final todo son puntos de vista, panorámicas desde el lugar en el que nos encontramos…  Y eso está bien, siempre que no absoluticemos nuestra percepción, siempre que no confundamos la parte con el Todo, siempre que recordemos que pueden existir otras perspectivas tan ciertas -al menos- como la nuestra.

Porque -termino como he empezado- vemos lo que vemos, vemos conforme a lo que albergamos en nuestro interior…  No conforme a lo que es.  La realidad siempre será mucho más rica que nuestra aproximación a ella porque, nos guste o no, somos limitados…  Muy limitados.  Asumámoslo.

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