Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Cómo descubrir a los hombres de Dios


lobos y corderos

No todo el que se viste de saco, se engalana con una sotana, se calza una túnica naranja o toma con estilo la posición de loto es un hombre de Dios.  No siempre resulta sencillo distinguir al auténtico del farsante, a la persona realmente espiritual -que nos puede servir de guía- del falso gurú que sólo nos conducirá a la esclavitud, al miedo  y a la dependencia.  Pero se trata de una distinción importante, esencial,  que no podemos obviar.

En alguna otra ocasión ya he apuntado que un primer criterio que arroja luz sobre el auténtico fondo de todo maestro es su respeto por nuestra Libertad.  Si no la respeta, no es un buen guía…  Pues el propio Dios nos la otorgó, ofreciéndonos la oportunidad de equivocarnos y de tomar un camino que nos alejara de Él y de nosotros mismos.   ¿Quién es cualquier guru para privarnos de lo que nos fue otorgado por el Absoluto?

Un segundo criterio que puede ayudarnos en nuestra labor de discernimiento es atender a la coherencia de vida del supuesto guía espiritual: ¿cómo vive? ¿Practica lo que predica? ¿Es feliz? ¿Está religado con Dios,  consigo mismo, con el cosmos y con los demás?  Nadie puede dar aquello de lo que carece…  Aunque Dios pueda valerse de cualquier imperfecto instrumento para hacernos llegar su gracia, no debemos otorgar a uno una autoridad de la que carece porque podemos terminar siguiendo sus miserias, y no cuanto de glorioso pueda haber en su persona.

Por último, hay un tercer criterio que -al menos a mí- cada día me resulta más ilustrativo y que hoy he encontrado bellamente expuesto en un libro de Ralph W. Emerson: “Cuando un hombre vive con Dios su voz suena tan dulce como el murmullo del arroyo y el crujir del trigo”.  No hay en él violencia ni miedos, no hay furibundos ataques al otro, hay una dulce comprensión, una aceptación de la persona incluso cuando ésta incurre -sin cesar- en el error…  Quien vive en Dios -he conocido a algunos- transmite una paz que resulta contagiosa, que nos inunda y que se derrama más allá de uno mismo.

Huye de quienes en nombre de Dios traen la división y no la unión, la guerra y no la paz…  Son lobos disfrazados de ovejas o, aun peor, de pastores.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 7 de octubre de 2014 por en meditaciones y etiquetada con , , , .
A %d blogueros les gusta esto: