Profético mensaje a los padres


flecha paternidad

Ser padre es una aventura apasionante, que no deja de sorprenderte ni de preocuparte…  Porque los niños no vienen con manual de instrucciones ni con el Libro de Oro del Buen Padre.  Así que uno va aprendiendo a base de pruebas y fallos, de aciertos y errores y, siempre que se puede, de ejemplos y experiencias ajenas.

Todos conocemos a padres y madres.  Unos mejores y otros peores…  De todos podemos aprender: de unos, lo que se debe hacer.  De otros, lo que es mejor no hacer a la vista de los resultados que han obtenido.

Pero no acaba ahí la experiencia ajena.  Soy amigo de los libros, ellos me han enseñado mucho.  Me han permitido participar de la sabiduría y de la experiencia de grandes hombres del presente y del pasado que me han abierto las puertas de partes de mi alma que ni tan siquiera sabía que existían.  Ellos han corrido el velo de Isis, me han revelado cosas ocultas a mi mirada, me han transformado y me han ayudado a evitar muchos errores.

Uno de los textos que me ofreció un nuevo punto de vista sobre la paternidad que en gran parte sigo compartiendo es este extracto de “El profeta, el loco, el vagabundo” de Gibran Jalil Gibran:

“Y una mujer que estrecha una criatura contra su seno se acercó y le dijo: háblanos de los hijos.

Y él respondió: Vuestros hijos no son vuestros hijos.  Son los hijos y las hijas del anhelo de la Vida, ansiosa por perpetuarse.  Por medio de vosotros se conciben, mas no de vosotros.  Y aunque estén a vuestro lado no os pertenecen.  Podéis darles vuestro amor;no vuestros pensamientos: porque ellos tienen sus propios pensamientos.  Podéis albergar sus cuerpos; no sus almas: porque sus almas habitan en la casa del futuro, cerrada para vosotros, cerrada incluso para vuestros sueños.  Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no tratéis de hacerlos como vosotros: porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Sois el arco desde el que vuestros hijos son disparados como flechas vivientes hacia lo lejos.  El Arquero es quien ve el blanco en el camino del infinito, y quien os doblega con su poder para que su flecha vaya rauda y lejos.  Dejad que vuestra tensión en manos del Arquero se moldee alegremente.  Porque así como Él ama a la flecha que vuela, así ama también al arco que se tensa”

No sé qué te habrá parecido a ti, pero yo lo encuentro un hermoso pozo de sabiduría, una fuente de paz de la que beber para acompañar a nuestros hijos a que alcancen el blanco al que están destinados.  Su blanco, no el nuestro.

Ojalá sepamos, como padres, ser fieles a nuestro cometido y ayudemos a nuestros hijos a florecer…  Ofreciéndoles la mejor tierra y las mejores condiciones para que se produzca la explosión de color y belleza que tanta falta hace a nuestras vidas…  Y a este mundo que se ha vuelto tan gris.

En los niños está la respuesta…  Y de nuestro buen hacer dependerá que ésta sea buena.  Así que tomemos consciencia de la importancia que reviste la educación de nuestros hijos para el futuro de la humanidad, y asumamos como adultos la responsabilidad que nos corresponde…  Aunque cueste.  De nuestro hoy dependerá su mañana.

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