Cuando la enfermedad te sana


hoja arrastrada río enfermedad que sana

La mayor parte de nosotros, vivimos a un ritmo trepidante…  Más que vivir, somos vividos…  Arrastrados por los acontecimientos, vamos golpeando por las laderas del día a día como una inerte hoja arrastrada por el fuerte caudal de un río.  No tenemos tiempo, ni tan siquiera, de mirar a nuestro alrededor y descubrir cuál es nuestra triste situación.  No encontramos el momento de pararnos, de contemplar, de reflexionar, de meditar…  Por eso, en ocasiones, la enfermedad resulta sanadora.  Así lo dice Nietzsche, creo que con razón: “Puede suceder que el enfermo acostado en su lecho descubra que el resto del tiempo está enfermo de su trabajo, de sus problemas o de sus relaciones sociales, y que ha perdido toda conciencia de sí: esa sabiduría se la proporciona el ocio al que le obliga su enfermedad”, un ocio al que normalmente hemos banalizado en nuestra rutina cotidiana, llenándolo de una actividad alienante.

Aprovecha tu postración en cama para detener, no sólo tu actividad física, sino ese flujo mental, ese torbellino de ideas que no te permite percibir más realidad que la que imaginas.  Detente, descúbrete sin velos, ábrete a la vida, disfruta de la simplicidad de ser.  Es preciso detener nuestra actividad habitual para que las turbias y ajetreadas aguas se detengan, y sólo así las partículas que ensucian su naturaleza prístina irán depositándose en el fondo del recipiente.  Entonces, y sólo entonces, seremos capaces de ver con claridad, tras recuperar nuestra originaria y perdida transparencia.

Cicerón defendió la necesidad del ocio contemplativo como medio de desarrollo de nuestra humanidad (Id quod est praestantissimum, maximeque optabile omnibus sanis et bonis et beatis, cum dignitate otium) pero a menudo olvidamos su recomendación.  Tal vez tengamos que esperar a una detención impuesta por la enfermedad para -paradójicamente- comenzar a sanar nuestras vidas.

O, tal  vez -y digo sólo, tal vez- podríamos comenzar ahora mismo…  Deteniéndonos cinco minutos a reflexionar serenamente sobre el modo en el que vivimos, sobre lo que nos llena y lo que nos agota, sobre lo que hemos elegido y lo que nos ha venido impuesto, sobre lo que nos gusta y lo que nos hiere, sobre lo que puede mejorarse y lo que ya no tiene solución…  Y, después, tratando de traer a nuestra vida lo que hemos anticipado en nuestro pensamiento, encarnando la idea en nuestro día a día.  No existe magia más poderosa…  De veras que lo sé.

Te deseo una buena y lúcida semana.

Anuncios

3 comentarios en “Cuando la enfermedad te sana

  1. Buenos días feliz martes.
    Yo como estoy en el paro ya tiempo, tengo muchas ocasiones para reflexionar y llevas mucha razón, casi sin darme cuenta voy cambiando muchas cosas que no me gustan ni me benefician, es un camino largo y a veces pesado pero si tiene recompensa. Cicerón era muy listo.
    Feliz día

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s