El consumismo como religión, de José Antonio Pagola


consumismo como religión

Ayer recomendé una serie de libros de José Antonio Pagola a quienes no eran cristianos.  Aseguré que tenían mucho que aportar, también para los no creyentes.  Me ha parecido interesante ofrecer una muestra de a qué me refería.  No hace falta ser un “meapilas” para leer los libros de Pagola sobre Jesús porque, preguntarnos por Él es preguntarnos también sobre lo más profundo de nosotros mismos y de nuestro cotidiano vivir.

Tengo un familiar que no tiene grandes inquietudes espirituales, que no ha recibido formación religiosa ni espiritual alguna y al que la religión institucional no le llama nada.  Sin embargo, puede que él -como tantos otros- sí que encuentre interesante y estimulante el siguiente texto.  Dice así:

“El consumismo penetra en nosotros de forma sutil.  Nadie elige esta manera de vivir después de un proceso de reflexión.  Nos vamos sumergiendo en ella, víctimas de una seducción casi inconsciente.  El ingenio de la publicidad y el atractivo de las modas van captando suavemente nuestra voluntad.  Al final, nos parece imposible vivir de otra manera.

No hay que pensar mucho para saber cómo actuar.  El proyecto de vida para la mayoría es muy sencillo: trabajar para ganar el dinero que necesitamos para poder disfrutar de unos periodos de tiempo (fin de semana, vacaciones) en los que se gasta el dinero anteriormente ganado y se recuperan fuerzas para volver al trabajo.

El consumismo se ha convertido en la nueva religión del hombre moderno.  La meta absoluta consiste en poseer y disfrutar (doctrina dogmática).  Para ello es necesario trabajar y ganar dinero (ética y méritos).  Los practicantes acuden fielmente a su compra semanal (precepto de fin de semana).  Se viven con devoción intensa las grandes fiestas (Navidad, Reyes, vacaciones, bodas, día del padre, de la madre…).

No es fácil liberarse de la esclavitud del consumismo.  Como decía Erich Fromm, el hombre puede ser un esclavo sin cadenas.  El consumismo no ha hecho sino desplazar las cadenas del exterior al interior.  Por dentro estamos encadenados a un sinfín de caprichos y falsas ilusiones.  Estas cadenas interiores son más fuertes que las que se ven por fuera. ¿Cómo liberarnos de la esclavitud si vivimos creyendo ser libres?”

No es preciso ser católico para compartir esta reflexión…  Basta con detenerse, mirar alrededor y al interior de uno mismo sin prejuicios… Vivir puede ser una aventura maravillosa, si acertamos en el modo de hacerlo.  Los grandes maestros espirituales nos muestran el camino que ellos han recorrido para que nosotros seamos capaces de encontrar el nuestro.  Basta con escuchar…  Y ponerse en marcha.

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