Del filosofar con el estómago vacío


filosofar con estómago vacío

Soy de los que piensan que no podrían vivir sin la reflexión, la escritura, la meditación diaria.  Mi vida cobra sentido en la realización de mi naturaleza más profunda, que va por el camino del jñana marga, por la vía del conocimiento transformador de la vida.  Necesito el filosofar como el respirar, filosofo aunque sea a martillazos, defiendo la necesidad de filosofar, de encontrar el sentido que tanto exaltó Viktor Frankl.

Sin embargo, hoy he leído una anécdota que me ha hecho reflexionar sobre lo que supone filosofar cuando uno tiene el estómago vacío.  Las protagonistas son Simone de Beauvoir y Simone Weil.  Explica Juan José Tamayo en su interesante libro”Cincuenta intelectuales” (Ed. Fragmenta) que un día Beauvoir se hizo la encontradiza con Weil en el patio de la Sorbona y entablaron conversación.  Parece ser que Weil defendió en tono tajante que lo único importante sobre al tierra es la revolución capaz de eliminar el hambre en el mundo, a lo que Beauvoir respondió -con no menor contundencia- que lo realmente importante es que los seres humanos encuentren un sentido a la existencia.  Llegados a este punto, Weil miró de arriba a abajo a Beauvoir y le respondió: ¡Cómo se nota que nunca has pasado hambre!

Tremenda anécdota que explica -entre otras cosas- por qué no hubo más encuentros entre ellas.  Pero que me lleva a reflexionar.  Porque, aunque estoy convencido de que Viktor Frankl tenía razón y que es el sentido el que hace habitable el vivir (incluso en las penosas circunstancias de un campo de concentración del que no hay salida), también entiendo que cuando uno tiene hambre -y tiene posibilidad de salir de esa situación- es comprensible que dedique más tiempo a tratar de llenar su estómago -y el de su familia- que a especular en torno a cuál es el sentido de su existencia, su vocación, su misión, su destino.

Aun me atrevo a decir más, a ir más lejos: no hay justo filosofar, ni espiritualidad, ni religión sin atender primero a la necesidad propia y ajena.  Sin conmovernos por la necesidad del prójimo no hay sabiduría…  El conocimiento que nos aleja de las penurias de los demás es necedad, ya que no nos acerca al núcleo de su realidad cotidiana…  Sino que nos mantiene entretenidos, especulando en torno a entelequias sin más sentido que ellas mismas.  Porque, aunque no sólo de pan vive el hombre…  Sin pan, simplemente no puede vivir… La realidad es tozuda.   Primum vivere, deinde philosophari.

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5 comentarios en “Del filosofar con el estómago vacío

  1. Buenos días me interesa mucho tu blog y siempre te leo, por lo tanto me he atrevido a nominarlo espero que no te moleste si?
    UN abrazo y sigue así
    Carmen

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    1. Muchas gracias, Carmen. Es un honor y un orgullo tener seguidores fieles que siempre están ahí, que enriquecen el blog con sus aportaciones, que lo comparten, que lo hacen llegar a otras personas que -como ellos- sintonizan y vibran con cuanto aquí se dice. ¿Cómo va a molestarme que deis a conocer el blog? Lo único que puedo decir es: ¡Mil gracias!

      Le gusta a 1 persona

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