El bien de la víspera es la felicidad del mañana


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Quiero pensar que tú, como yo, intentas hacer las cosas lo mejor que sabes.  Me gustaría pensar que tratas de ser una buena persona, que procuras echarle un cable a quien lo necesita…  Que miras de ser un hombre -o una mujer- para los demás.

E imagino que, como la vida es como es y no de otra manera, también tú habrás tenido grandes decepciones, terribles fracasos, dolorosas experiencias con personas que te han fallado.  Creo que es inevitable, forma parte del vivir…  Y, especialmente, del convivir.

Y, no sé tú, pero yo he tenido momentos en los que se me ha nublado la vista del alma.  Instantes en que he pensado: ¿para qué? ¿Es éste el resultado de tratar de hacer las cosas bien? ¿Con esta moneda me pagan?  Periodos en los que olvidas lo esencial -que el bien lo haces por sí mismo, y no porque esperes un premio, una respuesta o una recompensa- y te dejas enredar por sentimientos de frustración o por la constatación de la falta de agradecimiento -o justicia- de algunos a los que has dedicado parte de tu vida, esfuerzo y tiempo.

No pasa nada, no es tan grave, nos ha pasado a todos.  Si quieres salir de ese agujero, no centres tu atención en la mala experiencia del hoy, sino en la buena obra que realizaste ayer.  Su brillo y belleza te llenarán de luz y calor, te cargarán el alma y te permitirán experimentar que -independientemente de cómo te traten los demás- las buenas obras que realizaste ayer son el fértil abono de la felicidad del mañana.

No lo dudes.  Es así.  Sigue siendo para los demás, y en esa entrega encontrarás tu felicidad.  Gracias por existir, eres imprescindible…  Para alguien

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4 comentarios en “El bien de la víspera es la felicidad del mañana

  1. Gracias 🙂

    —Devuelvo estas estrellas de mar al océano. Ve, en este momento, la marea está baja y todas estas estrellas quedaron en la costa. Si no las echo nuevamente al mar, se mueren aquí por falta de oxígeno.

    —Ya entiendo —respondió mi amigo—, pero ha de haber miles de estrellas de mar en esta playa. Es imposible agarrarlas a todas. Son demasiadas. Además, seguramente esto pasa en cientos de playas a lo largo de toda esta costa. ¿No se da cuenta de que no cambia nada?

    El lugareño sonrió, se agachó, levantó otra estrella de mar para arrojarla de nuevo al mar y respondió:

    —¡Para ésta sí cambió algo!

    (Extraído de “Chocolate caliente para el alma” de Jack Confíela y Mark V. Hansen)

  2. muchas gracias, muchísimas gracias!! unos días atrás me sentí triste y desolada, una mala experiencia con alguien que ayudé a entrar a trabajar en la empresa que yo estoy; y de golpe, esta persona se me puso en contra, con una frialdad que cada día me hacia sentir peor; sin entender el porqué me hacia esto. Yo unos meses atrás fui la impulsora de que entrara a trabajar donde yo estoy. Pero al leerte; me has ayudado a ver lo que és realmente importante; y el hecho que me siento feliz ayudando a los demás sin pedir nada a cambio. Y esperando que el agua vuelva a su cauce y sin arrepentirme de ayudar a esta persona, que ahora no se porta muy bién conmigo.

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