Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

La Cuaresma, época de poda


podar

Hay mil buenos textos dedicados a explicar qué es la Cuaresma y cuál es el sentido de estos cuarenta días de penitencia y conversión, de preparación para la Pascua.  No pretendo en las próximas líneas hacer un resumen ni una mención de todos ellos.  No, me basta con llamar la atención sobre la relación entre la práctica agrícola de la poda y los ejercicios, ayunos y abstinencias que la tradición recomienda realizar en Cuaresma.

Debemos tener presente que la liturgia es mucho más que rememoración, que conmemoración, que historia o recuerdo.  Los tiempos litúrgicos no nos hablan de la historia de otro, sino de nuestros propios tiempos y procesos.  Estamos -por ello- en un periodo de transformación personal que tiene por finalidad que tú y yo lleguemos a la Pascua y resucitemos -o renazcamos- como Cristo, con nuestro cuerpo y rostro más gloriosos.

Y para ello se nos recomienda que vivamos muriendo a lo peor de nuestra personalidad, descentrándonos de nosotros mismos y poniendo lo realmente importante en el centro de nuestra existencia, renunciando a lo superfluo, compartiendo lo necesario, haciendo espacio en nuestra siempre ajetreada rutina para para Dios y para los demás…  Cortando las ramas que nos “chupan” la vida, para dotar de mayor fuerza y vitalidad a ese tronco que -bien enraizado- nos hace ascender de la tierra a los cielos.

No se nos pide que añadamos cosas buenas a nuestro ser.  No, lo que se nos pide es que abandonemos lo superfluo…  Porque todo lo bueno, nuestro más bello rostro, nuestra santidad, ya se encuentran en lo más profundo de nosotros mismos…  Aunque lo ocultemos bajo mil velos que ahora nos toca descorrer.

No es preciso ser católico para vivir la Cuaresma, es éste un periodo de purificación que -como la poda a los árboles- conviene a todo ser humano preocupado por el desarrollo de todo su potencial.  Debemos soltar lastre, arrojar por la borda todo aquello que hace que el barco se hunda, debemos aprender a viajar ligeros de equipaje.  Las renuncias, los ayunos y las mil abstinencias no son caminos de sufrimiento y penitencia sino de liberación y desarrollo personal.  Suelta todo aquello que te esclaviza, que te ata y que te impide crecer…  Verás lo que sucede, experimentarás tu propia Pascua, una gloriosa resurrección.

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Esta entrada fue publicada en 17 de marzo de 2015 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , .
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