Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

El miedo nos lleva a vivir dormidos


niña

Hace unas noches, me sucedió algo que me ha llevado a preparar esta meditación.  Eran las cinco de la mañana, estaba yo escribiendo mientras en la calle soplaba el viento y las gotas de lluvia golpeaban con fuerza las persianas de casa.  Son ruidos que no me molestan, me acompañan en esas horas de tranquila soledad…  Sin embargo, una de mis hijas apareció en el salón llorando.  Al preguntarle qué le sucedía, me dijo que tenía miedo de los ruidos.  Había intentado dormirse para acallar sus temores pero no lo había logrado. La aterraban sus propias pesadillas.  Así que los fantasmas, las sombras y esas oscuras y tenebrosas imágenes que nos acosan aun con los ojos abiertos, hicieron mella en ella hasta que vino a pedirme ayuda y consuelo.

Primero fue el abrazo.  Un cálido, dulce, silencioso y largo abrazo que duró hasta que se secaron las lágrimas que surcaban su rostro.  No hay diálogo posible con un alma que se encuentra alterada.  Sólo en el sosiego es posible la enseñanza, el caminar con paso firme hacia una posible solución.

Cuando ya se encontraba más calmada, estuvimos hablando un rato sobre qué era exactamente lo que la había alterado tanto.  Imágenes increíbles e irrealizables se acumulaban en su infantil cabeza a partir de la oscuridad y de los ruidos que escuchaba: las gotas de agua contra la persiana, el silbido del viento, los coches circulando por la calle…  Todo se transformaba, en su mente, en indicios de un peligro inminente y sin rostro que la acechaba en la oscuridad.  Hubiera bastado con abrir la persiana para que la mayoría de sus miedos desaparecieran, recogiendo la persiana se habrían amortiguado los sonidos que la incomodaban…  Pero ni se le ocurrió, ni se habría atrevido a dar el paso por sí misma.

Pensé en cuántas veces nos sucede a nosotros, adultos, algo parecido: oímos en nuestro interior susurros, insinuaciones, voces cuyos mensajes nos incomodan y asustan porque exigen un cambio de vida, una mayor entrega, un claro sacrificio…  Y tratamos de cerrar los ojos para no ver, de subir la música para no escuchar, de volcarnos en un trabajo sin medida para no pensar…  Fomentamos nuestra inconsciencia para no enfrentarnos a nuestros miedos.  Dejamos de caminar, nos estancamos, nos paralizamos.

Pero tenemos que movernos, debemos afrontar nuestros miedos si queremos vencerlos.  No importa si solos o con ayuda, pero debemos mirarlos a los ojos para descubrir que todo es menos grave de lo que nos parecía, que lo que nos bloquea no son los acontecimientos sino las ideas -extremadamente fantasiosas y negativas- que nos forjamos alrededor de ellos.  No podemos ocultarnos bajo las sábanas, hay que poner los pies en el suelo y avanzar por el oscuro pasillo.  Sólo así viviremos satisfechos, y sólo por esta senda llegaremos a una estancia llena de luz, a unos días repletos de Vida.

Atiende a tus miedos, observa tus pesadillas, no obvies tu sombra…  Porque van a descubrirte mucho de ti, de quien eres y de quien puedes llegar a ser.  Que el miedo no pueda con nosotros…  Hagamos de él el punto de partida para nuestro crecimiento personal.  Considerémoslo la ocasión idónea para una nueva victoria.  ¡Podemos vencerlo! ¡Debemos hacerlo! Ese es nuestro camino…  El de la senda del despertar.

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Esta entrada fue publicada en 25 de marzo de 2015 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , .
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