Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Cuando la espiritualidad se vuelve terapia (o negocio)


mente y dinero

Creo que ya he manifestado en alguna otra ocasión el desasosiego que me produce cruzarme con personas que se encuentran -literalmente- enganchadas a los seminarios de desarrollo personal, a los cursos evolutivos -y lucrativos- de meditación, yoga, tai-chi, tantra o respiración holotrópica, a las conferencias de uno u otro gurú…  Es algo superior a mí, algo que me enciende por dentro…  Porque no hay nada peor que la perversión de lo más excelso.

En Occidente no es raro que confundamos lo espiritual con lo psíquico, incluso con lo mental.  De hecho, en el psicoanálisis freudiano llega a situarse lo espiritual -no en lo supraconsciente- sino en el subconsciente…  Contrainiciación donde las haya.  Incapaces de distinguir entre la tradicional tríada de cuerpo, alma y Espíritu, confundimos los conceptos y extraviamos los caminos…  Así que no solemos liberarnos, sino atarnos con nuevas cadenas.

Porque basta con fijarse en el modo en que se anuncian todos estos cursos: logra la paz, la tranquilidad, la felicidad, el despertar…  O, incluso, poderes psíquicos en un fin de semana.  El objetivo ya no es el religarse con el Absoluto, la unión (yoga) con Áquél que está más allá de todo nombre y definición.  No, buscamos los frutos secundarios, las consecuencias de ese encuentro, como si de nuevos ídolos se tratara.  Y lo queremos ya, ahora, rápido y sin esfuerzo…  Porque nos apetece.

Muchos ya no meditan para acceder a la Realidad y al centro de nosotros mismos, sino para superar el stress laboral, o para que sus hijos obtengan mejores resultados académicos, o para superar una depresión o la adicción a las drogas.  Es un sinsentido…  Tratamos con remedios supuestamente espirituales dolencias psíquicas, por lo que -a menudo- cicatrizan en falso…  Y seguimos abandonando el Espíritu porque sólo cultivamos cuerpo y mente, alma, psique…  Mientras que nos creemos seres humanos realizados, y no somos más que consumidores de antiguas prácticas sagradas, ahora banalizadas, desprovistas de su más profundo valor.

Pero lo mismo sucede también en sentido inverso.  Quien siente una carencia espiritual, una sed de transcendencia que le llama desde lo más profundo de sí mismo, no la va a saciar por mucha práctica gestáltica, esaleniana o newage que le dedique…  Salvo que lo haga con la adecuada disposición interior, percibiendo sus más sutiles perfumes.

Porque, aunque todo punto de partida es bueno para poner en marcha la realización espiritual -la oración, la meditación, el arte, el trabajo sobre los sueños, sobre el eneagrama, sobre la respiración o sobre la energía, la danza, el dibujo o la caligrafía- hay que saber lo que se hace, y tender al descentramiento -a la muerte del ego- propio de toda auténtica iniciación espiritual.  Si el camino que hemos tomado no nos conduce a ir soltando lo que nos sobra -a irnos liberando de esas mil capas que cubren nuestra esencia más profunda- sino a ir aferrándonos a más y más cosas (y no me importa si éstas son dioses, creencias, formas o prácticas rituales), me temo que hemos errado en nuestra elección.

La auténtica espiritualidad produce efectos duraderos en nuestra personalidad, y nos libera cada vez más de cuanto comenzamos a percibir como formal o accidental.  La espiritualidad no es un comercio en el que el cliente sienta un ansia voraz de consumir más y más, de asistir a más y más cursos, de probar más y más técnicas o terapias.  Todas y cada una de estas prácticas, margas, yogas, ciencias, rituales o incluso psicoterapias pueden resultar un tesoro, pero también una pesada losa que te impida alzar el vuelo hacia las alturas.  Hay que estar atentos y recurrir a ellas con discernimiento…  No vaya a ser que pierdas tu alma, tu paz…  Y tus ahorros.

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6 comentarios el “Cuando la espiritualidad se vuelve terapia (o negocio)

  1. Gaviota
    31 de marzo de 2015

    Buenos días:
    Estoy de acuerdo con todo lo que has escrito, esto es así, y te lo digo por experiencias yo he vivido este gran negocio muy cerca cuando me di cuenta volé muy lejos de la gente que se aprovecha cuando alguien necesita ayuda y de esta gente hay mucha.
    Un abrazo y gracias por la información.

  2. Marta Alicia Jimenez Razo
    31 de marzo de 2015

    Buenos días¡¡ En este momento de mi vida me encuentro precisamente en esta disyuntiva, desde muy joven ha llegado a mi siempre los textos, cursos necesarios para alimentar esta sed de aprender a volar, hasta hace unos meses que decidi ir a un centro holistico, me ha caido muy bien compartir y retroalimentar mis intereses con otras personas, de ahi que comence a compartir lo poquito que he aprendido durante 20 años, muchas personas han dado ahi cursos a los que han asistido mis compañeros, en ocasiones llegan decepcionados y en ocasiones muy motivados, en estas ultimas semanas me han pedido que yo les de cursos que les gusta mucho la manera en que comparto mi conocimiento y dada mi profesion creo que es mi misión, el compartir conocimiento, soy pedagoga, pero siempre me ha molestado esta parte cursos por demas carisimos que no son mas que estractos de libros, y que hacen de esto su modus vivendi, darlo a un costo mas bajo que los demás puede provocar que piensen que lo hago por arrebatar “clientes”, también creo que si no pagamos un costo pensamos que no tiene validez, finalmente es un intercambio de energía, hoy precisamente leo este articulo y mi cabeza da vueltas, porque lo creo como tal, tengo tres dias siguiendolo y refresca mucho mi ser, me gustaria me diera algun consejo. Gracias por compartir

    • Joaquín Muñoz Traver
      31 de marzo de 2015

      Estimada Marta Alicia, no me atrevo a darte consejo alguno… Aunque sí a reflexionar por un momento contigo. Que conviertas tu vocación en un modo de vida no tiene nada de malo, incluso si se vuelve un modo muy lucrativo de vida… Siempre que estés ayudando a los demás. Mi miedo no es que puedas ganarte la vida compartiendo con los demás lo que has aprendido, eso sería algo fantástico, ideal. Mi miedo es que en lugar de ayudarles a liberarse y a crecer, trates de mantenerlos atados a tus cursos y compañía para no perder el negocio. Ahí es donde es preciso ser muy cuidadoso. ¿Qué es lo que te mueve? ¿Qué es lo que promueves entre quienes vienen a tus cursos? ¿Dependencia o libertad? ¿Sumisión o discernimiento? En mi opinión, ahí es donde se decide casi todo. No sé cómo lo verás, ni si te habrán ayudado mis palabras. Al final, como siempre, la decisión es tuya. Y así debe ser.

  3. Marta Alicia Jimenez Razo
    31 de marzo de 2015

    Si de verdad muchas gracias, han ayudado de mucho, ahora entiendo que debo ser muy pertinente en cuanto al objetivo que proponga a cada curso que me pidan, mantener los pies en la tierra y no ponerme la tunica de gurú, y esa pregunta ¿Que es lo que me mueve? ha sido la clave de su ayuda, no sería mi modus vivendi, dado que tengo mi propio establecimiento y otras labores que me permiten mantener mi calidad de vida, poco o mucho pero ahi esta. Agradezco de corazón el tiempo que me ha regalado hoy en día que sin conocerme me ha dado una gran lección de vida.

  4. Miguel Arturo
    31 de marzo de 2015

    Muy bueno tu comentario. Vengo exponiendo estas ideas desde hace algún tiempo, realmente puedes quedar loco con la basta oferta de cursos, seminarios, talleres, iniciaciones. No comprendemos al ser mismo y se pretende establecer contacto con otros seres, parece que seguimos buscando afuera, mientras más lejos, mejor.

  5. jordi_morrós
    1 de abril de 2015

    Hace unos cuantos meses pude asistir de público a la defensa de una tesis doctoral de Sociología en mi Facultad de Economía y Empresa de la UB.

    En la tesis se analizaba la práctica espiritual y social de este centro promocionado por los sucesores del guru Osho y que ellos denominan “Meditation Resort”.

    http://www.osho.com/visit

    Este post y los comentarios me han recordado mucho lo que el doctorando y algún miembro del tribunal que lo conocía por referencias familiares nos estuvieron presentando.

    Nuestro mundo occidental tiene carencias muy concretas y demanda sin duda la hay, por lo tanto el “business as usual” estará al acecho junto con otras ofertas mucho menos orientadas a la rentabilidad financiera de la oferta espiritual.

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Esta entrada fue publicada en 31 de marzo de 2015 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , , , .
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