Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

A los pies de los caballos, y de los hombres


lavatorio

Hoy, Jueves Santo, se conmemora la institución de la eucaristía, pero también el lavatorio de los pies de los apóstoles por parte de su Maestro, de Cristo.  Si atendemos al gesto, veremos que tiene mucho que decirnos.

Los pies son aquella parte más baja de nuestro cuerpo, la que está en mayor contacto con la tierra, la que se enloda con el barro, la que se ensucia con el polvo del camino.  Los pies simbolizan nuestro movimiento, nuestros avances y retrocesos, así como las consecuencias de los mismos en nuestra alma.  Por eso se considera que el lavatorio de los pies es un ritual de purificación, de limpieza de la suciedad que hemos ido acumulando en nuestro caminar por este mundo.

Vivir es errar, el caminar nos ensucia los pies…  Es ley de vida.  Lo que resulta digno de meditación es que todo un Dios, el más grande de entre los grandes, se abaje hasta el suelo, se postre ante nosotros y se ofrezca a limpiar nuestra suciedad, a purificar nuestra alma, a curar las heridas que nos hemos ido haciendo en nuestro caminar.

El Maestro, Cristo, no pretende que Dios Padre lo ponga todo en sus manos.  Su majestad consiste en convertirse en las manos de Dios Padre actuando en este mundo, donde más falta hace, donde más se le necesita…  Donde se encuentran nuestros defectos y flaquezas.  Amar es servir, y Dios se entrega poniéndose a los pies de la humanidad, de lo peor de cada uno de nosotros, para transmutarlo con su cariño y cuidados…  Aunque en ese postrarse uno se ponga en peligro de ser arrollado por los caballos, por quienes andan por la vida como bestias desbocadas.

El Maestro enseña sirviendo, humillándose, abajándose.  Y eso no disminuye su grandeza, sino que la incrementa y la hace brillar…  Aunque la imagen pueda molestar a quienes, como Pedro, todavía asocian la autoridad y el poder con el estatus, y no con la entrega.  Cuando busquemos a Dios en los Cielos y no le encontremos, cuando le llamemos en lo alto y no hallemos respuesta, volvamos la mirada hacia abajo, hacia los más necesitados, porque es muy posible que le encontremos allí, entre ellos, en medio de sus llagas, sufrimientos y miserias.

En ocasiones es difícil postrarse ante un Dios que se ha abajado tanto.  En esos casos lo que a uno le nace es abrazarlo, alzarlo y decirle: ¡Gracias!  Porque con su gesto nos da paz y ejemplo.  La paz de saber que también en nuestras flaquezas le encontraremos (ofreciéndonos sus cuidados y misericordia) y el ejemplo de descubrir que también nosotros podemos y debemos cuidar de aquellos que sufren a nuestro alrededor, haciéndoles llegar con nuestros gestos, miradas y palabras la caricia de ese Dios que nunca les abandona.

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2 comentarios el “A los pies de los caballos, y de los hombres

  1. tresa
    2 de abril de 2015

    Gracias, l’exèrcit tu meditacion de madurada acompanya mi meditacion.
    Gracias por la de hoy, para mi especialment oportuna.
    Feliu Pasqua·😙

  2. tresa
    2 de abril de 2015

    Gracias, leer tu meditacion de madurada acompanya mi meditacion.
    Gracias por la de hoy, para mi especialment oportuna.
    Feliz Pasqua·😙

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Esta entrada fue publicada en 2 de abril de 2015 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , , , .
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