Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Que la Filosofía -y Teología- bajen a pie de calle


mujeres conversando labanda

Hay cosas que me superan, que me sacan de quicio.  Una de ellas, soportar estoicamente -como hice hace unos días- una extensa conversación de dos mamás, en la puerta del colegio de mis hijos, sobre las últimas andanzas que habían leído en prensa -del corazón, of course- de no se qué personajillo mediático.

Con lo limitado que es el tiempo que tenemos para vivir, hay que ver en las estupideces y banalidades que lo quemamos.  Si a eso añadimos que las dos esporádicas contertulias tienen hijos -con las inquietudes, problemáticas y exigencias que éstos conllevan- todavía me cuesta más comprender que no dialogaran sobre cuestiones de mayor enjundia y trascendencia.

Puede parecer un episodio anecdótico, pero no lo es: demasiado a menudo descubre uno conversaciones insulsas, vacías, superficiales,que no aportan nada… ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué estamos dejando de lado las cuestiones esenciales para vivir bien, para encontrar el sentido de la existencia y caminar en su dirección?

Es posible -y esto no es más que una particular intuición- que Filosofía y Teología (dos vertientes del Saber, con mayúscula…  Esto es, del Saber para Ser) hayan quedado apresadas en las Facultades universitarias, en los Foros especializados, en unos lugares y lenguajes absolutamente inaccesibles -e incomprensibles- para el común de los mortales.  Y está claro que la mayoría terminamos alejándonos de lo que no hay manera de que entendamos.

No deja de resultar paradójico que Filosofía y Teología, que no son más que balbuceos humanos para tratar de definir lo indefinible, de abarcar lo inabarcable, se vuelvan esclavas de sus propias formulaciones…  Que deberían saberse incompletas a priori.  ¿Cómo es posible que los intentos de buscar un lenguaje que nos acerque a la Sabiduría y a la Divinidad se hayan convertido en fronteras conceptuales que, cual nuevos e inexpugnables muros de la vergüenza, nos separan de todo aquello a lo que nos deberían acercar?

Es precisa una hazaña prometeica, es necesario subir al Olimpo en el que se custodian las Verdades sobre los seres humanos, la Vida y la Divinidad, para bajarlas de nuevo a nuestro mundo…  Haciéndolas accesibles y asumibles para el común de los mortales.  Hay que devolver la Filosofía y la Teología al hombre de la calle.  Sólo así se enriquecerá nuestro mundo, nuestra vida y nuestras conversaciones… Recuperando nuestra humanidad perdida.

Y así, de paso,  yo me ahorraré tener que soportar de nuevo el mal trago de que se me encienda la sangre contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando…  Y cómo muchos parecen ser muertos en vida, sin más inquietudes que las estrafalarias vivencias ajenas.

Hay mucho más, y no podemos perdérnoslo.

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3 comentarios el “Que la Filosofía -y Teología- bajen a pie de calle

  1. ...
    15 de abril de 2015

    Hola Joaquín,

    ¿No cree usted que una conversación puntual, incluso habitual, sobre “tonterías” no es dato suficiente para creer que estas personas no van más allá en sus pretensiones de vida como pueda ser el tener ideas claras sobre temas más trascendentes?

    La verdadera trascendencia (Dios) está tan cerca de la llamado banal como de lo que algunos puedan considerar el empuje que mueve el mundo.

    Hay tiempo y momentos para tanto… todo debería ir adecuado a las necesidades de cada cual y sus circunstancias.

    No es sano caer en el error de creer que lo que a nosotros nos interesa es lo que ha de prevalecer para crear un mundo mejor.

    Gracias.

    • Joaquín Muñoz Traver
      15 de abril de 2015

      Obviamente para gustos están los colores, cada persona es un mundo y, si se ha sentido ofendida, lo lamento de corazón. No era mi intención.

      Como en muchos otros de mis escritos, un hecho cotidiano es el que motiva mi Meditación del día, que suele ir mucho más allá de su punto de partida. En mi escrito de hoy sólo he expuesto unas pinceladas de la situación y de sus protagonistas, y no puedo ni debo añadir más datos ahora, aunque puedo asegurarle que -como en la mayoría de casos- el contexto dota de mayor sentido al texto.

      Cada uno es muy libre de pensar como quiera, de vivir como le parezca más oportuno, pero yo -como he repetido hasta la saciedad en este blog- escribo para quienes tienen una sensibilidad similar a la mía, para quienes vibran con las mismas cosas que yo. Así que no pretendo universalizar mi posición, ni tan siquiera hacer proselitismo de la misma.

      He huido siempre de las polémicas porque considero que no aportan demasiado, pero ha hecho Ud. una afirmación que no puedo compartir: “La verdadera trascendencia (Dios) está tan cerca de lo banal como de lo que algunos puedan considerar el empuje que mueve el mundo”. Tal vez partamos de una noción distinta del Absoluto, pero para mí representa la profundidad última de la existencia, el centro del mandala, el eje sobre el que gira el universo. Y, aunque se le pueda encontrar -como decía Blake- en un grano de arena, para ello es preciso una mirada especial que supone, concretamente, ir más allá de la superficie, de la mera apariencia o superficialidad, para penetrar en su núcleo, en su esencia más profunda.

      Sin embargo, sí que coincido con Ud. en que hay tiempo y momentos para todo… Para absolutamente todo. Ahora bien, tal vez sea debido a que dispongo de muy poco tiempo libre, pero trato de dedicarlo a cuestiones que me hagan crecer en lo personal. Y, sinceramente, soy incapaz de descubrir en qué me enriquece como persona el que Fulanito se haya acostado con Menganita, o el que Sotanito haya pasado sus vacaciones en Suiza. Conceptualmente me cuesta entender que estas cuestiones estén relacionadas con lo más elevado de nuestra humanidad, aunque cada uno -lo repito- es muy libre de irse definiendo con cada una de sus elecciones.

      Y, para terminar, un último matiz: no tengo la esperanza de que a todo el mundo le guste lo mismo que a mí. De hecho, me consta que mis escritos son infumables para muchos, incluso para muchos seres queridos. A lo que considero que uno no debe renunciar es a preocuparse por las tres preguntas clásicas que nos acompañan desde la antigüedad y cuya respuesta determina nuestra existencia: ¿quién soy? ¿A dónde voy? y ¿De dónde vengo? Por favor, que cada uno dé su propia respuesta, que no tiene por qué ser la mía… Pero que no renuncie a buscarla.

      Y me despido con una nueva disculpa, pues lamento que le haya herido mi crítica a la superficialidad, cuando lo que realmente pretendía era hacer un elogio de la profundidad y de la necesidad de hacerla accesible a todos.

      Gracias a Ud., que con su comentario me ha permitido arrojar luz sobre aspectos parcialmente oscuros de mi Meditación del día.

      Un cordial saludo.

  2. ...
    15 de abril de 2015

    Tranquilo Joaquín, no me he sentido ni ofendida ni herida, en absoluto.

    En todo caso soy yo la que le pide disculpas a usted por haber parecido que buscaba polémica, no es el caso. Simplemente aportaba un añadido diferencial a su punto de vista.

    Sí comparto 100% que es bueno ir a la profundidad de las cosas.

    Un saludo.

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Esta entrada fue publicada en 15 de abril de 2015 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , , , , .
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