Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Tenemos vocación de huérfanos


huerfano

Puede que no nos guste pensarlo, pero la mayoría de nosotros nacemos con vocación de huérfanos.  Si la naturaleza sigue su curso y no nos reserva alguna sorpresa, estamos abocados a ver morir a nuestros padres, sobreviviéndoles, deviniendo así huérfanos…  Un hecho tan obvio me lleva a pensar, en primer lugar, que más nos vale aprovechar mientras están vivos y coleando para manifestarles nuestro cariño y agradecimiento.  De lo contrario, nos espera una buena dosis de culpa post-mortem.

Por otro lado -y en otra esfera de cosas- nuestra vocación de huérfanos me lleva a pensar en el psicoanálisis y el convencimiento de muchos psicólogos de que el pleno desarrollo de nuestra personalidad exige matar al padre, la superación de sus patrones, ejemplos y condicionamientos.  Está claro, no somos nuestros padres.  Ellos nos han dado la vida y nos han formado durante los primeros años de nuestra existencia…  Pero disponemos de un ADN único, distinto, que nos llevará a florecer con nuestra propia y particular manifestación de la Belleza.

Honrar a los padres, a su ejemplo, a sus virtudes, a su recuerdo…  Todo ello es deber de un buen hijo, y de cualquier buena persona.  Pero no debemos caer en el apego, porque tenemos vocación de huérfanos.  Ellos se irán, y nosotros deberemos seguir caminando, creciendo, mejorando…  También como un deber hacia ellos, como una muestra de cariño y gratitud.

Y lo mismo sucede a nuestras ideas y convencimientos de hoy, también tienen fecha de caducidad.  Partimos de lo conocido para avanzar hacia lo desconocido.  Nuestras nuevas experiencias y descubrimientos, nuestras futuras reflexiones y meditaciones irán transformando y alejando de nosotros las que hoy son las formulaciones de nuestras más firmes convicciones.  Es natural, no pasa nada.  Sin apegos, sin miedos…  Disfrutando de lo que es, agradeciendo lo que se nos ofrece, alimentándonos con todo, integrando cuanto recibimos, haciéndolo nuestro para hacernos de los demás.

Podemos saber de dónde venimos, desconocemos a dónde vamos.  Que nuestras experiencias pasadas sean los remos que nos conduzcan a los lejanos horizontes del mañana, y no un ancla que nos mantenga prisioneros de la orilla, incapaces de echarnos mar adentro.

Tenemos vocación de huérfanos…  Habrá que seguir viviendo, y avanzando… Aunque acusemos la pérdida… Se hace camino al andar.

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Esta entrada fue publicada en 24 de abril de 2015 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , , , .
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