Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Escuela y familia: coherencia o esquizofrenia


escuela

Nuestros hijos, el día de mañana, serán el fruto de algo más que la mera genética: cuanto vean en casa, en el colegio, entre sus amistades, en los libros que lean y en las películas con que se entretengan irán tejiendo una red de experiencias que harán de ellos un tipo -u otro- de persona.

Los padres, por nuestra parte, deberíamos hacer lo imposible por ofrecerles un entorno en el que puedan desarrollar su mejor rostro, toda su potencialidad, en un ambiente de amor, libertad y exigencia.  Y eso implica, como ya hemos tratado en alguna otra ocasión, la correcta elección de la educación que queremos para nuestros hijos, dentro y fuera de casa.  Por ello -tampoco es la primera ocasión en que lo digo- considero un deber de justicia y de respeto a la libertad la implantación del cheque escolar.

Quiero poder escoger una escuela acorde con el modo de vivir de nuestra familia, sin tener que dejarme el sueldo en mi elección.  Porque si la economía tiene que regir la elección del centro educativo, como por desgracia tan a menudo sucede, no sólo yo seré un esclavo en el presente…  Sino que estaré atando el mañana de mis hijos con ideas y cadenas que yo no he escogido ni querido.

Sé que se educa en casa, y con el ejemplo.  Lo veo cada día, no es un nuevo descubrimiento.  Pero, quien diga que la escuela no tiene demasiada importancia, miente.  Ésa es mi experiencia.  El colegio marca, los profesores y los compañeros nos modelan.  Los principios, virtudes y enseñanzas que se nos ofrecen en horario lectivo calan casi tanto como los que se nos proponen en la familia, en el dulce ambiente del hogar.  Por eso es tan importante ir a la par, que exista una coherencia entre lo que se vive en el colegio y lo que se vive en casa, entre un mensaje y el otro.

Las mentes y las almas de nuestros hijos, debido a su inicial falta de experiencia y discernimiento, precisan de ideas claras, de modelos constantes, de ejemplos incontestables.  Ellos todavía no entienden de matices ni de contradicciones, de flaquezas ni de decepciones.  Las descubrirán con el tiempo, es la vida, pero no deben hacerlo en su más tierna infancia, salvo que queramos marcarlos para siempre.  Del mismo modo que la alimentación de un recién nacido no es la misma que la de un adulto, tampoco los niños están preparados para digerir las experiencias de contradicción que sí convienen a un adolescente en su proceso de maduración.  Hay un tiempo para cada cosa.

Por eso mismo, insisto y lo repito, debe existir una armonía entre la escuela y el hogar.  Los niños deben escuchar mensajes semejantes en los diversos entornos en los que se desarrollan, deben disfrutar de paz interior y no de la sensación de esquizofrenia que acompaña al choque frontal de contenidos o enseñanzas entre sus distintos maestros.

No tiene sentido alguno condenar a los hijos a asistir a unas clases en las que se le va a enseñar a vivir de un modo que deja en muy mal lugar a sus padres. ¿Te imaginas al hijo de un líder del comunismo igualitario estudiando en un colegio elitista que apoye la meritocracia?  ¿O al vástago de una familia numerosa en una escuela que se caracterice por sus ideas de control de natalidad?  ¿O al crío cuyos padres son profundamente religiosos en una escuela que no respete la libertad religiosa y promueva el laicismo -que no la laicidad- o, para hacer el ejemplo aun más sangrante, un ateísmo teórico y práctico?  ¿O -mutatis mutandis- al hijo de una pareja atea en un colegio del catolicismo más férreo y ultraconservador?  Para llorar, para hacerse daño.

Porque el pluralismo que enriquece -y del que soy un firme defensor- exige disponer de profundas raíces, de firmes cimientos.  Y nadie cuenta con ellos siendo un crío.  El tiempo es un ingrediente indispensable para nuestro desarrollo…  El ejemplo y la coherencia entre nuestros padres y maestros también.

Y dejo para otro día la influencia de los amigos, las lecturas y la televisión…  Porque merecen capítulo aparte, un importante y extenso capítulo aparte que prometo tratar en otra ocasión.

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Esta entrada fue publicada en 6 de mayo de 2015 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , , .
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