Despertarse cansado


levantarse cansado

Hoy -hacía mucho tiempo que no me sucedía- me he levantado de la cama realmente cansado, agotado.  Desconozco el motivo pero tanto mi cuerpo como mi mente se resisten a despertarse, los siento pesados, torpes, abotargados.

Hoy me resulta un esfuerzo inhumano el escribir, las musas no consiguen hacerse oír.  Y tampoco la meditación matutina me ha ayudado a concentrarme y acallar mi mente.  El propio cansancio parece que le da cancha, y que la loca de la casa salta de una idea a otra, de un recuerdo a otro, de una imagen a otra, sin prestar atención a nada más que la sensación de estar en una tempestad e ir a la deriva.  Es desagradable e inquietante sentirse así, tomando consciencia de que uno no lleva las riendas de su ser y actuar.

Y, entonces, he recordado que hubo un tiempo -en plena adolescencia- en que cada día era como éste, una época en la que era difícil asentarse sobre el propio ser y, desde allí, elevarse felizmente cultivando la propia esencia…  Porque no había rastro de ella, ni del sentido de andaba buscando el hombre de Viktor Frankl.

Fueron tiempos difíciles que ya forman parte del recuerdo pero, ¿por qué hoy se han hecho presentes?  ¿Para recordarme que nada es eterno, que todo vuelve, que lo ganado se puede perder, que lo alcanzado puede escurrirse entre los dedos, que nunca seremos perfectos porque nuestra fragilidad es extrema?

Puede, no lo sé.  Pero sin este bache no habría divagado mi mente por estos parajes, no habría retomado la conciencia de lo duro que es vivir así, no habría experimentado compasión por todos aquéllos que han hecho de este estado su día a día, y no habría agradecido -como lo he hecho- el haber realizado una profunda experiencia de quién soy, desvelando el sentido de una existencia que me llama a estar despierto, atento y dispuesto…  Porque hay mucho que hacer, y parte del trabajo me corresponde a mí.

Es curioso el poder terapéutico de la escritura, cómo el tratar de plasmar en palabras lo que es inexpresable te pone en sintonía con una fuente de la que brotan mucho más que frases…  Brota comprensión, y ésta libera.

Ahora ya puedo comenzar el día de otro modo, alineado con el destino que me ha sido reservado, tensado para sonar como corresponde, afinado, en sintonía y armonía con la vida.  ¿Quién me iba a decir que este blog se transformaría en un instrumento necesario para dar a luz mi yo más auténtico y para mantenerlo “a tono”?

Gracias por estar ahí, leyéndome y encontrándoos a vosotros mismos entre las líneas que se manifiestan al teclear.  Compartir este rato con vosotros, hoy me ha hecho mucho bien.  El cansancio de cuerpo y mente se ha esfumado cuando se ha enfrentado a la emoción del encuentro, aunque sea mediado a través de una pantalla de ordenador.  Hoy me habéis ayudado a despertar.  Una vez más, muchas gracias.

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2 comentarios en “Despertarse cansado

  1. No quisiera hacer bromas pero quizás cuando tengas veinte años más como yo esto ya no te pasará de la misma forma.

    Soy de la opinión que nuestro cuerpo y espíritu con los años se van afinando para estar con un buen “tuning” or “in tune” (esto de impartir las clases en inglés en algún momento me lleva a no saber en qué idioma pienso, quizás en un real “spanglish” o “catanglish”)) con la sinfonía de la vida.

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