Tu compromiso conmueve a la Providencia


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Hace unos días, terminé de leer “Siendo, eso es todo” de Javier León y Mario Conde.  Más allá del interés que pueda tener para cada uno el intercambio de misivas entre un antropólogo y tan controvertido personaje que aquí desvela parte de su persona, descubrí en el texto una deliciosa cita de Goethe que desconocía completamente.  Dice así:

Hasta que uno se compromete, hay duda, la posibilidad de volverse atrás, siempre ineficacia…  Pero en lo concerniente a todos los actos de iniciativa y creación existe una verdad elemental, cuya ignorancia mata innumerables ideas y espléndidos planes, esto es: que en el momento en que uno se compromete definitivamente, también la Providencia se conmueve.

Todo tipo de ayuda que nunca hubiera aparecido surge ahora ante uno.

Toda una corriente de sucesos fluye de la decisión, poniendo a nuestro favor todo tipo de nuevas situaciones, encuentros y ayudas materiales que nadie hubiera podido soñar que llegaran.

Lo que puedas hacer, o sueñes poder hacer, comiénzalo.

La audacia lleva genio, poder y magia en sí misma. ¡Comiénzalo ya!

¿Hay una idea que palpita con fuerza en tu interior? ¿Un propósito que te llena de energía y esperanza? ¿Un proyecto que hace que sientas a tu corazón golpeando con fuerza tus sienes?  No lo dudes, está pidiendo que le des salida, que lo paras, que lo des a luz.

El parto no es un proceso medido y racional, fruto del cálculo, sino un acto natural y vital que exige un tiempo de gestación, una maduración, el arrojo y fortaleza necesarios para traer algo nuevo a este mundo pese a todos los dolores del alumbramiento y, por último, la constancia y entrega de dedicarse a cuidar y acompañar al recién llegado hasta que es capaz de valerse por sí mismo.

Hay un punto de inconsciencia en la paternidad, que es extrapolable a todo nuevo proyecto que vale la pena.  Si te paras a valorar todos los pros y contras, sus posibilidades de éxito y de fracaso, si te enfrentas a tu misión vital como si de un negocio se tratara, si dependes para llevarlo a cabo de un concienzudo business plan, no lo dudes…  Quedará en un proyecto, no lo llevarás a cabo.

Por eso te recomiendo que sigas el consejo de Goethe y que, si es algo que vale la pena, si tu propósito va a mejorar tu mundo…  No le des muchas vueltas y comienza, ponte manos a la obra, que el Universo, la Providencia, Dios, la Vida y el Tao conspirarán contigo para hacer realidad lo que ayer era un sueño.

El tiempo es ahora, ha llegado el kairós. Ponte en marcha. Adelante, siempre adelante.  Verás como el camino se allana y se llena de compañeros de viaje a medida que des un paso, y otro, y otro más.  Sueña en grande, avanza sin prisa pero sin pausa.  Deja que el milagro suceda, y que tu compromiso se convierta en el instrumento de la Providencia.

Dedica lo mejor de ti mismo a la Obra, y ésta te dotará de todo lo necesario para coronar la cumbre.

Confía y actúa.

Goethe no se equivocaba: no estás solo.  Lo Invisible está contigo, y es un gran aliado.

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Un comentario en “Tu compromiso conmueve a la Providencia

  1. Hola Joaquín! Me encanta el enfoque de la reflexión. Además en este momento de mi vida puedo dar fe que el compromiso es el resorte de sucesos difíciles de explicar, y en cualquier caso, el compromiso con uno mismo creo que es una forma de demostrar amor y respeto por uno mismo y por los demás.

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