No desesperar ante las propias traiciones


traición

Los seres humanos somos realmente complejos.  Nuestra propia superficialidad nos lleva a encontrarnos demasiadas veces-como decía San Pablo en Romanos 7:19- no haciendo el bien que deseo, sino el mal que no quiero.  Somos así, nos traicionamos, somos infieles a lo que creemos querer.

Debemos ser conscientes de que nos queda mucho camino por recorrer para que -como decíamos ayer- nuestro saber sea nuestro ser, para que realmente podamos ofrecer al mundo nuestro mejor rostro.  Es ése un largo proceso que con facilidad nos ocupará una vida, sino más (como suele repetir un buen amigo mío).

Hoy, miércoles Santo, los cristianos conmemoran la traición de Judas Iscariote a Jesús, con la que se pone fin a la Cuaresma: el periodo de preparación del renacimiento que es la Pascua, termina con una traición.  La de un discípulo que había amado a Jesús pero que, con el tiempo, se desencantó de Él porque no se adecuaba a sus expectativas, a la idea que él se había formado de cómo debía ser y actuar el mesías que debía liberar al pueblo de Israel.  Una traición que, como casi siempre, se vio acelerada en el momento en que se le puso un precio encima de la mesa.

¿Cuántas veces también nosotros nos creamos expectativas que, al no cumplirse, nos generan dolor y decepción? ¿Cuántas veces configuramos en nuestra mente la imagen de cómo nos gustaría que fueran las cosas y, al descubrir que realmente no son así, rompemos la baraja y nos alejamos? ¿Cuántos matrimonios se han roto por hacerse una imagen del otro que nada tiene que ver con la realidad, y pretender además que la pareja adecue su conducta al patrón que nos habíamos hecho de ella? ¿Cuántos se escandalizan hoy -como lo hicieron hace dos mil años- al descubrir que hay quienes viven la religión o la espiritualidad de un modo muy distinto a como ellos lo hacen? ¿Cuántas veces te rompes por dentro porque no has sido capaz de permanecer fiel a los valores u objetivos que te habías establecido como prioritarios? ¿Cuántas veces nos hemos vendido por un precio irrisorio y después nos hemos sentido como seres débiles y viles que no merecen la vida que tienen?

Recuerda el mantra que nunca debemos olvidar: Relax.  No pasa nada.  Demasiadas veces nuestras expectativas no son razonables, demasiadas veces las establecemos sin conocernos lo suficiente como para calibrar con sensatez nuestras fuerzas actuales, a menudo olvidamos que -si queremos hacer grandes cosas- más nos vale ponernos a disposición de ese viento que sopla donde quiere con fuerza, simplemente alzando nuestras velas para que nos empuje en la dirección que Él sabe que nos conviene.

Sin expectativas no hay traición.  Basta con una absoluta disponibilidad.  Prefiero la suavidad de las manos abiertas en forma de cuenco para acoger todas las gracias, todo lo que está por venir, que la del puño cerrado sobre sus propias expectativas, ideas preconcebidas y prejuicios que -pese a parecer más fuerte y poderoso- desprecia cuanto se le ofrece y termina cansado, magullado y vacío.

Lucha entregándote, ofreciéndote, asumiendo tus carencias, tus errores y tus caídas.  Da gracias por ellas porque te ponen en contacto con tu fragilidad.

San Pedro también negó a Jesús, pero no le traicionó, porque lloró su tropiezo y esas lágrimas le limpiaron.  Asumió su flaqueza, que ya le había sido anunciada por Jesús.  Comprendió que era amado con ella, con todo su cúmulo de estupidez e imperfección.  Somos amados como somos, con nuestras luces y nuestras sombras, y ese mismo amor nos transforma.

Recuerda, es importante: no hay más traición que la desesperación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s