Desaprender, esa es la cuestión


desaprender esa es la cuestion

No es fácil acercarse a lo ajeno o desconocido con una buena disposición mental, tenemos tendencia a enfrentarnos a lo nuevo desde una posición defensiva, en guardia, que pretende defender nuestras convicciones y formas de vida.  Es humano, pero no es bueno, porque nos impide ver al otro como es, o aprender de cuanto tiene que decirnos.

He dicho en mil ocasiones que no hay aprendizaje ni descubrimiento sin silencio interior, sin una auténtica disposición de apertura y acogida.  Pero no sé si alguna vez he hablado directamente de desaprendizaje, de liberarnos de antiguas convicciones que se nos muestran desacertadas para hacer espacio a unas nuevas ideas, valores o principios.

Creo que fue Keynes quien dijo algo así como “lo más difícil no es que la gente acepte nuevas ideas, es que olvide las antiguas”.  Porque nuestra mente tiene tendencia a retener, a aprender por capas que van de lo más profundo a lo más superficial, y todo lo nuevo tiene que ir penetrando la superficie y adentrándose en las profundidades con constancia y esfuerzo hasta alcanzar el núcleo de nuestra identidad.

Al final somos como un cuenco que se encuentra lleno de agua (entendiendo por agua a nuestras ideas y convicciones).  Para hacer espacio a algo nuevo, hay que desalojar parte de lo antiguo.  Pero hay que tener en cuenta que, además, una nueva idea distinta habitualmente se verá diluida en medio de nuestras creencias, como la gota de vino en el cuenco de agua.  El cambio sólo se producirá cuando muchas ideas nuevas lleguen a la vez, con fuerza y presión…  O cuando la idea en sí sea tan poderosa que sea capaz de cambiar el color y sabor de toda el agua que la rodea.

Me gusta, especialmente, esta última forma de metanoia, el encuentro con una visión que es capaz de transformarte por dentro, sin prisa pero sin pausa, no substituyendo lo que constituye tu humus intelectual sino dándole un nuevo sentido más profundo y certero…  Pero, para ello, hay que dejar espacio para esa gota, hay que acogerla, hay que permitir que entre en la intimidad de tu mente…  Y hay que dejarla hacer.

Ahora bien, plantéatelo…  ¿Estás dispuesto a permitir que esto suceda, que el cambio se produzca en ti y cambie los pilares de tu vida? ¿O prefieres seguir como estás, evitando novedades que desconoces lo que pueden exigir de ti? ¿De verdad estás dispuesto -o dispuesta- a abandonar tu zona de confort?

Cuidado con desaprender, porque después no hay vuelta atrás.  Es una aventura y, como tal, no sabemos a dónde nos conducirá.

Anuncios

Un comentario en “Desaprender, esa es la cuestión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s