Niño, da las gracias


panadería

La educación debe ir mucho más allá de lo exterior, de la norma.  De nada sirve sin transformación interior.

 Ayer tuve una grata sorpresa en la panadería.  Un niño había pedido una barra de pan a la dependienta y, cuando ésta se la entregó, la madre de la criatura le hizo una pregunta que todos hemos hecho mil veces a nuestros hijos: ¿Qué se dice?  La respuesta, casi inmediata, automática y en tono neutro, la esperábamos todos los que estábamos haciendo cola: gracias.

Lo que no esperábamos fue lo que vino después.  La madre le preguntó al crío: ¿y eso por qué?  Los ojos del niño la interrogaban, los ojos del resto de quienes estábamos en la panadería eran de estupefacción.  Esta sorprendente madre continuó: esta señora se habrá levantado sobre las cinco y media de la mañana para abrir esta tienda a las 6.15 h.  Independientemente del sueño que tenga, de lo cansada que esté, del día que haga o de si tiene a un hijo enfermo, cada mañana viene aquí, prepara estas barras de pan, las ordena y atiende a todos los que venimos a comprar con una sonrisa y un comentario agradable.  No sólo nos da una barra de pan, nos da parte de su vida.  ¿Lo entiendes?

Creo que los adultos habíamos dejado, incluso, de respirar.  El niño, en cambio, había cambiado la expresión, parecía haber comprendido.  Entonces, ¿qué se dice?, preguntó de nuevo la madre a su hijo.  Él respondió en un tono de auténtico agradecimiento que no tenía nada que ver con el de la primera vez: muchísimas gracias, señora, por todo…  La dependienta se enjuagó una lágrima, y yo me convencí de que todavía hay esperanza, de que un mundo mejor es posible.

Si hubiéramos estado en una película americana, todos habríamos aplaudido.  Pero no lo estábamos, y no lo hicimos.  Aquí está mi aplauso en forma de artículo.

Qué lección, qué alegría que todavía haya quien educa el corazón y no hace de la norma algo que obedecer, sino algo que comprender e interiorizar.  Una mujer grande, muy grande.  Y un niño que, de seguir así, seguro que también lo será.

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3 comentarios en “Niño, da las gracias

  1. que alegría que haya personas agradecidas. Es algo que verdaderamente se está perdiendo. Parece que “todo” se da por hecho, y nada está hecho, y todo debería agradecerse. Desde un nuevo día, hasta cualquier cosa que recibamos, desde el agua de la ducha, hasta lo más insignificante, pues alguien está al otro lado para que todos nos beneficiemos. El adulto que lo observe y lo comparta con un niño, es sabio, y el niño verá todo a su alrededor muy diferente. Gran ejemplo el de esta señora…gracias por compartir.

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