Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Jamás ganarás una discusión


discusion

Si crees que puedes ganar una discusión, déjame que te diga que te equivocas…  Pero no vamos a discutir por eso  😉

No debemos confundir los desacuerdos con las discusiones.  Dos pueden tener distintas opiniones, y ambos ganarán si las ponen en común con el ánimo de comprender las razones del otro para enriquecerla propia posición.

Para ello es preciso inteligencia, humildad, empatía y capacidad de escucha…  Y no siempre andamos sobrados de esas virtudes.  Del mismo modo que el sentirnos escuchados, atendidos y entendidos nos pone en buena disposición hacia la otra persona, cuando percibimos que no se nos toma en serio se disparan todas nuestras alarmas y el desacuerdo se convierte en discusión, en enfrentamiento, en pelea de gallos del que sólo podemos salir heridos o vencidos.

Porque la única discusión que se gana es la que se evita.  Lo digo en serio: si tus argumentos u oratoria son más débiles, tendrás que irte con el rabo entre las piernas, sabedor de tu derrota.  Pero si ganas la batalla, te habrás ganado un nuevo enemigo, porque a nadie le gusta que pisoteen sus opiniones, su identidad, su orgullo o su vanidad.  Sea como fuere, siempre pierdes.

Así que hazme caso y evita las discusiones, haz un esfuerzo por mantenerte en el ámbito del diálogo, de la conversación, de la reflexión conjunta, del enriquecimiento mutuo.  Cuida las formas para decir sin decir, para mostrar tu opinión sin pisar la del otro, para mostrar lo mucho que os une antes de citar con delicadeza aquello que os separa, para dejar siempre una salida digna al otro que no implique machacar su orgullo ni imagen.

Es cierto que en ocasiones hay que decir que no, que no se está de acuerdo, o que el otro está equivocado.  Pero hay que hacerlo como el mejor de los barberos, enjabonando muy bien el rostro antes de pasar la cuchilla.

No olvidemos que no hay argumento ni verdad más valioso o digno que la persona.  Respetemos al otro como nos gustaría que nos respetaran a nosotros mismos.  Todo lo demás, si es cierto y está a nuestro alcance, llegará a su debido tiempo.

Dicho esto, no es tan fácil evitar la discusión…  En cuanto lo intentes, sentirás la furia del ego…  Y no es raro que sucumbas…  Sólo podemos ir a mejor  😉

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Esta entrada fue publicada en 16 de junio de 2016 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , , , .
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