Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Corruptos de misa diaria


corrupcion

Toda corrupción duele, pero especialmente la de quienes aseguran defender la decencia y los valores.  Debemos ser tolerantes con las flaquezas humanas, pero no con la podredumbre hecha sistema.

Para que no pudiera darse una interpretación política a este post, he esperado para escribirlo a que pasaran las elecciones.  Porque no me preocupan ahora las implicaciones políticas o sociales de la corrupción, sino las humanas, personales, antropológicas.

Corrupción, estamos tan cansados de oír esta palabra que casi hemos olvidado que etimológicamente hace referencia a la acción y efecto de alterar o destruir por medio de la putrefacción, de la perversión de lo que uno debería ser.  La corrupción nos habla de un daño externo que se produce por una alteración y descomposición interior.  Y afecta tanto a hombres como a mujeres, a los de derechas y a los de izquierdas, a los de los partidos de siempre y a los de los nuevos partidos, a los poderosos y a los que no lo somos tanto…  A todos en la medida de nuestras capacidades.

La corrupción nos mata por dentro, y llena de hedor el espacio que ocupamos.  Sin embargo, nuestra apariencia externa parece intacta.  Es más, en muchas ocasiones el corrupto cuida especialmente su imagen para que sea más difícil identificar el hedor con su persona.  Pero es el corrupto el que huele, el que apesta el lugar por el que pasa.

Toda corrupción me duele y molesta, toda corrupción supone un fracaso de nuestra básica y esencial humanidad.  Pero me indigna especialmente la corrupción de quienes enarbolan banderas de decencia y valores, la de quienes hablan de justicia social mientras roban y defraudan, o la de quienes van a misa diaria mientras emplean el poder para fines espurios.  Ese cinismo me enciende el alma.

Todos cometemos errores, todos.  Todos nos podemos equivocar, todos.  Todos podemos caer, todos.  Pero el corrupto es el que se revuelca en el barro mientras afirma que se encuentra limpio e inmaculado.

Me gusta cómo lo expresa el Papa Francisco en su libro-entrevista “El nombre de Dios es misericordia”:

La corrupción no es un acto, sino una condición, un estado personal y social en el que uno se acostumbra a vivir.  El corrupto está tan encerrado y saciado en la satisfacción de su autosuficiencia que no se deja cuestionar por nada ni por nadie.  Ha construido una autoestima que se basa en actitudes fraudulentas: pasa la vida en mitad de los atajos del oportunismo, a expensas de su propia dignidad y de la de los demás.

(…) El corrupto es el que se indigna porque le roban la cartera y se lamenta por la poca seguridad que hay en las calles, pero después engaña al Estado evadiendo impuestos y quizá hasta despide a sus empleados cada tres meses para evitar hacerles un contrato indefinido, o bien se provecha del trabajo en negro.  Y después presume incluso con los amigos de estas astucias suyas.  Es el que quizá va a misa cada domingo, pero no tiene problema en aprovecharse de su posición de poder reclamando el pago de sobornos.

(…)  El corrupto a menudo no se da cuenta de su estado, precisamente como quien tiene mal aliento y no se da cuenta.  Y no es fácil para el corrupto salir de esta condición a través de un remordimiento interior.  Generalmente el Señor lo salva mediante las grandes pruebas de la vida, situaciones que no puede evitar y que rompen e caparazón construido poco a poco, permitiendo así que entre la gracia de Dios.

Debemos repetirlo: ¡pecadores sí, corruptos no!

Mirémonos a nosotros mismos, desterremos todo rastro de corrupción.  Y exijamos ambientes limpios a nuestro alrededor.  Toleremos la debilidad propia y ajena, la caída, pero exijamos siempre el ánimo de levantarse y reparar.  No nos conformemos con un estado de sometimiento a lo peor de nosotros mismos.  Seamos fieles a nuestra más alta naturaleza.  No dejemos de intentarlo, porque sólo trabajando sobre uno mismo es posible cambiar el mundo.  Y nos merecemos un mundo mejor que el que tenemos.

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2 comentarios el “Corruptos de misa diaria

  1. El templo de Salomón
    27 de junio de 2016

    Me gustó mucho tu escrito. Un abrazo.

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Esta entrada fue publicada en 27 de junio de 2016 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , , , , , , , .
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