Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

Las canciones de mi vida: Testamento vital, de Ismael Serrano


las canciones de mi vida

El viernes no publiqué mi habitual canción, así que hoy -que dispongo de algo de tiempo-subsano mi falta.

Llevo días, semanas, sintiendo como la parca se acerca-cada vez más- a un ser querido.  La enfermedad tiene la ventaja de que no te pilla por sorpresa, la ves venir, y te permite prepararte. Ella se irá, y lo sabe.  Me lo ha dicho.  Asegura que no tiene miedo, mientras una lágrima le corre por la mejilla.  Su marido hace años que partió, y la espera allá en lo alto, junto a las estrellas.  La ausencia duele, la vida también, y la enfermedad, y todas las pérdidas…  Tal vez la decadencia de los últimos días sea un regalo para hacer más fácil el tránsito, la partida, la apertura de las ventanas para volar más allá.

Sucederá, lo sabemos todos, pero parece que no tomamos consciencia.  Ella se irá, como lo haremos también nosotros.  Disfrutemos de la vida mientras dispongamos de ella, y celebremos la partida como la posibilidad final del reencuentro.

No estarás aquí, pero nos esperarás allá.  Un motivo más para levar ancla y no aferrarnos a este puerto cuando llegue el momento.

Lo transmite con belleza esta canción de Ismael Serrano que, a partir de hoy -lo sé- me hará pensar en ti…  Y en esta última etapa de tu trayecto por este vivir que es el morir.

Cuando todo oscurezca, él escucha, habla ella,
cuando la tarde naranja desenrede la madeja,
cuando mi cuerpo tirite y tenga lista la maleta
has de disponer
que abran las ventanas y me dejen marchar,
que la noche no duela.
Me despedirás y arderé en una estrella.
Y celebrarás este pequeño milagro.

Han pasado algunos años desde la última promesa,
ella se marchó y dejó olvidado un cuerpo dormido.
Soñaremos que una noche a ella le pinchó la rueca
y no despertó.
Y a él sólo le queda celebrar
esta última ofrenda,
la despedirá y arderá en una estrella
y celebrará este pequeño milagro,
su pequeño milagro.

Él ha abierto las ventanas, y ella se aleja sonriendo,
imagina mientras la tarde naranja va cayendo.
Elegimos el camino, también al fin del trayecto,
y ahora a celebrar,
a la luz de una estrella vespertina y azul,
la hazaña de estar vivos,
conocerte aquí, todo aquello que fuimos,
ya sabes, en fin,
nuestro pequeño milagro,
mi pequeño milagro.

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Esta entrada fue publicada en 9 de octubre de 2016 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , , .
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