Meditaciones del día

Por Joaquín Muñoz Traver. Reflexiones para comenzar, vivir y terminar el día de otro modo. Filosofía, Humanismo y Religión hechos vida.

El hombre pobre que es rico en sonrisas


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Hay personas que son como motas de color en medio de un mundo gris, individuos que hacen de nuestra vida una experiencia que merece ser vivida.  Nunca sabes cuándo aparecerán, ni dónde, pero están ahí…  Esperando a sorprendernos y conmovernos.

Desde hace unos meses, bajo cada día a Barcelona a primera hora de la mañana.  Madrugo y salgo pronto de casa.  Como tantos otros, soporto con paciencia las retenciones que se repiten jornada tras jornada en la entrada de Glòries, así como los colapsos que hacen muy lento y costoso transitar por las calles de la ciudad condal.

Parado al volante, no me resisto a mirar a mi alrededor y contemplar los rostros de quienes me rodean.  Cada uno con sus rasgos, más o menos bellos, con su particular arreglo, con cara de más o menos sueño, de preocupación, de cansancio, de concentración, de enfado…  ¡Qué pocas caras alegres se ven cuando amanece!  ¡Y eso que se nos ha regalado un nuevo día!  Es más, si sonríes -vayas sólo o con tus hijos- observas que te miran como a un bicho raro.

Por eso, hace unas semanas, tuve un encuentro providencial que ha dado a luz este post: subía por la calle Ganduxer de Barcelona y, llegando a la Avda. Diagonal, me detuve ante un semáforo en rojo.  Junto a él había un hombre mayor, con varios paquetes de pañuelos de papel en la mano que comenzó a ofrecer a quienes estábamos parados.  Era una mañana fría, y él no iba especialmente abrigado.  Sin embargo, sonreía con los ojos y los labios.  Le vi acercarse a varios coches, cuyos conductores ni le miraron.  No dejó de dedicarles sonrisas, lo cual me conmovió.  Bajé mi ventanilla para darle un par de euros mientras miraba sus risueños ojos.  Mientras me lo agradecía, señaló a mi hija mayor, que iba a mi lado, adormilada, tras una larga noche de estudio.

– Dígale que sonría un poco más- me pidió.  Así tendrá mucho mejor día, y los que la rodean también.  Es lo primero que aprenden a hacer los bebés en cuanto sus padres les hacen carantoñas, y no deberíamos olvidarnos de sonreír jamás.  Hace feliz.  Hay pocas cosas más hermosas y contagiosas que la sonrisa…  ¡Y es gratis!

Ese hombre, al que muchos pasarán por alto sin apenas mirarle, era un sabio que me dejó sin palabras.  No fue sólo lo que dijo sino cómo lo dijo, pese a su situación.  Toda una lección para quienes vamos por la vida con cara de pocos amigos cuando tenemos una existencia cuyas comodidades millones de personas no pueden ni imaginar.  Somos tremendamente afortunados, y no siempre lo valoramos.

Ese hombre, cuyo nombre no pude llegar a preguntar porque el semáforo se puso en verde y tuve que marchar, me reconectó con lo realmente importante y me recordó que la riqueza y la felicidad no dependen tanto de lo que tenemos como de la conciencia de lo que somos.  Él lo sabía, y lo vivía…  Por dos euros me llevé un tesoro que me acompañará por siempre y, ahora, a ti también.

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Un comentario el “El hombre pobre que es rico en sonrisas

  1. Jacobo
    28 de noviembre de 2016

    Cada día, si estamos atentos, tenemos lecciones para tomar perspectiva y concincia. Gran post Joaquin. Grcias

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Esta entrada fue publicada en 28 de noviembre de 2016 por en meditaciones y etiquetada con , , , , , .
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