El riesgo de cultivar la marca personal


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Está de moda hablar de Personal Branding, de marca personal.  Todos tenemos una, la nuestra.  Y, con cada palabra que decimos -y cada decisión que tomamos- ponemos un ladrillo más en su construcción.  Nos hemos convertido a nosotros mismos en producto y nos hemos introducido en el circuito de ventas, especialmente en el digital a través de las redes sociales.  Ahora toca darnos a conocer, diferenciarnos, mostrarnos atractivos, intentar que nos compren…  Para ello es preciso un cuidado marketing que muestre una imagen irresistible de nosotros mismos, de nuestras capacidades y experiencia.  No importa que seamos así o no, lo importante es que lo parezcamos.  Porque el personal branding no tiene tanto que ver con quién eres sino con la percepción que logras que el mercado tenga de ti.

Dicho de otro modo: el personal branding, demasiadas veces es un bluff, un envoltorio sin regalo, la venta de aire.  Mentir es mentir, sea en las redes sociales o en el mundo off-line.  Mentir no está bien, dificulta la convivencia porque mina la confianza.  Pero es que, además, las mentiras tienen las piernas muy cortas.  Te pillan.

Yo no quiero una marca personal que no coincida con quien soy, con quien intento ser.  No me oculto, no me falseo, me muestro como soy…  Por raro que resulte.  Sí, es cierto, no es recomendable para un directivo de empresa tratar sobre cuestiones que no tengan que ver con su negocio.  Para potenciar mi personal branding todos mis artículos deberían versar sobre el sector óptico, el retail y la dirección de empresas.  Sin embargo, ya me dedico a mi trabajo en horario laboral, y un buen rato fuera de éste.  Pero es que resulta que soy mucho más que mi trabajo, y tengo unos intereses mucho más amplios. ¿Debería ocultarlos?  Para venderme como producto está claro que sí, en marketing el mensaje debe ser simple para ser eficaz.  Pero no soy simple.  Y lo mejor: no estoy en venta.

Soy como soy, y más vale que mi marca personal se adecue a mi realidad.  Porque lo contrario sería un fraude.  ¿Te gusto?  Fantástico, haremos grandes cosas juntos.  ¿No te gusto?  No hay problema, eso significa que no me necesitas, ni yo a ti.

Lo sé, no son éstos los principios más ortodoxos para generar una marca personal potente…  Pero puedo asegurarte que sí que son los principios más humanos.

La pregunta que debes hacerte, para terminar, es: ¿eres una persona o un producto?  Sólo tú puedes contestarte.

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