Dos oraciones para empezar el día


dos oraciones

Hay muchas formas de comenzar el día, imagino que tantas como personas.  A mí me gusta empezarlo muy pronto (entre las cuatro y las cuatro y media de la mañana) con una hora -o hora y media- de oración y meditación que me carga las pilas para ir todo el día “a tope”.

Pero, en mi opinión, resulta esencial que esa meditación y oración supongan una apertura, un ofrecimiento y no una apropiación de la Vida.  Me explico: uno puede rezar para atraer a Dios a su voluntad o, al contrario, para tratar de adecuar su voluntad a la de ese Padre que nos ama, nos conoce mejor que nosotros mismos y desea que vivamos del modo más adecuado para el logro de nuestra felicidad.

Para ello, a mí me ayudan muchísimo dos oraciones que recito y medito cada mañanaNo es preciso que seas creyente para meditarlas, puedes dirigirlas a la Vida, al Absoluto, al Misterio o a los demás.  Te ayudarán a salir del egoísmo, poniendo en consideración todo lo que hemos recibido gratuitamente…  Y todo lo que tenemos para ofrecer y compartir.

La primera oración es de San Ignacio de Loyola, la segunda de Charles de Foucauld.  Dos joyas que guardo en mi corazón y que hoy comparto contigo.

 

TOMAD, SEÑOR, Y RECIBID

Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad,

mi memoria,

mi entendimiento,

y toda mi voluntad,

todo mi haber y mi poseer;

Vos me disteis,

A Vos, Señor, lo torno.

Todo es vuestro,

disponed todo a vuestra voluntad;

dadme vuestro amor y gracia,

que con ésta me basta. 

San Ignacio de Loyola

 

* * *

 

ORACIÓN DEL ABANDONO

 

Padre mío,

me abandono a Ti.

Haz de mí lo que quieras.

Lo que hagas de mí te lo agradezco,

estoy dispuesto a todo,

lo acepto todo.

Con tal que Tu voluntad se haga en mí

y en todas tus criaturas,

no deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi vida en Tus manos.

Te la doy, Dios mío,

con todo el amor de mi corazón,

porque te amo,

y porque para mí amarte es darme,

entregarme en Tus manos sin medida,

con infinita confianza,

porque Tu eres mi Padre.

 

Charles de Foucauld

 

Ofrecerse y dejarse hacer.  Ése es el camino…  Según dicen aquellos que de esto saben de verdad.  Así que…  Apertura y disponibilidad.

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