Deporte de alto riesgo: leer un buen libro


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El fin de semana pasado, mientras conducía, iba escuchando una entrevista al Dr. Enrique Rojas en la que éste presentaba su libro “5 consejos para potenciar la inteligencia”.  Uno de ellos, por obvio y cada vez menos común, me hizo sonreír: leer buenos libros.

Que mi generación no haya leído a los clásicos, y que no atienda a los autores contemporáneos que mañana serán clásicos porque son capaces de acceder al corazón de la realidad, no sólo es una pena sino que es un peligro.  Porque estamos renunciando a la sabiduría de siglos, a las reflexiones de gigantes que han buscado -y encontrado- modos de vivir mejor, más inteligente y bondadosamente.

La lectura no puede ni debe ser, solamente, un modo de mantenerse al día en lo profesional.  Somos personas antes que trabajadores y, por eso mismo, debemos atender a nuestra humanidad, dedicarle tiempo, cultivarla, protegerla, ayudarla a crecer.  Y las buenas lecturas son un abono imprescindible en la mayoría de los casos.  Pocos son quienes son capaces de acceder a una conciencia superior a través de un trabajo interno de carácter autodidacta.  La mayoría lo tenemos más fácil subiéndonos a hombros de gigantes.

En una sociedad que nos valora en función de nuestra productividad, el esfuerzo dedicado a la filosofía o las humanidades suele considerarse un tiempo perdido.  Tanto es así, que la Historia de la Filosofía fue arrojada por la ventana del plan de estudios de nuestros hijos en 2015.  Todavía no tengo claro si por estupidez o malicia Lo pagaremos caro, salvo que -en nuestras casas- paliemos las carencias de una enseñanza sin pies ni cabeza…  Especialmente sin cabeza.

Pensar es una aventura, es un deporte de riego para la propia vida y para la de quienes nos gobiernan.  Pensar es peligroso, es revolucionario.  Porque puede llevarte a territorios inexplorados.  Y eso implica grandes posibilidades, pero también un altísimo riesgo.

Asomémonos a siglos de pensamiento a través de la lectura para dotar de un poderoso combustible a nuestras propias reflexiones.  Tenemos mucho que aprender, y mucho que aportar…  Y todo empieza por la lectura, arma infalible contra la tiranía de los poderosos porque nos permite avanzar en el sendero de la Verdad.  Una Verdad que nos hace críticos y libres.  Más humanos y menos borregos, le moleste a quien le moleste.

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2 comentarios en “Deporte de alto riesgo: leer un buen libro

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