El desarrollo personal debe ser integral


quimmunoztraver desarrollo integral

La mayoría de nosotros seguro que intuímos que somos más que nuestro cuerpo, que nuestras ideas, que nuestras emociones, que nuestras intenciones, que nuestras esperanzas y que nuestras acciones…  Pero también somos todas ellas.

Sin embargo, no resulta extraño que al pensar en nuestro desarrollo personal nos ciñamos sólo a alguno de esos aspectos, pasando por alto todos los demás.  Sin darnos cuenta, simplificamos quienes somos o -si preferimos decirlo de un modo más polémico y efectista- castramos nuestro ser.

La experiencia nos dice que lo más habitual es que los proyectos de mejora personal se centren en lo físico, en lo intelectual, en lo emocional o -incluso- en la situación económica.  Y no es raro que consideremos cada una de estas materias como un compartimento estanco.  Pero no lo es, porque somos todo eso, y más.  Y lo somos con total unidad, coherencia y armonía.

Los clásicos lo tenían claro: tenemos el deber de desarrollar todo nuestro potencial, y eso implica permitir que se abran todos los pétalos que nos harán florecer.  La dimensión individual debe dejar paso a la noción de Persona, a la Presencia que se manifiesta a través de todas y cada una de nuestras características particulares, al ser que se oculta y comunica desde más allá de todas nuestras máscaras y velos.

El humanismo clásico-tradicional lo sintetiza remitiéndose a una antropología tripartita que entiende al ser humano como un compuesto de cuerpo, psiqué o alma (que incluye tanto la mente como las emociones) y espíritu (entendido como participación en lo Trascendente o Absoluto que todo lo sustenta, incluye y supera).  Cada uno de estos componentes resulta imprescindible pero no todos tienen la misma entidad metafísica: el cuerpo está dotado de materialidad y movimiento, el alma de conciencia y el espíritu de trascendencia.

Nuestro perfeccionamiento consiste en que cada una de estas facetas brille con luz propia, pero iluminando el conjunto que forma…  Nuestra humanidad.  Debemos prestar atención a nuestro cuerpo para que se mantenga lo más sano y fuerte posible, para que así sea sustento -y no dificultad- para el desarrollo y cuidado de nuestra alma.  También ésta requiere sus atenciones para que, al afinarla mediante el cultivo del raciocinio y la sensibilidad, nos ponga en la senda del crecimiento espiritual que hará posible la metanoia, la profunda transformación que produce el ir más allá de quienes creíamos ser para descubrirnos en Otro-Sí Mismo.

No nos contentemos con trabajar nuestro cuerpo, ni con perfeccionar nuestra lógica, ni con ampliar nuestra cultura artística…  Ni tan siquiera con meditar.  Todo eso es necesario, pero nada es suficiente.  Todo al mismo tiempo, todo armoniosamente, todo a su ritmo, todo en conjunto.  Eso es auténtico desarrollo personal, humano.

Centrarnos en una sola faceta de nuestro ser puede dar grandes resultados en ella, pero sólo producirá deformidad, desequilibrio y -en el peor de los casos- monstruos.  Es importante tenerlo presente antes de que sea demasiado tarde.

Anuncios

2 comentarios en “El desarrollo personal debe ser integral

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s